Un durísimo exilio político

Qué dura es la vida del exiliado político. No la estoy pasando bien. Después de haber sido reprobado con la peor calificación por el tribunal K que evaluó mis condiciones para sumarme al gobierno de la señora Cristina, decidí probar suerte en otros partidos.

No descarto mi incorporación al macrismo, pero cuando los tantos estén un poco más claros. Mientras, la UCR está viviendo un momento excepcional y no me gustaría quedarme afuera. Fui a verlo a Ernesto Sanz.

Mirá la columna de Carlos Reymundo Roberts en La Nación
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18 de junio de 2018 | 07:35
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