La Ciudad de Buenos Aires como base de una alternativa al poder central

"Lo que hasta hace días parecía ser sólo un claro proyecto de centroderecha, hoy es una expresión concreta con hechos que apuntan a diferenciarse en el escenario político, pero también en la configuración del mapa nacional, y en especial, del supuesto proyecto de centroizquierda que sostiene el matrimonio presidencial de Néstor y Cristina Kirchner. Macri, nos guste o no, busca configurar una alternativa a la centralización del poder en la nación. Llevarlo o no a cabo, será su marca de distinción".


Más allá de su elección política, hay que reconocer que Mauricio Macri ha encarado su gestión como jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con una particular impronta. A poco de haber asumido, muestra inusual decisión y no olvida sus promesas de la época de campaña, el ex presidente de Boca quiere marcar la diferencia no sólo con las administraciones porteñas anteriores, sino también con el que parece ser el típico modus operandi de la política nacional. Que le resulte o no, lo dirá el tiempo.

Ahora bien, es claro reconocer que Macri se preparó durante largo tiempo para el cargo. Incluso, vivió la experiencia de perder elecciones e insistir con un proyecto. Quienes siguen su derrotero destacan que estudió lo que gestionaría, que armó equipo para gobernar y que concretó una debida transición hasta sentarse en su sillón a tomar decisiones. Naturalmente surge la comparación con Mendoza, las conclusiones las puede sacar cada lector, según su propio diagnóstico.

No obstante, es clara su firme determinación para examinar la planta de empleados públicos y, paralelamente, de intervenir la obra social del personal municipal, ha causado una verdadera revolución en la Ciudad de Buenos Aires, cuya ola expansiva parece alcanzar a pocas horas de producida, dimensión nacional. Un solo dato revelador: en solo siete días, renegoció todos los contratos de la Ciudad de Buenos Aires.

De hecho, en esa línea, aquí en Mendoza, nuestro diario realizó una encuesta que comprendió casi 900 casos. La pregunta fue: ¿apoyarías una reducción de empleados contratados en el Estado provincial? El 77,1% de los encuestados dijo que sí. Más allá de que el tema en la provincia requiere de su debido análisis, la respuesta es contundente.

Volviendo a Macri, lo que hasta hace días parecía ser sólo un claro proyecto de centroderecha, hoy es una expresión concreta con hechos que apuntan a diferenciarse en el escenario político, pero también en la configuración del mapa nacional, y en especial, del supuesto proyecto de centroizquierda que sostiene el matrimonio presidencial de Néstor y Cristina Kirchner. Macri, nos guste o no, busca configurar una alternativa a la centralización del poder en la nación. Llevarlo o no a cabo, será su marca de distinción.

Y en esta apuesta macrista parece haber tenido mucho que ver la actitud del secretario general de la CGT Hugo Moyano, quien en complicidad con el gobierno nacional, movilizó gente y quebró lanzas con la nueva administración, en una virtual declaración de guerra en defensa de los privilegios (y con ello, la caja) que significan todas las obras sociales. La toma de la obra social, el impedimento del ingreso del interventor y el anuncio de un paro por 72 horas que luego se levantó, fueron algunos de los momentos claves del sainete.

La nacionalización de un conflicto como tantos otros, que para el ciudadano común se puede traducir en inconvenientes en el tránsito y caos vehicular, tiene –sin embargo- una lectura mucho más profunda, pues significa reactualizar la vieja puja entre las prebendas de la burocracia sindical, que incluso es capaz de defender a los ñoquis (o, en sentido amplio, todos aquellos vicios que la sociedad rechaza), y el deseo mayoritario de un uso racional de los recursos públicos, con transparencia y eficacia en su asignación.

Justamente, el electorado porteño ha sido explícito en su elección. Votó en contra de los aparatos partidarios consolidados y tradicionales, de las estructuras dependientes de la Nación, y de la subordinación de los intereses de la ciudad a los de cierta lógica política bastante dudosa.

Los porteños, tanto en primera como en segunda vuelta, pusieron énfasis en las promesas macristas de recuperar la ciudad para los vecinos, en una gestión eficiente, en un mejoramiento de los servicios públicos, y por ende, en una mejor calidad de vida para todos los porteños. Ahora Macri deberá cumplir con su palabra y no transformarse en una nueva decepción para los porteños. Asimismo, deberá ratificar que este ímpetu inicial no es sólo un viento advenedizo, sino que forma parte de una impronta política. Porque este no será el único poder que deberá enfrentar, y habrá que ver si llegado el caso, muestra la misma determinación e impulso que en esta partida.

Macri ha pretendido tener poder. Lo ha conseguido. Ahora, es momento de ver si está en condiciones de ejercerlo, luego de toda la firmeza que mostró en campaña. Si bien es cierto que lo suyo es un largo camino que recién comienza, y que aun debe validar en los próximos cuatro años, quiere comunicar como suyas las condiciones de un político que no se quiere dejar llevar por las triquiñuelas de la política y sus arreglos cotidianos, ni con las bravuconadas sindicales.

Por el contrario, pretende generar una nueva manera de relacionamiento donde la única opción no sea ceder a las presiones sindicales. Esta es una batalla muy interesante de seguir, más allá de lo que cada uno sostenga como definición política.

Y esto, que parece ser un dato anecdótico, es un hecho que puede influir en el esquema de poder de la Argentina, y en la conformación de un nuevo estilo de ejercer la función pública. Claro, los gremios (y mañana otras corporaciones) no han de darse por vencidos fácilmente y habrán de oponer suficiente resistencia a esta tendencia esbozada pero aún no consolidada que al menos significa un aire distinto en nuestro país.
Opiniones (3)
21 de febrero de 2018 | 13:18
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21 de febrero de 2018 | 13:18
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  1. Una señal postiva que todos los argentinos, Macri y su equipo dispuestos a arrazar con las mafias y las estructuras de poder de k y compañia. Vamos Mauricio todavia.
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  2. Creo los argentinos estamos asistiendo al nacimiento de una nueva fuerza que en poco tiempo sera nacional, clara, transparente, con determinacion, con profesionalismo y por sobre todo dispuesta a enfrentar el autoritarismo del poder actual y las mafias sindicales asociadas, canceres de la republica que llevaron a la Argentina a lo mas bajo. Todos los argentinos de trabajo y que creemos que hay un futuro muy prominente en nuestro pais, que queremos dejarle a nuestros hijos y nietos un lugar sano donde crecer y desarrollarse, debemos apoyar a gente como Mauricio Macri y su equipo, dispuestos a luchar por ese objetivo ARGENTINA VA POR MAS, estan llegando vientos de cambio, gracias Macri. Lastima no tener alguien asi en nuestra querida provincia que esta navegando sin rumbo ni timonel, sin posibilidad de llegar a buen puerto.
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  3. Toda alternativa que confronte a aquellos que intentan imponer su verdad como absoluta es válida. Ojalá este país se permita la diversidad de ideas. Muchos argentinos no nos sentimos representados por nuestro poder político. Estas nuevas ideas, si son genuinas, representan a mucha gente que trabaja y crece sólo con su propio esfuerzo porque no pierde la esperanza de un PAIS MAS CLARO Y TRANSPARENTE.
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