Quieren definir la semana que viene los ascensos penitenciarios

El sistema de reescalafonamiento está frenado hace años. El lunes arrancará la ronda de firmas para que antes de fin de año estén definidos los nuevos rangos del personal carcelario.
Auditoría para determinar cuántos empleados estatales ingresaron como penitenciarios y no cumplen tareas en esa área.

El Ministerio de Gobierno intentará esta semana ponerle fin a años de reclamos del personal penitenciario que vio postergadas las posibilidades de ascenso. Se trata de aproximadamente 700 efectivos; la mayoría subirá de categoría y otros, además, serán reubicados según su especialidad, ya que ingresaron como suboficiales por tener título secundario, terciario o universitario. Este plan se había puesto en marcha, pero sufrió un impasse cuando el Servicio Penitenciario Federal se hizo cargo del sistema carcelario provincial debido a las dificultades existentes en Mendoza para controlar esa área.

El proyecto impulsado desde la Subsecretaría de Justicia y Derechos Humanos busca apaciguar cierta tensión que existe entre el personal penitenciario por el abandono que dicen haber sentido durante los últimos cuatro años; sobre todo, con personal que fue identificado en algún momento con el Partido Justicialista y que, se sospecha, quedó postergado justamente por su posición política. Otros, en cambio, se vieron perjudicados porque, al llegar el control federal, fueron trasladados de los lugares donde prestaban servicio y enviados a los sectores que les correspondía según el título que aparecía en los legajos. Por eso, mañana comenzará la ronda de firmas para que los nuevos escalafones queden determinados.

Esta movida incluye también una auditoría para determinar la cantidad de empleados públicos que aparecen como personal de planta del Servicio Penitenciario, pero que en realidad cumplen tareas administrativas en diferentes puestos del Ejecutivo sin haber pisado alguna vez la cárcel de Boulogne Sur Mer o Almafuerte.

La crisis desatada por las condiciones infrahumanas de las cárceles mendocinas hizo que el nombramiento de personal efectivo no tuviera serios cuestionamientos desde el sector político. Y con el tiempo se convirtió en una bolsa de trabajo para familiares y amigos de los funcionarios de turno. Uno de los objetivos de este control será detectar irregularidades en los nombramientos hechos durante los últimos meses de la gestión de Julio Cobos.

Actualmente, una cantidad importante de estatales que prestan servicio en Gobierno (se estima que rondaría el 90%) no fueron incorporados como personal de planta de esa cartera, sino que ingresaron a través del servicio penitenciario. Habría servido como maquillaje para aumentar la cantidad de empleados en Casa de Gobierno sin provocar la reacción de la oposición.
Opiniones (1)
17 de agosto de 2018 | 02:44
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17 de agosto de 2018 | 02:44
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  1. Los ascensos del personal superior penitenciario, que será el que lidere la conducción de un sistema tan complejo, una vez más han sido digitados por el personal superior antiguo que está severamente cuestionado moral y éticamente, quienes han influido con sus opiniones respecto de cada uno de los efectivos (a conveniencia propia o para perjuicio de algunos de los calificados -quienes no apoyaron o compartieron sus acciones corruptas -, que por capacidad o por pleno derecho les corresponde) en la designaciones realizadas por los "interventores federales" (quienes desconocían a la totalidad del personal penitenciario y sus antecedentes profesionales y personales, que conocieron a través de los legajos que son guardados incompletos -convenientemente para algunos- la mayoria de las veces). Una vez más usaron su astucia para "ubicar laboralmente" a sus elegidos y para no ascender a quienes tienen la capacidad de dirigir y producir un cambio en el sistema. La consecuencia lógica es la selección de funcionarios que tienen la misma ideología ética y procedimental, de los funcionarios que se están yendo del sistema por su debilidad moral criticada por la opinión pública y por entidades nacionales e internacionales. Estos nuevos "Jefes" no harán otra cosa que repetir lo que sus predecesores hicieron, y que aprendieron por su formación empírica. Otra vez hay signos que evidencian que la corrupción estructural del Sistema Penitenciario de Mendoza nunca va a terminar. ¿Que Sistema Penitenciario tendremos a partir de estos ascensos? La respuesta es obvia: El sistema penitenciario que la política mendocina (por ser los decisores) y la sociedad de Mendoza ( por no intervenir y permitir que el Estado haga de las suyas) se merecen. LA MEDIOCRACIA PENITENCIARIA DE MENDOZA CONTINÚA.....
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