Cristina privilegió la lealtad y confirmó a  Moreno

Guillermo Moreno fue ratificado hoy en el cargo de secretario de Comercio Interior.

De esta manera, seguirá siendo el hombre de confianza del Gobierno y la cara visible en la discusión de precios con sectores empresarios, industriales, agropecuarios y comerciales, más allá de las críticas de entidades de consumidores.

Pese a los cuestionamientos por los métodos utilizados a la hora de mantener a raya los precios y evitar desbordes inflacionarios, Guillermo Moreno fue ratificado hoy en el cargo de secretario de Comercio Interior.

De esta manera, seguirá siendo el hombre de confianza del Gobierno y la cara visible en la discusión de precios con sectores empresarios, industriales, agropecuarios y comerciales, más allá de las críticas de entidades de consumidores.

Moreno llegó a Comercio Interior en junio 2006 con la misión de contener la inflación por debajo del 10 por ciento fijado para ese año en el Presupuesto y cargando sobre sus espaldas con un largo historial en las negociaciones con las telefónicas cuando estaba al frente de la Secretaría de Comunicaciones.

Ya en ese entonces se había ganado el calificativo de "hombre fuerte", por los desplantes a ejecutivos del sector y por la rudeza con que había encarado esas negociaciones.

Así llegó el ex secretario de Comunicaciones a Comercio Interior, con la primera misión de negociar con uno de los sectores más fuertes de la economía: el campo.

El cierre de exportaciones, la suba de las retenciones, ni el alza del peso mínimo de faena habían logrado contener el incesante aumento de precios de la carne en el mercado interno y el Gobierno necesitaba salir a negociar fuerte con los productores.

Tras dos visitas que realizó personalmente en el Mercado de Hacienda de Liniers, Moreno se encargó entonces de fijar listados de precios máximos para el ganado en pie e impuso a frigoríficos, supermercadistas y carniceros 12 cortes de carne a precios populares.

La decisión fue interpretada por los productores como una intervención del mercado de carne y, en lugar de adaptarse a ella, comenzaron a vender la hacienda en mercados alternativos por fuera de Liniers.

Como resultado, el movimiento de hacienda en el mercado concentrador mas grande del país cayó casi 40 por ciento y se pusieron en riesgo miles de puestos de trabajo.

Entonces, el Gobierno debió enfrentar paros, manifestaciones y escraches del campo, relación que recién mejoró un poco con la llegada de Javier De Urquiza a la Secretaría de Agricultura quien dio por finalizada la intervención del mercado de Liniers.

Pero las embestidas de Moreno no se limitaron a los ganaderos, sino que también los productores agropecuarios debieron enfrentar la intervención del mercado de granos, con aumentos de retenciones, cierre de listados de exportaciones y fijación de precios.

El método Moreno alcanzó incluso a las petroleras y a MetroGas, cuando los precios de las naftas se dispararon o los cortes de gas se extendieron más allá de lo pautado por el Gobierno.

En el caso de Shell, la petrolera recibió 45 multas de un millón de pesos cada una e incluso tuvo clausurada su planta de Dock Sud por denuncias ambientales, todo en la misma semana en que el alza de precios de las naftas había copado las tapas de los diarios y las denuncias de consumidores no dejaban de sucederse.

En tanto, MetroGas cumplió la orden del Gobierno de cortar el suministro de gas a industrias en los días más fríos del invierno, pero Moreno consideró que excedió esta medida y se dirigió a las oficinas de Puerto Madero a encargarse personalmente del tema, donde se produjo la intervención más corta de la historia.

En apenas horas, la gasífera cambió de directorio y todo volvió a la normalidad: el "sheriff" del Gobierno se había encargado de llevar su intimidación para que se cumplan sus órdenes a rajatabla.

Pero en su desesperación con cumplir con la misión de contener los precios de la economía, el negociador oficial decidió intervenir el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Con su fuere carácter, a Moreno no le molestó entonces sumar enemigos y cargó con los trabajadores del organismo oficial, tras echar a la directora de precios del INDEC y poner en su lugar a una amiga personal, Beatriz Paglieri.

El método de intimidación adjudicado al funcionario tuvo su pico máximo en octubre pasado cuando la titular del Centro de Educación al Consumidor (CEC), Susana Andrada, denunció "amenazas, persecuciones y extorsiones".

Pero a principios de año, Marcelo Rossi, ex presidente de la Oficina de Control Comercial Agropecuario, ya había renunciado a su cargo luego de asegurar que el funcionario lo había amenazado para "controlar" el fondo de 500 millones de pesos que él manejaba, y distribuirlo como subsidio a empresas.

Pese a las críticas y denuncias, este economista proveniente del peronismo con raíces en los 70, recibió un permanente aval del ex presidente Néstor Kirchner, quien lo apodó "Lassie", en relación con el perro bueno de la serie estadounidense.

Si bien se esperaba que la presidenta Cristina Fernández cambiara de negociador para mejorar las relaciones con los distintos sectores, Moreno parece haberle ganado la pulseada al ministro de Economía, Martín Lousteau, conservando su cargo en Comercio Interior.

El matrimonio Kirchner premió así la "lealtad" del funcionario que no reparó en los métodos utilizados, sino en cumplir con la misión para la que había sido asignado.
Opiniones (1)
21 de febrero de 2018 | 07:03
2
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21 de febrero de 2018 | 07:03
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  1. que hubiera en el gobierno alguien actuando en defensa del consumidor, siempre el tonto de la película. Pero con el tiempo lo empecé a ver a este señor, como a muchos otros del gobierno, actuando nada más que para la tribuna, no para el pueblo. Hubo cientos de "acuerdos de precios" que sirvieron nada más que para salir en la tapa de los diarios porque a los dos días... ni noticias. Hubo legítimas multas a Shell pero ninguna mención a La Serenísima o a SanCor que hicieron faltar sus productos (igual que Shell) de primera necesidad en las góndolas. A mí, Moreno no me sirve. En el sentido de servir al pueblo en lugar de dedicarse a la búsqueda permanente de titulares mediáticos sin resultados reales en el bolsillo de la sociedad.
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