Sergio Embrioni: en algún lado sonará un buen rock mendocino

El homenaje del editor Walter Gazzo ante la inesperada muerte del músico mendocino.

Fue un tipo generoso. Muchas canciones que dan vueltas por ahí tienen algún riff suyo. Otras, en tanto, salieron “muy parecidas” a alguna de sus creaciones. Pero nunca le importó demasiado si le copiaban o era factor de inspiración para alguien. El seguía en la suya.

Fue uno de los cuatro que puso la cara y la música en el primer disco de Los Enanitos Verdes. Aún hoy se recuerdan algunas de esas presentaciones, donde la Fender Telecaster sonaba estridente por detrás de todo.

Pero no le fue suficiente. Buscó otro rumbo, otra historia. Y pasó a ser parte de Alcohol Etílico, dueño de canciones que durarán por siempre, como “Una noche de aquellas”, que hizo junto a Dimi Bass.

Beatle y Rolling Stone a la vez en una provincia que amaba.

Pero se cansó y se fue a un paraíso brasileño que lo cobijó con ganas.

El tiempo lo fue ubicando en otros lugares, en otras responsabilidades.

Mañol pasó a ser su motor de vida y, en el medio, se hacía regalos de esos que sólo los músicos suelen ofrecerse: tocar con sus amigos de siempre, de esos que lo bancaron y lo disfrutaron.

En una de esas vueltas, Walter Neira lo entusiasmó para que hiciera algo en una Vendimia y se tiró nada menos que a ser el director musical de la misma. “Siempre me gustaron las Vendimias pero las miraba de reojo, sin animarme a pensar que podía hacer algo” me comentó un día mientras estábamos en plena entrevista. Y, como buen osado, se metió con algo grande, como crear una nueva versión de “Canto a Mendoza”, la histórica marcha que caracteriza a nuestra fiesta mayor.

Así, como generoso que era, nos regaló una versión estupenda, que sacude las tripas, que mueve los pies y que nos hace sentir bien mendocinos. Es la que desde 2006 se decidió usar, de manera oficial.

Hay momentos, flashes, que me obligarán a recordar a Sergio por siempre. Como cuando bajó del escenario del Bustelo después de cantar con Marciano Cantero, Felipe Staiti, Dimi Bass y Natalio Faingold el glorioso “Lamento boliviano” esa noche del 3 de setiembre del año pasado. Estaba feliz. Desde arriba de las tablas le explicó a la multitud que ahí  estaban los que le habían dado un nuevo sonido al rock latino.

Después, volvió a compartir con amigos un toque. Fue cuando Chris mostró su disco en el Teatro Plaza y cantó “Quiero creer”, junto a Daniel Carniello, Carlos Sisinni, Adrián Vinacour, Dimi Bass, Pierino Raguso y otros tantos legendarios.

O como cuando Ariel Roth, que pasaba con su gira “Dos Rodríguez” junto a Andrés Calamaro por Mendoza, se obsesionó por la Fender Telecaster -esa misma que estuvo al servicio de Los Enanitos y Los Alcoholes- que estaba viendo en las manos del talentoso Embrioni y terminó comprando.

Siempre fue generoso. Siempre me llamó después de alguna entrevista para agradecerme la atención. Pero nunca se dio cuenta que el agradecido era yo.

Hoy, “El hombre vegetal” decidió irse de nuevo, en busca de nuevos caminos.

Algún día nos volveremos a ver.


El hombre vegetal (Sergio Embrioni, tema que aparece en el disco “Néctar” de Los Enanitos Verdes)

Como describir este momento
Si apenas yo te empiezo a conocer
Veo que también estás muy sola
Y no tenemos nada que perder.

Corre savia por mis venas
Te aclaro que yo soy
Un hombre vegetal
Un hombre vegetal

No quiero saber nada de moda
El verde es mi color fundametal
Y si alguna gente me provoca
Es porque yo me muestro natural

Clorofila cloromina es mi necesidad
Para sobrevivir al hombre vegetal

Llenaré mis ojos de tu luminosidad
Pero no dejaré de ser
Un hombre vegetal
Un hombre vegetal
Un hombre que habita
En el bosque del lugar
Un hombre vegetal
Un hombre vegetal
Un hombre que habita
En el bosque del lugar

 

Opiniones (5)
20 de agosto de 2018 | 02:23
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20 de agosto de 2018 | 02:23
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. después del golpe inicial que me dejó tumbado puedo hablar algo. poco pero algo. ya sé que "fue el mejor" y "un gran ser humano y músico" y "un grande inentendido" y todo el resto. pero no solo era mi primo sino que fue el que un día, mientras me hacía un asado allá en S. Fco. del monte, le mostré un puñado de canciones que para mí no tenían valor alguno. y yo sabía que él no producía a nadie. y me dijo: listo. tenemos un disco. y así produjo "pequeño", mi disco, que el hizo grande. y tocó en él. y me amaba y yo a él. hicimos la vendimia esa juntos y el disco al mismo tiempo. me regaló un cuadro y un libro. me dijo: "dadivan tiene una impronta maldita que tenés que explotar al límite. poné eso en las canciones aunque queden oscuras. te quiero". y lo decía en serio. y yo lo hice. una vez nos peleamos y lo eché de casa, ambos borrachos. empiezo a pensar que esta vez se queda, se queda..
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  2. Sergio: fuiste un emblemático músico del rock mendocino. Hasta siempre y gracias por tu legado.
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  3. Solo despido a un amigo de mi infancia, con mucha tristeza, pero con la alegría de haber compartido con él una tarde, en casa de mi hermano, aquellas anécdotas de cuando éramos tan chicos.
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  4. Bien ahì, Don Gazzo
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  5. EL MEJOR UNICO MENDOZA TIENE GRANDES VIOLEROS, PERO EL FUE UNICO, COMO PERSONA UN TIPO FENOMENAL,EM EL CIELO SEGURO SE ENCONTRARA CON PAPO Y ZAPARAN ETERNAMENTE. GRACIAS SERGIO
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