Jamiroquai hizo bailar a la multitud

La banda británica Jamiroquai puso a bailar en la noche del viernes a las 25.000 personas que colmaron el estadio de GEBA, con un sólido recorrido por el funk, el jazz y el soul, en la segunda jornada del Quilmes Rock.

Desde el comienzo Jay Kay, cantante y líder de esta banda que se acerca a los 20 años de trayectoria, dejó en claro que el viernes por la noche es un momento para bailar y conocer chicas.

Presentó su nuevo trabajo “Rock Dust Light Star”, el primero tras cinco años sin innovaciones de repertorio, y desde allí comenzó a mezclar nuevos temas con sus “grandes éxitos” en sabias dosis como para que el público no pierda el interés, ni el ritmo.

El tiempo no pasó en vano desde 1997, cuando la banda vino por primera vez a Argentina, Jay Kay se mueve un poco más pausado en el escenario, y hay algunos pequeños “baches” entre tema y tema, pero su gracia y su carisma siguen intactos, y con ellos puede manejar a un público que, en su gran mayoría, fue a ver “¿qué pasaba?”.

Y pasó lo que tenía que pasar. Funk y soul perfectamente ejecutados pusieron a bailar a todos. No importó que la puesta en escena fuera por demás austera (tanto la de Jamiroquai como las bandas que lo antecedieron) y que las luces fueran apenas correctas.

La música, las voces, y el ritmo, hicieron que todo el resto fuera un acompañamiento innecesario. Y algo para destacar, el limpio sonido que brindó el espectáculo, sin necesidad de aturdir ni distorsionar, que realzó el impecable trabajo de la banda.

Vestido con un poncho-campera fluorescente y su penacho reglamentario, Jay no paró de moverse en todo el show. El recital comenzó con la reciente "White Knuckle Ride". "Cosmic Girl", del disco Travelling Without Moving, fue el primer gran hit de una larga lista.

Además, conocedor de lo que el público quiere, muchas de las canciones sonaron en versiones extendidas que dieron lugar al agite del enérgico y carismático cantante.

A la hora de recital, Jay Kay, enfundado en su tradicional poncho psicodélico y vincha con penachos al estilo de los aborígenes de Norte América, bajó al espacio que separa al escenario del público, y comenzó a “chocar” las manos de todos sus devotos seguidores, toda una muestra de afecto.

Para los últimos 45 minutos de recital, sin parar siguieron "Little L", "Canned Heat", el “pesado” "Deeper Underground" banda de sonido de la película Godzilla, y "Allright", entre otros.

Un sonido impecable, una ejecución que la asemeja a un CD, un cantante que no desentona y carismático, fueron las fichas puestas en orden para un gran recital.

Jamiroquai debutó en 1993 con la edición del disco Emergency On Planet Earth y desde entonces lanzó otros siete álbumes: The Return of the Space Cowboy; Travelling Wihtout Moving; Synkronized; A Funk Odissey; Dynamite; High Times 1992-2006 y Rock Dust Light Star, de noviembre pasado.

La de ayer fue la cuartauristas” visita de la banda inglesa a Buenos Aires, luego de sus presentaciones en 1997, 1999 y 2006.

Antes de subir al escenario la banda británica, puntualmente a las 21.15, Holy Piby puso su toque de reggae en el escenario secundario.

Los precedieron Dante Spinetta, quien ya había teloneado a los ingleses con Illya Kuryaki en el 97, quien hizo su show concentrado en los raps de Pyramide, su tercer álbum solista, y previamente estuvieron “No lo soporto” y “Banda de Turistas”.

Esta noche es el turno para “Babasónicos” y la presentación de su último trabajo, “A propósito”, Los Cafres y Las Pelotas.

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15 de agosto de 2018 | 12:02
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