Un fenómeno popular llamado Abel Pintos

El artista llegó a Mendoza para presentar su nuevo disco. Agotó localidades en el Bustelo, juntó más de mil personas en una firma de autógrafos y dejó huella por donde pasó. Un verdadero artista popular.

Tiene 27 años y hace 14 que está haciendo discos. Tiene siete editados y su más reciente se llama “Reevolución”, una álbum con 12 canciones y un track oculto.

Hace pocos días atrás llenó –por primera vez en su carrera- el Luna Park. Pero ya venía saboreando las mieles del éxito desde hace unos dos años, cuando hizo el Opera porteño, a full, por ejemplo.

Desde siempre formó parte de las grillas de los grandes festivales folclóricos nacionales y, de a poco, se transformó en estrella rutilante.

Empezó de la mano de León Gieco, quien le dio su mano para desandar escenarios y así llegó a pisar los más importantes de la Argentina con una gira que lo unió con León y el mismísimo Antonio Tormo.

Desde luego que tantos kilómetros, tantas horas de grabación y miles de caras resplandecientes le fueron dando forma a este Abel Pintos que esta semana tuvimos la oportunidad de disfrutar los mendocinos. Ese artista popular simple y fresco, que canta las necesidades y sueños de los jóvenes argentinos, abrazado al folclore y dejándole una puerta abierta al rock and roll.

Pintos tuvo su momento de gloria en Mendoza. Dos días antes de subir al escenario del Auditorio Angel Bustelo, no quedaba ni una entrada para ese show (algo que no sucedía desde hace mucho tiempo por estos pagos). Esta noche estará en el Teatro Ducal de Rivadavia y no cambia mucho el panorama.

El miércoles estuvo en La Nave Cultural presto para firmar autógrafos y hablar con sus fans. Estaba estipulado a las 12 pero a las 8.30 llegó la primera fan a hacer cola. Y atrás de ella se juntaron mil más. Abel se quedó con su gente hasta las tres de la tarde.

Y si es necesario agregar más, hay que decir que cada vez que fue a un medio de comunicación tuvo que salir rodeado de seguridad, porque una pequeña multitud lo estaba esperando.

Esto pasa cuando un artista se transforma en pueblo. Y Pintos lo está viviendo a flor de piel.

El jueves ofreció un concierto intenso, emotivo, desbordante, eléctrico e íntimo. Todo eso en dos horas y media ante dos mil personas que supieron ubicarse en tiempo y forma, entregando amor y recibiendo canciones.

No debe ser sencillo ver la vida desde tan alto a los 27 años. La altura debe marear. Pero todo indica que el pibe de Ingeniero White y fana de Villa Mitre va por la buena senda, rodeado de gente que lo apuntala y lo cuida porque cuando el artista se transforma en popular, todos lo quieren pero también todos lo miran.

Durante casi una semana, Abel Pintos estuvo en Mendoza y lo disfrutamos a pleno, arriba y abajo del escenario.

Si Ud. no tiene un disco de él, vaya y cómprelo sin titubeos. Es toda una garantía.

Nota: en el video que está a continuación, hay una verdadera sorpresa. Amigos de Abel organizaron una coreografía colectiva sin que el músico supiera nada. Fue en la previa, mientras la gente entraba al Bustelo. La cuestión es que salió de primera. ¡Ni hablar de la cara de Pintos! Incomparable...

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19 de agosto de 2018 | 04:55
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