Perlitas desde el Estadio Nacional

Por primera vez se llevó a cabo una prueba de sonido para la que se vendieron entradas. Además, llamó poderosamente la atención que no hubiese vendedores ambulantes en las cercanías del lugar.

¿Alguien pagaría dos mil dólares para tener muchos privilegios en el show de McCartney? Pues ochenta personas lo hicieron. Llegaron a las 16 al estadio, presenciaron la prueba de sonido con un Paul distendido, de entrecasa, que cantó durante una hora y terminó haciendo “Bésame mucho” para sorpresa de todos.

Desde luego que esos dos mil dólares incluyó algo más que estar en ese momento sagrado: tuvieron un cóctel, estacionamiento privado y presenciaron todo el show en primera fila.

Una argentina, María Elena Soria, fue la que más suerte tuvo. Inteligentemente, llevó un cartel que decía: “Quiero tocar tu mano antes de morir”. Y fue invitada por el Beatle al escenario.

Remeras oficiales solamente
Los puestos de merchandising oficial no fueron muchos y tampoco estuvieron muy visitados. Una remera oficial de la gira tiene un valor de $108 y lo más barato eran llaveros por $45.

Pero lo más llamativo de todo fue el impresionante despliegue de Carabineros en los alrededores del Estadio Nacional donde no permitieron que nadie vendiera nada.


Mendocinos y argentinos
Hubo una fuerte presencia argentina en Santiago. Adentro del estadio llamó la atención la cantidad de “trapos” colgados en las tribunas. Todos tenían la celesta y blanca como fondo. Pero lo más sorprendente fue cuando McCartney cantó “Ob-la-di Ob-la-da” e invitó a que lo hiciera el público. Cuando las pantallas mostraban a la gente que tomaban las camas se vieron en primer plano varias banderas argentinas y chicos con camisetas de la Selección Nacional.

Los mendocinos que llegaron a Chile lo hicieron más que nada en autos particulares.


Los tiempos
DJ Chris Holmes fue el encargado de abrir la jornada a las 19.30 (hora chilena). El DJ puso versiones de canciones de Los Beatles en distintos idiomas. El joven estaba en una fiesta de las tantas que se ofrecen posteriormente a la entrega de los Premios Grammy y allí lo conoció Paul. Le gustó tanto su performance que lo trajo como invitado especial a estos shows sudamericanos.

A las 20.30 (exacto), por las enormes pantallas comenzaron a desfilar distintas imágenes de la época Beatle y después, en Wings. Todo muy bien acompañado musicalmente.

A las 21.02, Paul apareció en escena con un traje negro bien sesentero. El show se extendió hasta las 23.30 en punto.

Tras su concierto, el músico partió de inmediato al aeropuerto para emprender rumbo, en su avión privado, hacia Nueva York. El 22 de mayo vuelve a la región para tocar en Río de Janeiro.

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24 de mayo de 2018 | 02:03
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