La industria vitivinícola se opone al plan de Cobos en el INV

La pulseada cobista por quedarse con el INV al parecer tendrá su correlato final a manos de los vitivinícolas, quienes en sintonía con el eje Jaque - Gioja, estarían a favor de la continuidad de Raúl Guiñazú al frente del organismo nacional. 
Los argumentos más fuertes contra Cobos, quien pretende posicionar a Ricardo Mansur, giran en torno a que el INV debe seguir siendo un organismo técnico y no uno político.

La asunción del mendocino Julio Cobos como Vicepresidente de los argentinos hoy se concretará –a las 15.00- en un escenario de negociaciones personales que sigue teniendo un fuerte interés por lo que sucederá con el futuro del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Así ha quedado demostrado luego de que por la sucesión de Raúl Guiñazú, al frente el único organismo nacional con oficina central fuera de Capital Federal, se hayan barajado nombres como los de Laura Montero, Juan Carlos Jaliff y finalmente el de Ricardo Mansur, todos del riñón concertador de Cobos. Aunque llame la atención que el mismo Raúl Guiñazú también es concertador, aunque allegado a Enrique Thomas.

Ayer, todo esto se puso en evidencia en la Legislatura local cuando las presiones de los hombres de Cobos, encargados del protocolo del acto de asunción que comenzó temprano en la mañana, determinaron que el actual presidente del INV (Guiñazú), debía presenciar el acto en una sala aparte y con una pantalla de por medio. Un gesto que enervó al titular de un organismo nacional que, molesto por el gesto cobista, decidió abandonar el acto en la Casa de las Leyes para trasladarse a la Casa de Gobierno provincial, donde sí tuvo “el lugar que le correspondía”, gracias a que el protocolo esta vez estaba a cargo de la gente del gobernador Jaque.

La ansiedad de Cobos al parecer estaría llegando a un punto álgido donde al parecer la última palabra la tendría nuevamente la propia industria vitivinícola, que ya dejó fuera de combate a Ángel Vespa –para un cargo ministerial-, a través del veto que le dieron los viñateros, las cámaras regionales y los bodegueros nacionales, argumentados en el hecho de que el hombre representaba a los intereses de una trasnacional como Moët Chandón.

En el caso del INV, la industria ya está organizada para resistir los embates de los cobistas por la puesta en escena de Ricardo Mansur, basados en que Guiñazú debería continuar en su puesto debido a que es un técnico de carrera y no un político como el hombre del Este mendocino. También sostenidos en el hecho de Guiñazú ha hecho las cosas bien y no quieren que el INV pase de ser un organismo técnico por uno político.

Es que, el momento para el sector vitivinícola es casi el ideal debido a que el eje planteado por Jaque y Gioja al parecer transitará hacia una estrategia donde la industria sueña con avanzar en el marco de un consenso entre las principales provincias productoras del país y no en un escenario de provincias enfrentadas como ya sucedió durante la gestión de Laura Montero. Recordemos cuando los sanjuaninos se enojaron por la venta de los mostos.

Frases como “no se puede desequilibrar lo conseguido para la industria a través de un INV técnico” o “no se puede meter a alguien por la ventana sin consultar”, sonaron con fuerza en los últimos días desde que Vespa estuvo en la cola de los anuncios y más aún cuando sonó el del rivadaviense Mansur.

Lo recogido de la publicación de totalnews.com.ar ayer por los medios provinciales y antes de ayer por MDZol.com, entonces no es mentira, porque Cobos tiene hasta ahora pocos cargos en relación al sacrificio que ha demostrado para llevar un poco más de agua a su molino. Por otra parte, en éstos momento el INV es importante para las provincias vitivinícolas y no tanto para la Nación, por lo que hasta para un político sería complicado hacerse cargo del organismo. Además la contradicción planteada por el mismo Cobos es llamativa ya que se está enfrentando a Thomas, quien en su momento habría sido el máximo referente justicialista de una concertación que al parecer pretenden conservar en el futuro y que ahora ha quedado representada, del lado justicialista por Omar Félix.



 
Opiniones (2)
22 de julio de 2018 | 16:22
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22 de julio de 2018 | 16:22
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  1. Ahora que Jaliff será el titular del INV, ¿dónde quedará eso de que "al parecer" la propia industria vitivinícola TENDRÍA LA ÚLTIMA PALABRA para elegir a la máxima autoridad del Instituto REGULADOR de la propia actividad vitivinícola? Sr. Carlos Fernández por favor chequee bien la información que va a dar y tenga cuidado en convertirse, involuntariamente -porque creo en su buena fe-, en lobbista de sectores empresarios que no deben tener ninguna injerencia en la elección de autoridades de un organismo que debe controlar a esos mismos empresarios. Sé que los políticos -porque no me chupo el dedo- hicieron mucho para bastardear a la política. Pero eso no significa que la política deba desertar de sus principales funciones como por ejemplo direccionar las políticas de un sector tan importante como el vitivinícola. Un buen político puede ser un excelente conductor de un organismo supuestamente "técnico" como un "técnico" puede ser muy mal conductor de ese organismo que -estoy convencido- no es "técnico" sino POLÍTICO porque ni más ni menos debe decidir CÓMO, CUÁNDO Y DÓNDE controlar a una industria tan importante como la vitivinícola que no sólo tiene injerencia en la vitivinicultura sino en la sociedad toda (¿un vino adulterado sólo perjudica a la vitivinicultura o a los ciudadanos potenciales consumidores de ese anómalo vino?) Estoy convencido que los empresarios del sector no deben tener ninguna injerencia en la elección de la autoridad que los debe controlar. Lo contrario sería darle al zorro la llave del gallinero para que cuide a las gallinas. Ese verso lo escuchamos (y lamentablemente sufrimos) en los 90. Y así nos fue...
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  2. Sr. Fern;andez el INV es, fue y será un organismo político. Y con respecto a la buena gestión de Guiñazú creo que debería informarse porque sino parece que adhiere a las operaciones de prensa que están haciendo los grupos que actualmente manejan la vitivinicultura y se benefician de los dineros públicos
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