Dos discos mendocinos que piden pista internacional

“Cantares mendocinos Vol. 1” y “Jazz & Swing” de la Sparkling Big Band son trabajos dignos de analizar, por su belleza musical y por el intenso trabajo que hay en ellos.

De a poco, con el esfuerzo propio de los que tienen ganas de superarse, con la pasión intacta y el sueño eterno, artistas mendocinos han decidido salir a capear el temporal y la ausencia de una compañía que el Estado debería brindarles. Justo cuando la industria discográfica muestra enormes grietas en su estructura, estos Quijotes decidieron apostar sus talentos a un CD que contiene sus mayores anhelos.
No es un emprendimiento fácil. Si bien es cierto que hoy se puede grabar un disco en el comedor de casa, que se puede armar un esquema de distribución sabiendo usar las redes sociales y venderlo a través de sistemas on line diseñados para tal situación, siempre un disco debe tener algo fundamental: buena música.

Y acá nos detenemos para examinar estos dos ejemplos:

-Cantares mendocinos Vol.1: Claudio Brachetta, Mauricio Ubeda y Gustavo Machado están ligados por el amor que tienen a la música cuyana. Pero –como buenos artistas conocidos- sabían que con eso no bastaba. Ya llevamos muchos años de quejas y reclamos, de espacios perdidos y escenarios vacíos. Hay que actuar, y pronto, para que la cuyanía disfrute de su lugar de privilegio. Y esa fue la premisa que estos tres emprendedores adoptaron para editar un disco con 22 canciones que forman “el cancionero cuyano del tercer milenio”. Aparecen los nombres más promisorios de nuestro canto popular, varios consagrados (que en un gesto de grandeza –que pocos tienen- acompañan a los que vienen pidiendo pista) y hay cueca, gato y tonada para disfrutar.

Sabiendo que lo que tenían en el CD era notable, de excelencia, apostaron sus ahorros para editarlo a través de un sello (EPSA) y poder distribuirlo en todo el país. Y ellos mismos lo llevaron, y los artistas que aparecen en el material lo fomentan, y el país lo está escuchando.

La unión hace la fuerza y esta vez, la cuyanía se está dando cuenta que no bastan buenas guitarras para ser admirado y reconocido. También hay que trabajar mucho para lograr ese objetivo.

-Jazz y Swing: este es el primer material de la Sparkling Big Band, una agrupación jazzera que

si aún no la ha visto, no sabe lo que se está perdiendo. En épocas donde un músico puede llevar toda una banda en un sampler, apareció un lunático como Juan Pablo Moltisanti y creó una Big Band (si, una gran banda). Y lo más lindo de todo es que se encontró con 29 delirantes más que sólo necesitaban que les dieran un empujoncito para subirse a este colectivo que ya toca bocina.

Desde su creación hasta ahora su carrera ha sido de un asombroso crecimiento. Pero, los mentores de la historia, sabían que debían contar con un disco para acentuar más esa estrategia. Y decidieron grabar en vivo una de sus presentaciones en el Teatro Independencia. Ese material verá la luz esta próxima semana y será presentado el jueves que viene en La Nave Cultural.

Pero lo más interesante de esta historia de excelentes músicos mendocinos es que las Big Band casi no existen más en el mundo. Y el panorama se abre, acá y detrás de las fronteras.

Desde la misma creación de la Sparkling,, hubo algo que los terminó emparentando con los cuyanos soñadores: el trabajo intenso y responsable.

Pues bien, este es el camino. Estos son dos ejemplos a seguir, a copiar, a estudiar.

Dos propuestas tradicionales, antiguas, populares, vuelven a resurgir de la mano de los que creen en su talento. Y la cultura mendocina les estará agradeciendo este aire fresco, indispensable para seguir viviendo.

Cuando vea algunos de estos discos delante de sus ojos, a no dudar: comprarlos es fundamental.
Opiniones (1)
21 de junio de 2018 | 12:08
2
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21 de junio de 2018 | 12:08
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  1. QUE LINDA NOTA WALTER, MUCHAS GRACIAS EN NOMBRE DE TODOS MIS COLEGAS POR DIFUNDIR ESTE ESFUERZO QUE HACEMOS TODOS.-ABRAZO.- POCHO SOSA.-
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