El stickista más grande del mundo

La columna vertebral del show fue el disco Stick Man (2007). Pero además, Levin tocó algunos temas de King Crimson y dejó casi para el final un track del disco Exposure, de Robert Fripp, que data de 1979.

Eso ocurrió en el primer bis, tras el cual el trío saludó al público y se retiró.

Se habían encendido las luces del teatro Plaza y más de la mitad de los espectadores estaba en la calle, cuando Levin volvió sorpresivamente al escenario para cerrar con “Soup” (2010). Así se llama también el último disco del calvo bajista.

Se notó en el estadounidense, miembro estable de la banda de Peter Gabriel, el interés de comunicarse con el público en su idioma. Al principio saludó a la gente en castellano y agradeció la convocatoria “a pesar del mal tiempo” (es cierto: afuera llovía).

La respuesta fue igualmente calurosa: no debe ocurrir en muchas partes del mundo que la banda de Levin, que no está precisamente dirigida al público del rock masivo, termine con decenas de fans aplaudiéndolo al borde del escenario, como si se tratara alguna de esas superbandas.

El virtuosismo de Levin y sus músicos (Markus Reuter, Pat Mastelotto) es merecedor de un comentario propio. El show tuvo partes agresivas y otras melódicas, en las que Levin y Reuter intercalaban el protagonismo y generaban sonidos raros, seductores o duras desde sus sticks. Levin incluso llegó a tocar el instrumento con un arco, en uno de los momentos más elevados del show.

Desde anoche, el stick es un instrumento menos desconocido para muchos mendocinos. Quien vino a hacerlo conocido a nuestra provincia es quizás el mejor ejecutante de stick en el mundo, nada menos.
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17 de agosto de 2018 | 01:29
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