"Siempre le escapé a la vanidad"

Con su acordeón y raíces ancladas en el chamamé, Raúl Barboza músico se convirtió en una de las figuras argentinas más respetadas en el exterior, incluso merecedor de la distinción más importante de Francia. Un verdadero grande.

Barboza toca el acordeón aun sin el instrumento en las manos. Sus frases, cuando habla, también son melodiosas y van siempre acompañadas con una sonrisa. Guarda una calma poco habitual y cuando uno lo mira desde lejos no podría creer que es aquel mismo hombre el que llevó por todas partes del mundo el ritmo de “Merceditas”, o el que grabó al lado de Cesaria Evora. El mismo hombre que con sólo pulsar las teclas de un acordeón hace saltar las emociones más intensas desde el corazón.

Mirá la entrevista completa en Tiempo Argentino
Opiniones (0)
20 de junio de 2018 | 05:46
1
ERROR
20 de junio de 2018 | 05:46
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"