El hermano actor de la esposa de Mauricio Macri

Alejandro es un prestigioso actor que suele trabajar mucho. No quiso ir a la boda de se hermana, y explica sus razones. Dice que está ajeno a la política porque lo ve como un mundo de conveniencias.

Acaba de terminar un ensayo de El aire del río, la nueva obra de Carlos Gorostiza.
—La obra es divina –reflexiona Alejandro Awada, uno de sus protagonistas, mientras estiramos la sobremesa–. Desde un punto de vista humanista se mete de alguna manera en la Historia, así, con mayúscula. Narra una historia de amor que, de algún modo, también relata nuestra historia. Arranca en 1800, continúa cien años después y termina en los comienzos de 2001. Un relato amoroso, te repito, por los argentinos. Por la Argentina.

Y con la alegría de quien disfruta realmente del momento, añade Awada:

—Es una obra muy bien escrita, muy bien estructurada y, además, tengo el honor de estar trabajando tan a mi gusto con algo que pertenece a uno de los grandes dramaturgos de la historia del teatro en nuestro país. Gorostiza viene a los ensayos y eso me encanta. Disfruto escuchándolo y la verdad es que estoy muy feliz con él, con su obra, con la dirección de Ledvadni y con mis compañeros de elenco: Ingrid Pellicori y Pompeyo Audivert.

—También se me ocurre que, para un actor, trabajar en el San Martín es ser, a la vez, parte de la Ciudad. Como, en el caso de los actores europeos, la Comedia Francesa.

—Para mí es así. Un espacio que a mí me enseñó a ser mejor persona. Desde finales de la década del 80, cuando comencé a caminar por allí y de ese modo investigar, averiguar, descubrir qué es realmente el teatro. Y la esencia del teatro, desde el punto de vista del espectador, a mí me lo ha enseñado el San Martín, donde he visto el mejor teatro de mi vida. Sinceramente me parece que es un espacio (para nosotros los actores) relacionado esencialmente con el redescubrimiento permanente de lo mejor de nuestra profesión desde el punto de vista ético, profesional, tanto en relación con el material como con el espacio y, también, desde dónde se trabaja y para quién se trabaja. Para mí siempre es un honor que me convoquen desde el San Martín. Es algo que me da muchísimo placer y, también, mucha responsabilidad.

—Además, a lo largo de tantos años como director, Kive Staiff logró una programación que nunca fue de complacencia con la taquilla. Y esto tiene un mérito inmenso.

—Para mi gusto, Kive Staiff ha tenido un enorme compromiso con el ser humano y con su obra. Ha ofrecido siempre una programación excelente que abarcó siempre lo mejor del teatro universal y del teatro nacional. Todo hecho siempre con un rigor y con un criterio profesional en el mejor sentido de la palabra. Es un hombre por el cual yo siento una enorme admiración, un gran respeto, y lo quiero mucho.

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16 de agosto de 2018 | 13:21
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