Un mendocino es el peluquero más famoso de Chile

Mauricio Jiranek se instaló en el vecino país hace diez años. Con su trabajo y talento logró posicionarse como un "top" en su tarea. Tiene un espacio semanal en TVN y es una de las figuras de la moda chilena. Entrevista a fondo para conocerlo más.

Hace unos días atrás, haciendo zapping por la TV llegó la sorpresa: Mauricio Jiranek era presentado por un conductor estrella de pantalla chica trasandina y él, tijera en mano, comenzó con su tarea de “cambio de look” a una señora mamá y su hija, en medio del negocio del sushi.

Desde luego, esa imagen disparó el contacto y hoy, este mendocino (muy conocido por su tarea en Mendoza, junto a su familia y el salón de belleza ubicado en la calle Tiburcio Benegas en la Quinta Sección), cuenta toda su historia en un país al que ya conquistó.

-¿Cuándo y porqué te fuiste a Chile?
-Corría el año 2001 y el nuevo siglo me pegó mal y no me preguntes por qué. Como a mediados de ese año, una mañana de agosto cargué un par de trapos en mi Mercedes Benz año 67, un gustito que me quise dar por aquellos días, y partí… No tenía idea para donde. Y encaré para la montaña. A las 11 de la noche de ese día estaba solo tomando un whisky (sin hielo) en un bar de la Av. Suecia de Santiago de Chile, una calle muy top por aquellos días, hoy un antro en extinción. A los pocos días de estar girando por esa ciudad me ubicó un amigo del Chufi, mi cuñado: Michel, un chileno que vivió durante 10 años en Mendoza. Le dijeron que “se hiciera cargo de mí porque andaba medio loco”. Y como es un paisano árabe de palabra, lo hizo, y hasta el día de hoy. Su familia me adoptó como uno más. La cosa es que me empezó a convencer de instalar una peluquería en Santiago, cosa que hice exactamente un año más tarde.

-¿Cómo eran tus días en Mendoza?
-Ese primer viaje que hice, que terminé en Santiago, duró justo un mes. En esos días fue que decidí irme a Chile. Alguien me había regalado el libro “Quién se ha llevado mi queso”. Recuerdo la mañana que volví a Mendoza, no se si fue por el libro, porque me encantó Santiago o por la porquería que fumé aquella noche después del whisky y recién me estaba haciendo efecto, que quería cambiar el mundo. Para colmo esa mañana prendo la tele, y en todos los canales decía “a partir de hoy el mundo va a cambiar”, o “la historia será otra”. Yo me dije ¡recórcholis se enteraron que volví!, pero en realidad era que a un flaco se la había ocurrido estrellar unos aviones contra dos rascacielos en el centro de Nueva York. Claro, era la mañana del 11 de setiembre del 2001. Un par de meses más tarde llegó el bendito Corralito, 5 presidentes en una semana y la locura colectiva era muy fuerte. Sin embargo yo atribuyo mi partida a una decisión personal, a pesar de que hacía poco había logrado construir la peluquería más linda de la Argentina, obra de mi gran amigo Pablo Guerra, que años más tarde nos diseñaría tres más, una en Chacras y dos en Chile. La decisión estaba tomada.

-¿Cómo son ahora tus días, en Chile?
-En octubre del 2002 abrimos las puertas del nuevo salón Jiranek Chile. Los primeros días fueron raros, no nos conocía nadie, pero nadie. Creo que me ayudó mucho la actitud positiva, tal vez fue una inconciencia, pero nunca se me pasó por la cabeza que me podía ir mal. Nuestra onda y nuestra técnica empezaron a gustar; nos llamaban para peinar en desfiles importantes, eventos y alguno que otro programa de TV. Un día cayeron los del programa “Wild On” del canal E! Entertainment para hacer una nota que salió buenísima y se vio en todo el mundo (era una performance con cuerpos pintados).  
Hoy en día se logró construir una gran marca, respetada por la gente, por los colegas y por los medios de comunicación.
Eso si, tengo que reconocer que Chile es un país ordenado, que te permite proyectarte, en lo laboral y en lo personal;  eso se disfruta y se agradece. Si trabajás bien y prolijo, crecés. Siento que te podés equivocar, o tropezar en algún momento, pero te da la posibilidad de levantarte y seguir. Una experiencia que la pude vivir, y es cuando más aprendés.

-¿Cómo llegaste a TV Chile?
-El hecho de haber participado en muchos eventos, desfiles y programas, te permite conocer gente, productores, hasta que un día me propusieron de Televisión Nacional participar de un espacio por 6 meses del programa “Buenos Días a Todos”, el matinal de mayor rating desde hace 15 años. Hoy llevo 3 años consecutivos con el espacio donde semana a semana le cambio el look a una mujer. Esto me ha permitido ser reconocido por mucha gente a lo largo de todo Chile, y en el extranjero también, ya que TVN o TV Chile como se lo conoce por la señal internacional que se emite en muchos países del mundo. Es emocionante ver que cada semana llegan cientos de e-mails de mujeres que quieren ser atendidas en la pelu, o pidiendo consejos para su pelo, o bien palabras de aliento y felicitaciones por lo que hacemos. Realmente no lo puedo creer cuando llegan saludos o hasta piden turno desde Canadá, Noruega o Australia, inclusive Argentina. Por lo general son chilenos que viven en esos lugares y vienen de visita a su país y aprovechan de conocernos. La verdad es que nunca me imaginé que fuera tan fuerte lo de la televisión. 

-¿Sos algo así como el "peluquero de las estrellas"?
-Más que el “peluquero de las estrellas” me siento el “peluquero del pueblo”, que es el personaje que  ha construido con la TV. Valoro mucho más a “doña Rosa” que juntó las chauchas para venir una vez al mes y pide hora una semana antes a la “estrella” que llega sin hora y quiere que la atiendan rápido y por lo general no le gusta pagar, porque es “estrella”. Pero en definitiva disfruto con todos, si bien vienen muchas “estrellas”, me divierto mucho, es el momento freak del día. 

-¿Qué pasó con las peluquerías chilenas cuando ingresaste en el mercado?
-Creo que me gané el respeto de la mayoría, así como yo también los respeto mucho. Tengo buenos amigos peluqueros. De hecho, formo parte de la “Haute Coiffure Française” de Chile, que es una asociación mundial con la casa central en Paris, y la sede Chile está formada por los 10 peluqueros más selectos de este país, que trabajamos juntos presentando nuestras propias colecciones o bien dando cursos a otros colegas.

-¿Influiste en la moda chilena?
-De alguna forma creo que logramos imponer nuestras ideas y técnicas, tanto en las mujeres que pasan por nuestra pelu, como en los peluqueros que en muchas oportunidades tomaron un curso o vieron alguna demostración mía. A diario llegan mujeres pidiendo que quieren el “rubio de las argentinas” que hacemos nosotros.

-¿Te siguen las revistas del corazón?
-La verdad es que no he llegado al “nivel farandulero” para que me siga ese tipo de prensa, y la verdad es que creo que tampoco quiero esa onda. El tema de la televisión me gusta mucho, espero hacerlo por mucho tiempo más, pero ojalá no me sienta nunca una “estrella” como las que te comentaba anteriormente. Soy del barrio y eso es lo que me gusta.

-¿A quienes admirás dentro del panorama de la farándula de Chile?
-Así como “admirar” no sé. Pero creo que la (Cecilia) Bolocco lo ha hecho bien, considero que es la única “diva” chilena; eso sí, habría que perdonarle lo de Carlitos…. Y Felipe Camiroaga es un referente importante, es el conductor del programa donde yo estoy, y animador de 2 festivales de Viña del Mar. Y algunos otros que han tenido su momento, pero no perduraron en el tiempo.

-¿Qué fue lo mejor y lo peor que te pasó en Chile?
-Lo peor es no ver seguido a mi familia y mis amigos de Mendoza, y separarme. Y lo mejor es ver crecer día a día a mis hijas, y en el verano trabajar con ellas. Julia entra ahora a la universidad, y Bianca cumple 15 años. Unas diosas que me enseñan a vivir todos los días.

Haciendo click acá podrás ver una de las apariciones de Mauricio en TVN, dentro de su espacio semanal.

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25 de mayo de 2018 | 16:19
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