Gadafi mantiene la iniciativa militar pero sufrió serias deserciones, entre ellas la de su canciller

Rebeldes libios perdieron hoy terreno ante tropas del gobierno por tercer día, pero se mostraron animados por la aparente abandono de uno de los hombres de mayor confianza de Muammar Gadafi, su ex canciller, y dijeron que esto presagia un derrumbe de su "régimen" desde adentro.

Horas después de la llegada a Londres del ex canciller Mussa Kussa y de que el Reino Unido afirmara que había renunciado, desatando el optimismo rebelde, un segundo funcionario libio de alta jerarquía anunció hoy su dimisión desde Egipto y dijo que no aceptará ningún otro cargo mientras Gadafi esté en el poder.

Ali Abdessalam Treki, un ex canciller y ex presidente de la Asamblea General de la ONU que había sido nombrado representante de Libia ante Naciones Unidas luego de una ola de defecciones al comenzar la revuelta contra Gadafi, dijo que tomó su decisión por el bien de su patria.

"No deberíamos dejar que nuestro país caiga en un destino desconocido. Es derecho de toda nuestra nación vivir en libertad, democracia y bienestar", dijo Treko en un comunicado emitido en El Cairo y difundido por varios sitios webs opositores de Libia.

Kussa llegó anoche a Gran Bretaña desde Túnez y el gobierno británico dijo que había renunciado.

Kussa es considerado uno de los pilares y de los hombres más conocedores del gobierno de Gadafi, así que durante su presencia en el Reino Unido podría pasar información sensible, aunque las autoridades británicas dijeron que no tendrá inmunidad judicial.

"Creemos que el régimen está desmoronándose desde adentro", dijo el vocero opositor Mustafa Gheriani en Bengazi, la "capital" de facto de los rebeldes en el este de Libia, informó la cadena CNN.

Gheriani agregó que Gadafi es "un lobo herido, y un lobo herido es mucho más peligroso que un lobo sano. Pero esperamos que continúen las defecciones y creo que se va a encontrar a sí mismo, con nadie a su alrededor" Funcionarios libios, que inicialmente habían negado la renuncia de Kussa, dijeron hoy que dimitió porque está enfermo de diabetes y sufre de hipertensión arterial.

El vocero del gobierno Mussa Ibrahim dijo que Kussa había recibido permiso para viajar a Túnez, y que su llegada a Londres tomó al gobierno por sorpresa, aunque se trató de una decisión personal y que simplemente será reemplazado por otra persona.

"Hablé con muchas personas, y esto no es una noticia feliz, pero la gente dice:`¿Y qué? Si alguien quiere renunciar, es su decisión`", dijo Ibrahim.

Países participantes en una campaña de ataques aéreos que debilitaron a las fuerzas de Kaddafi justo cuando estaban a punto de vencer a los insurgentes, dijeron que la renuncia de Kussa era señal de menoscabo en la autoridad del líder libio.

Kussa, ex jefe de inteligencia de Libia, "puede ayudar a suministrar información crítica sobre el actual estado de ánimo de Kaddafi y de sus planes militares", dijo el vocero del Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, Tommy Vietor.

El funcionario agregó que la defección "demuestra que la gente en torno a Kaddafi entiende que en su régimen reina el desorden".

El canciller británico, William Hague, dijo que la decisión de Kusa refleja que el gobierno libio está "fragmentado, bajo presión y desmoronándose desde adentro".

Hague agregó en rueda de prensa que "Kaddafi debe de estar preguntándose quién será el siguiente que lo va a abandonar".

El canciller dijo que Kussa no "tendrá inmunidad" frente a la Justicia británica o internacional, luego de especulaciones de que el Reino Unido podría hacer la vista gorda a acusaciones de que jugó un rol clave en el atentado de 1988 contra un avión de Pan Am que volaba sobre Lockerbie, Escocia.

Horas después de hablar Hague, fiscales de Escocia dijeron que habían solicitado interrogar a Kussa por el atentado de Lockerbie, en el que murieron 270 personas.

Pese a los reveses diplomáticos y a la continuación de los ataques aéreos externos contra Libia, cuyo comando asumió hoy plenamente la OTAN en reemplazo de Estados Unidos, las tropas del gobierno de Kaddafi retomaron casi todo el terreno perdido desde que comenzaron los bombardeos, el 19 de marzo.

La Casa Blanca ya descartó enviar tropas terrestres a Libia pero estudia suministrar armas a los rebeldes, aunque aún no tomó esa decisión, dijo ayer el vocero Jay Carney en Washington.

Sin embargo, el secretario de Defensa, Robert Gates, dijo hoy ante el Congreso que Estados Unidos aún sabe poco de los rebeldes libios, y que si alguien los arma y entrena debería ser otro país.

El titular de la OTAN dijo esta semana que para armar a los rebeldes sería necesaria una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque Londres y Washington dicen que esto estaría avalado también por la resolución que el 17 de marzo autorizó bombardeos en Libia "para proteger a los civiles".

Varios líderes mundiales se oponen a armar a los rebeldes, incluyendo el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien dijo hoy -de visita en Londres- que suministrar armamentos a los insurgentes podría "crear una atmósfera propicia para el terrorismo".

En el terreno militar, los rebeldes libios, que desde el martes retrocedieron 260 kilómetros hacia el Este, hasta el este de Brega, anoche recuperaron terreno y llegaron hasta el acceso oeste de esa estratégica ciudad petrolera, que cambió de manos varias veces desde que estalló la rebelión, el 15 de marzo.

Sin embargo, en el mediodía de hoy volvieron a replegarse bajo un intenso bombardeo de la artillería de Kaddafi, dijeron voceros de los combatientes rebeldes.

Negras nubes de humo se elevaban desde Brega, una ciudad que aparecía desierta, según la cadena CNN. Muchas personas abandonaron también Ajdabiya, otra ciudad 80 kilómetros más al Este, por temor a que las fuerzas de Kaddafi estén en camino, agregó CNN.
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14 de agosto de 2018 | 20:19
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