“No es el momento de cantar por la paz…”

Hace 29 años, un puñado de soldados ponía su pecho en Malvinas para izar la bandera argentina. Y la dictadura aprovechó el momento para mostrar su “sentimiento argentino”.

Recuerdo claramente la mañana del 2 de abril de 1982. Como todos los días, iba en el 8 que me llevaba de Panquehua al Pablo Nogués. Al parar en la esquina de 9 de Julio y Rivadavia, vi a través de la ventanilla la tapa de los diarios de entonces anunciando que la Argentina había ocupado durante esa madrugada las Islas Malvinas.

Quedé conmovido, perplejo. Si bien era un pibe, intuía a que algo grave y grande se venía.

Al llegar al Nogués, formamos en el patio como todas las mañanas bajo la estricta supervisión del “Sam” y apenas terminó el “Aurora”, comenzó a sonar por los parlantes la Marcha de las Malvinas. “Tras su manto de neblinas…” decía al arrancar y no teníamos ni idea como seguía. Todo el día, en cada materia, se habló del tema y al salir nos sugirieron que nos aprendiéramos pronto la letra de la marcha. Desde ese instante y durante setenta días, nuestras voces sonarían con fuerza en el patio, durante las frías mañanas.

Pero no sólo nuestras voces aparecieron en ese momento. La dictadura decidió que todo lo que tuviese relación con Inglaterra era enemigo del país. Obviamente, el rock estaba incluido en esa decisión. Entonces, escuchar Pink Floyd, Rolling Stones, The Who o The Beatles era el paso anterior a que nos condenaran como traidores a la patria.

Así, las radios empezaron a buscar de manera desesperada nuevas voces, nuevos temas, que se sumaran a los rayados discos de Almendra y Sui Generis. Y fueron apareciendo Juan Carlos Baglietto con su jardinera de jeans y sus pelos larguísimos, Raúl Porchetto y su “Reina Madre”, Alejandro Lerner, Dulces 16, Cantilo-Durietz (que no se podían llamar como Pedro y Pablo porque estaban prohibidos por esa misma dictadura que ahora exigía que los pasaran por las radios…), el Dúo Fantasía y su “Corrientes esquina tango”, Luis Alberto Spinetta, Charly García y su “No bombardeen Buenos Aires”, Sandra Mihanovich, Ricardo Soulé, Los Enanitos Verdes y un León Gieco que vivía una historia extraña: su canción “Sólo le pido a Dios” era resistida por los militares pero con la acción bélica se intentó de mil maneras en convertirla en un himno propio, sabiendo que conmovía al pueblo.

Así, muchos artistas que estaban prohibidos, de golpe y debido a esa loca decisión de Galtieri, pasaron a estar con más cartelera que nunca, contando con el apoyo de los medios que hasta entonces no los podían programar. Pero hubo algunos, como Piero, que siguieron sintiendo el rigor del ostracismo por un tiempo más.

Fue el 16 de mayo de ese trágico 1982 cuando se llevó a cabo el Festival de la Solidaridad Americana, en la cancha de rugby del club Obras Sanitarias de la Capital Federal. Unas sesenta mil personas acudieron al lugar con la intención de llevar cigarrillos, chocolates y ropas para los soldaditos que estaban en la islas del Sur (y que nunca les llegó). Todas las figuras del rock estuvieron allí, presentes en este evento que se transmitió en vivo por radio y televisión.

Cuentan Laura Santos, Alejandro Petruccelli y Pablo Morgade en su libro “Música y dictadura. Por qué cantábamos” lo siguiente: “Los afiches que anunciaban el festival eran claros: ‘Mucho rock por algo de paz’. En el escenario, los músicos, entre canción y canción, se manifestaron por la paz y el fin de la guerra. El público compartió ese sentimiento y lo manifestó con aplausos. Poco antes de su actuación, Raúl Porchetto  fue amenazado por un general que le dijo: ‘No es el momento de cantar por la paz…’, en referencia al tema del cantante ‘Algo de paz’. La ‘recomendación’ no tuvo éxito. En el cierre David Lebón, Charly García, Nito Mestre y Porchetto la cantaron igual”.

“Algo más de veinte años después los músicos que participaron expresan sentimientos encontrados –dice la publicación más adelante-. No se arrepienten, porque lo hicieron unicamente por los chicos que estaban combatiendo, pero como lo sintetiza Rubén Rada: ‘Muchos de nosotros sentimos que estuvimos colaborando con los militares’”.

Hoy se cumplen 29 años de ese momento, una incursión descabellada que nos llenó de dolor y tragedia.

Por eso, el recuerdo para todos aquellos que quedaron en las islas, que entregaron su vida en una guerra que nunca fue de ellos.

Opiniones (3)
21 de agosto de 2018 | 05:05
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21 de agosto de 2018 | 05:05
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  1. Muy buena nota, muy real, recuerdo con diferentes matices todo lo que escribis. Falto decir que los Virus no actuaron porque fueron los unicos que se negaron, tienen un hermano desaparecido
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  2. del disco yendo de la cama al living no fue grabado hasta agoasto del 82 presentado por primera vez(junto a pubis angelical) en diciembre del mismo año
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  3. "Corrientes esquina Tango" La corrientes del tango murió... , Los Dulces 16 y su estilo rockandrolero al mango. Señor Gazzo me traslado al pasado de mi primera juventud. Y si, la llegada del "rock nacional" también se la debemos a esos pibes que quedaron y lucharon allá.
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