Celso Jaque: desafíos para su gestión

Mendoza se ha movido cíclicamente al mismo ritmo que la economía nacional. Flotamos en las mismas aguas que el resto de las provincias. Cuando la marea sube subimos con ella, y cuando el viento está a favor, navegamos con mayor velocidad. ¿No será momento de que tengamos nuestra propia carta de navegación?

Así como en el 2001-2002 nos hundimos junto con la economía nacional en la tormenta de la recesión, la devaluación y el default, la recuperación del 2003-2007 nos permite estar hoy en mejores condiciones para enfrentar el futuro.  

La pregunta es si, en este mar donde todos flotamos por igual, nuestra provincia podrá navegar hacia un rumbo preciso y a una velocidad tal que le permita mejorar sustancialmente la calidad de vida y los ingresos de los mendocinos.

Por el momento, algunas regiones de la Pampa húmeda -basadas en el precio de los granos-  están creciendo a tasas espectaculares, con inéditos niveles de consumo y construcción,  muy superiores a los de nuestra provincia. Ciudades como Córdoba, Rosario y pequeñas ciudades del corredor agrícola de la Pampa Húmeda, han aprovechado el empuje de la agricultura y comenzado una intensa modernización tecnológica que está generando importantes polos en tecnologías de información.

Mendoza cuenta con grandes oportunidades, pero tiene también  muchos problemas por resolver que traban su desarrollo, algunos de ellos de larga data. Entre ellos:

La discriminación nacional

Desde hace 20 años, al menos, Mendoza sufre una brutal discriminación en el marco de la política nacional. Recibe dos o tres veces menos coparticipación que las provincias más favorecidas. En el ránking del dinero que el gobierno nacional invierte en cada jurisdicción rara vez superamos el puesto 20.  La promoción industrial y los diferimientos impositivos siguen vigentes, lo que nos ha hecho perder participación en el PBI industrial.

Las industrias tradicionales en decadencia 

En los ‘70 la fruticultura y  la industria de los alimentos mendocina eran líderes en el ámbito nacional, mientras la industria metalmecánica comenzaba a dar pasos importantes en su expansión. Con algunas pocas excepciones, todas estas industrias  en vez de expandirse, comenzaron una lenta pero constante caída, que recién se ha detenido en el 2003. Y en los últimos cuatro años hubo recuperación pero no un boom de precios ni inversiones como en la Pampa húmeda.
 
El fracaso de los bancos regionales y la falta de financiamiento

En los últimos años hemos visto ya dos fracasos estruendosos: el banco Mendoza estatal y el banco Mendoza privado. A esto sumemos, el fracaso parcial del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, que no cumplió con las expectativas inicialmente planteadas.

A la par, el mercado de capitales local virtualmente no existe. El resultado ha sido la falta de recursos genuinos para emprendimientos de largo plazo y el desplazamiento de ciertas industrias a otras provincias.

La incomunicación con el mundo global 

Mendoza dejó pasar la primera fase de la globalización ya que no pudo aprovechar  el crecimiento descomunal del comercio de mercaderías a  nivel mundial y está dejando pasar la segunda fase, igual o más importante que la anterior, la globalización de los servicios.

Desaprovechamiento de nuestros commodities

La minería y el petróleo son un boom un todo el mundo y son nuestros dos commodities principales. Increíblemente, ambos sectores se encuentran estancados en Mendoza debido a la falta de equilibrio entre el indispensable cuidado del medio ambiente y la explotación racional de estos valiosos recursos.

Mendoza debe planificar una explotación racional de estos recursos, pero mientras tanto, la demora y la  inacción en la exploración de nuestras áreas, sobre todo en las zonas secundarias, ha hecho que la provincia pierda tiempo y dinero.

Acerca de las finanzas provinciales

MDZ advirtió hace casi dos meses que no hay margen para errores. La inflación ha comenzado a erosionar la base imponible de algunos tributos, los gastos corrientes se disparan por los aumentos de precios de insumos y la falta de eficiencia en la gestión y los lógicos reclamos por mejores salarios estatales,  ponen en riesgo la salud fiscal de la provincia.

El camino que no ¨va al paraíso¨

Nuestra ubicación en el corredor bioceánico San Pablo-Buenos Aires- Mendoza-Valparaíso, es una oportunidad notable. Una ventaja comparativa única en todo el hemisferio Sur. Sin embargo, la realidad es que los megaproyectos nunca se inician y año tras año se repite la triste realidad de cientos de camiones parados - no por la nieve-  sino por la falta de infraestructura y equipamiento nacional y provincial.

Industria del vino

Queda claro que en Mendoza, la industria madre es la del vino, que avanzó en tecnología y calidad, pero que se encuentra peleando con la sobreoferta y la lucha en el posicionamiento de precios.

Por estos días, hay demasiados aumentos del costo interno, con un dólar detenido y una inflación que crece y se acumula. Para competir, los privados deberán asociarse aún más, en un esfuerzo extra que tampoco les asegurará réditos inmediatos.

Además, queda por solucionar el problema de los vinos comunes, muy oscilantes y cuya calidad depende de los vaivenes del mercado interno. Aquí también hay otro desafío pendiente.

Turismo en Mendoza

Durante todos estos años, Mendoza ha contado con las ventajas que otorgó la devaluación. Sin embargo, las actuales condiciones parecen indicar que la Provincia no ha aprovechado en toda su intensidad, la atracción que puede significar los principales tips de Mendoza: cultura, vino, deportes de aventura.

Debe haber infraestructura y programas adecuados que permitan que –efectivamente- el turismo sea una industria. Hoy por hoy, Mendoza no tiene precios equilibrados y falta calidad de servicios. Desde el Estado debe contribuirse con agregar valor a lo ya existente y garantizar seguridad para turistas y viajeros.

Sobre cada uno de estos puntos el futuro gobierno tiene  mucho por hacer.

Es muy probable que la economía nacional siga creciendo por lo que el próximo gobierno va a poder navegar el barco con viento a favor, aunque quizá tenga algunas turbulencias inflacionarias. Cuenta con el crecimiento de la industria del vino fino, como fortaleza y como carta de presentación en el mundo.

Ya ha pasado la etapa de las especulaciones y la danza de los nombres. A partir de esta semana esperamos con ansiedad conocer cuáles son los programas y cursos de acción concretos que tomará el gobernador y su gabinete para reposicionar a Mendoza en el lugar que se merece en el concierto nacional.

Falta que Mendoza se convierta concretamente en el eje del Corredor bioceánico. La manera en que enfrente y solucione estos problemas influirá directamente en la calidad de vida y el futuro de 1.800.000 comprovincianos.

Opiniones (3)
20 de agosto de 2018 | 12:13
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20 de agosto de 2018 | 12:13
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  1. Muy bueno el diagnóstico de la editorial. Espero que Jaque tenga uno igual o parecido al menos. Le agregaría un tema, el de la tía Tita, ¿sabrá usar la tecnología, educar para nuevas industrias y posicionamientos regionales? Mejor que deje todo en manos de la prima Marta
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  2. Hay un tema que no toca el articulo y es crucial en toda comunidad que desea constituirse per se en un Polo de desarrollo. Y es su educacion. Sobre todo a nivel universitario. En varias regiones del mundo, a partir de contar con Centros Educativos de excelencia, lograron utilizarlos y potenciarlos como factores de desarrollo. Mendoza lo intento en 1994 con el acuerdo que hiciese la UNC con el MIT (Massachusetts Institute of Technology) y el Gobierno provincial, donde se daba origen y forma a un Centro de Innovaciones Tecnologicas. El proyecto se abandono años despues. Nunca se escucharon criticas sobre ello. Porque ?
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  3. Me parece tan acertado lo expresado que creo conveniente entregarselo al gobernador y a su gabinete.
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