Bush no es el único que desconfía de Ahmadinejah

Al presidente iraní, también le siguen los pasos los franceses y los alemanes. En estos días, reina la confusión en Estados Unidos por un informe que dice que Irán detuvo su programa para obtener armas nucleares en 2003.

Al presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejah, le temen no sólo los estadounidenses, sino también los franceses y los alemanes.

En estos días, reina la confusión en Estados Unidos por un informe que dice que Irán detuvo su programa para obtener armas nucleares en 2003, lo que debilita los argumentos del presidente George W. Bush de que Irán es una amenaza para lograr la paz en Medio Oriente.

Rusia, otro país implicado en la región, sumó su voz para exculpar al gobierno de Ahmadinejah, aunque solicitó que Teherán congele su programa de enriquecimiento de uranio, a pesar de que Moscú construye en ese país la central nuclear de Busheer.

El Informe de la Inteligencia Nacional estadounidense (NIE, por sus siglas en inglés), tal como era de esperar, produjo algarabía en Ahmadinejah, quien dijo que era una victoria de Irán sobre el poder internacional.

Oficiales estadounidenses definieron el estudio, elaborado por dieciséis organismos de inteligencia, como "uno de los más grandes cambios de opinión en la historia norteamericana", pero declinaron explicar cómo fue obtenido, informó el diario The International Herald Tribune.

No obstante, los oficiales dijeron que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y otras agencias organizaron una "equipo rojo", con el fin de determinar si la nueva información forma parte de una elaborada campaña de desinformación montada por Irán para demorar los esfuerzos para imponer sanciones contra ese país.

"Los datos de los colegas norteamericanos que nos fueron presentados no confirman que se pueda hablar con seguridad de la existencia en algún momento en Irán de un programa nuclear militar", dijo el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

Quizá Bush pensaba que todo iba a ser una simple controversia doméstica, pero la información trascendió las fronteras y, rápidamente, Francia y Alemania, países que se negaron a la invasión norteamericana de Irak, en marzo de 2003, se pronunciaron al respecto.

Para el presidente francés, el conservador Nicolás Sarkozy, la amenaza de que Irán fabrique armas nucleares es una realidad, más allá del informe de NIE. "¿Por qué debemos renunciar a las sanciones? (del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas)", se preguntó el mandatario francés.

Su principal socia europea y aliada, la popular jefa del gobierno alemán Angela Merkel, afirmó que el gobierno de Ahmadinejah -que pone en duda el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial, y que llamó a borrar del mapa a Israel-, continúa representando una amenaza para la humanidad.

También hizo referencia a la falta de cooperación de Teherán con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y, por esa razón, se pronunció en favor de que continúen las conversaciones en el marco de las Naciones Unidas.

Bush, sin dudas, está molesto por el informe del NIE, a semanas de que se inicien las primarias de los demócratas y republicanos para las elecciones estadounidenses de noviembre de 2008.

Ni siquiera Teherán se tomó el trabajo de dar explicaciones al presidente estadounidense. Por el contrario, un exultante Ahmadinejad visitó el miércoles último la provincia de Elam, al oeste del país, donde fue vivado por cientos de sus seguidores.

Según el relato de Scott Peterson, del diario estadounidense The Christian Science Monitor, Ahmadinejad es tratado como un "estrella de rock" en las zonas rurales de Irán, donde sus partidarios lo ven como un benefactor e incluso lo consideran el mejor presidente que han tenido en décadas.

El analista estadounidense dice que los iraníes tienen demasiados problemas, desde corrupción, el aumento de los precios, hasta el desempleo, pero señala que Ahmadinejad gasta millones de dólares en provincias solitarias, construyendo petroquímicas y viviendas en dichas zonas.

Incluso prometió que el próximo año fiscal destinará el 40 por ciento del presupuesto de Irán para aliviar la pobreza en esas regiones alejadas de la capital iraní.

Para estos humildes pobladores según Peterson, Ahmadinejad no es el ogro que describe Bush, ni el hombre iracundo que amenaza al Estado de Israel. Lo cierto es que el mandatario iraní tiene serias posibilidades de ser reelecto en 2009.
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25 de mayo de 2018 | 22:34
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