Ana de Armas, la belllísima actriz cubana, ¿es ama o esclava?

Su carrera parece no tener techo. Ahora, en España, filma “Hispania”, una serie de televisión en la que interpreta a una esclava de la época de los romanos. Esta hermosa muchacha nos deja aquí una imperdible serie de fotos y una entrevista para que la conozcas un poco más. Entrá a esta nota.

Ana de Armas, la sensual actriz cubana regresa a la pequeña pantalla con Hispania, serie en la que interpreta a una esclava en la época de los romanos. Eso en la ficción, porque en la vida real ya nos tiene dominados. ¿Y a vos? Estas fotos te ayudarán a responder.

Sólo lleva cuatro años en España (nació en Cuba en 1988), pero han sido muy intensos. Luce ojazos claros, y mueve con ritmo un cuerpo de pecado envuelta en una palidez que no responde a su sangre caribeña. Se hizo famosa en España con su papel de la Carolina de “El internado”.

Ana de Armas está a punto ahora de saltar al mundo con Hispania, una serie (de Bambú Producciones) con tintes históricos y un reparto español excepcional. Antes de eso, estas fotos y una entrevista publicada por la prestigiosa revista española DTLux. En todas, Ana usa sus armas. Date por vencido...

Aquí, la entrevista española.

¿Cómo va el rodaje de “Hispania”?

Encantada de trabajar con actorazos como Lluís Homar, Nathalie Poza o Juanjo Ballesta, por decir algunos.

Es la gran apuesta de Antena 3 para esta temporada. ¿Será un bombazo?

Yo creo que sí. Hemos visto ya algunos pedacitos y estamos impresionados. A la hora de rodar se nota que se está haciendo todo con mucha paciencia, cuidando cada detalle.

La serie se sitúa en el siglo II a.C., en la Hispania dominada por el Imperio romano. ¿Habéis tenido que poneros las pilas estudiando Historia?

Sí, hemos estado trabajando con el historiador de la serie y leyendo sobre la época. Pero, vamos, lo que le pasa a Nerea, mi personaje, es igual de jodido en cualquier época. Matan a su familia y se la llevan como esclava.

¡Vaya drama! ¿Te ha costado meterte en el papel?

Es duro para el personaje, pero a mí me está gustando mucho interpretarlo. ¡Por fin estoy haciendo cosas de mujer y no de adolescente!

¿Se acabó la dulce Anita?

Si tengo que volver a hacer personajes de 15 años, lo haré. De momento, el físico me permite hacer de niña de 16 años y de chica de 26. A ver si dura.

¿Te estresas mucho en los rodajes?

Este en concreto es duro, sobre todo los exteriores. Hemos estado rodando en Extremadura en verano, a pleno sol. No se podía ni respirar con el calor y el polvo. Pero eso nos ayuda a meternos en el mundo antiguo, donde no había aire acondicionado (risas).

¿Temes caer en la rutina?

Ese es el riesgo de hacer una serie: que, dependiendo de cuántas temporadas dure, puedes caer en ella.

Pero si Hispania dura seis años, es que habrá sido un éxito.

Pero yo soy más de cambiar, de hacer cosas nuevas y no acomodarme.

¿Cuál es tu mejor virtud como actriz?

A lo mejor la intuición para ponerme en el lugar del personaje y sentir inmediatamente lo que puede estar sintiendo. Tengo facilidad para imaginarme en las situaciones.

No debe de ser demasiado fácil levantarse a las ocho y convertirse en esclava romana.

¿A las ocho? ¡Nos levantamos a las seis! Pero es lo de menos. Es un trabajo y hay que ser disciplinada. En cualquier caso, hacer lo que te gusta lo eclipsa todo.

Habrá cosas que no te gusten tanto…

Los momentos de espera en el rodaje, o las semanas antes de rodar que sirven para hacer pruebas… ¡Quiero empezar ya! Soy muy impaciente.

¿Y eres así con todo?

Casi, pero estoy aprendiendo a ser paciente. ¡Para algo maduramos!

¿Te atreves con lo que te echen?

Por supuesto.

¿Hasta con un monólogo de tres horas a diario en el teatro?

No te imaginas las ganas que tengo de hacer teatro. Ojalá me ofrecieran algo así. Es lo que estudié en Cuba.

¿Cómo fue ese cambio de La Habana a Madrid, con sólo 18 años?

Primero vine con 16 a estrenar “Una rosa de Francia”, de Manuel Gutiérrez Aragón, y un par de años después ya vine para quedarme. Pero echo muchísimo de menos La Habana.

¿Y el acento cubano dónde se quedó?

Sí, eso dicen, que no hablo como cubana. Pero sigo siéndolo 100%. En el corazón, en la sangre, en el ritmo…

¿Sueles salir a bailar salsa y esas cosas?

No me gusta salir. Las pocas veces que lo he hecho han sido suficientes para ver que no era lo mío. Eso no significa que no baile, pero lo hago en casa, sola o con amigos.

¿Hay mucha envidia y mucha zancadilla entre los artistas?

Me imagino, pero prefiero no enterarme. Además, como no salgo mucho, no me entero de nada (risas).

¿Del rodaje a casa y de casa al rodaje?

Hombre, no tanto, a veces voy al cine también (más risas).

No te cuesta hacer escenas de sexo y lloras como una magdalena si lo exige el guión… ¿No hay nada que te ponga a temblar?

Quizás hacer reír, y eso que la gente dice que soy muy cómica, pero en la vida real. La comedia es muy difícil.

Has mostrado también interés por abrirte al mercado de Estados Unidos. ¿Un sueño que te quita el sueño?

Qué va. Quiero vivir el presente, si no, no podría disfrutar de lo que estoy haciendo ahora. Tengo 22 años y sí, estaría bien probar, pero no hay prisa.

¿Era Madrid otro sueño antes?

Tampoco. Un sueño sería poder trabajar en mi país, pero hay que saber amoldarse a la situación.

¿A qué eres siempre fiel?

A mis amigos, a mi pareja, a mis principios…

¿Y cuál es tu principio más básico?

El más básico de todos es la sinceridad.

¿La practicas siempre?

Siempre. No tengo nada que ocultar y tampoco sé mentir.

¿No sabes interpretar en tu vida?

Sé que suena un poco raro, pero así es.

Ahora que haces de esclava..., ¿prefieres dominar o que te dominen?

Nada de eso. En las relaciones hay dos que hacen lo que les apetece. Por eso ser esclava es un castigo…

Pues hay gente que juega a...

Ya, pero a mí esas cosas no me van.

Pareces muy segura, pero alguna vez has confesado dormir con la luz encendida y la puerta cerrada. ¿Miedo a que se cuele alguien en tu cama?

(Risas) ¡Ya no! Eso era cuando llegué a Madrid, que no conocía la casa ni a los vecinos y me daba miedo.

Después de “Mentiras y gordas”, donde había escenas subidas de tono, dijiste:
“Entiendo que la gente vaya al cine a verme las tetas”. ¿Orgullo de delantera o resignación?

¡Noooo! Dije que no entendía que la gente fuera a verme las tetas.

¿Y ahora lo entiendes?

Lo que quise decir es que hay un trabajo importante como para que se enfocase tanto en el desnudo. Me da pena que la gente fuera al cine por eso.

¿Te arrepientes?

Claro que no. De todo se aprende y ahora puedo tomar mejores decisiones sobre ciertos temas.

¿Significa eso que no volverás a desnudarte delante de la cámara?

No digo eso. Si el guión me gusta, lo haré, pero no creo que sea tan interesante verme desnuda. Será morbo...

¿Lo peor de la fama es que te persigan con una cámara para sacarte en situaciones comprometidas?

Para mí sí. Y luego los comentarios que ponen en algunas fotos… ¡Qué historias se inventan!

¿Te lo piensas dos veces antes de ponerte un vestido corto por si te pillan?

Si me lo pienso, es porque hay que salir de casa con un poco de decencia.

Te saldrán muchos novios por ahí.

Para nada. Ni se me acercan…

Perdona que lo dude...
¡De verdad! Pero me da igual, elijo yo y soy ‘muuuy’ exigente.

¿Qué es lo que quiere Ana de Armas?

No mucho. Seguir trabajando, pero sin pasarse. Tener tiempo para mí y que salgan proyectos bonitos.


Fuente: DTLux.

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18 de agosto de 2018 | 19:10
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