Deco emocional: el contra minimalismo

Una nueva tendencia en decoración que recrea ambientes maternales y acogedores, cero ostentosos pero sí preciosameante diseñados, con un mix de muebles vintage combinados con piezas de diseño contemporáneo. Un retorno al diseño menos artificial y más humano que la llegó a nuestro país y comienza a tener sus cultores en Mendoza

Por Adrián Lira

Vanguardia o nuevo estilo dentro de la decoración
En las antípodas del minimalismo que reinó buena parte de los 90, la deco emocional busca la autenticidad, los espacios amables, cálidos, cero ostentosos pero sí preciosamente diseñados, con un mix de muebles vintage combinados con piezas de diseño contemporáneo de formas redondeadas, texturas acariciantes (como terciopelo, panas, alfombras de pelo), iluminación cálida, con el objetivo de lograr ambientaciones que dan una sensación de protección frente a un mundo que es percibido cada vez más amenazador.

El fenómeno surgió alrededor del 2005 con la diseñadora inglesa Ilse Crawford a partir del concepto de recrear ambientes maternales y acogedores, dándole al diseño una vuelta menos artificial y más humana. Ilse es también la autora del libro “Home is where the heart is” (Hogar es donde está el corazón). La publicación aboga por volver a la autenticidad, al uso de las formas redondeadas, a los materiales naturales, por el eclecticismo y autenticidad. Más tarde, diseñadores en Inglaterra y USA, sin declarar abiertamente a Crawford como fuente de inspiración, comenzaron a poner en práctica este tipo de lineamientos que aplicaron en un puñado de hoteles boutique. Tal es el caso de Terence Conran en el The Boundary de Londres; Roman Alonso con el Ace de Palm Springs, y Grayling design, creadores del The Greenwich Hotel de Robert De Niro. Todos ellos han captado esa sensación de fragilidad humana creando hoteles más acogedores. Con interiores que se asemejan a un hogar y que ofrecen una sensación de respiro.

Potenciar las emociones
Hablábamos al comienzo del carácter novedoso que es intrínseco al desarrollo de la deco y el diseño. Si bien esto es cierto, también lo es que para concretar una intervención exitosa, no puede partirse de la simple espontaneidad o la intuición. Esto requiere al menos,  conocimiento previo y profesionalismo.

El fenómeno surgió alrededor del 2005 con la diseñadora inglesa Ilse Crawford a partir del concepto de recrear ambientes maternales y acogedores, dándole al diseño una vuelta menos artificial y más humana.

En un interesante ensayo que indaga sobre la base emocional de la arquitectura, su autor Nikos Salíngaros, profesor de Matemática de la Universidad de San Antonio Texas, plantea que el bienestar emocional se puede usar como criterio experimental para juzgar la efectividad de una estructura. Además afirma que el hombre se relaciona de inmediato con el detalle en un diseño o estructura, ya que la conexión a pequeña escala es emocional…”. También interpela a cierta facción de la arquitectura modernista que reacciona, según su criterio, de una forma extremada y exagerada en cuanto a la ornamentación en la decoración. Al respecto plantea: “La solución a la decoración en demasía no es la eliminación de todo detalle, sino el hallazgo del detalle exacto necesario para anclar las formas... Un mínimo de detalle, colocado de modo apropiado, establece bienestar emocional. Es bien conocido por los estudios en sicología ambiental que las estructuras modernistas hacen sentir muy incómodos a sus habitantes. Los arquitectos modernistas no han prestado seria atención a la necesidad humana de bienestar emocional en un escenario arquitectónico”.


El factor Wow
Mariana Rapaport y Cecilia Nigro, profesionales de reconocida trayectoria en el mundo de la hotelería, son pioneras de un nuevo concepto en consultoría denominado The WOW factor (el factor ¡gau! o factor sorpresa). También, están al frente de una red interdisciplinaria de profesionales cuyo objetivo es diseñar soluciones que disminuyan debilidades, identifiquen amenazas, potencien fortalezas y aprovechen las oportunidades de un negocio mediante una poderosa metodología que trabaja sobre los aspectos operativos y emocionales.

 Mariana Rapaport y Cecilia Nigro, profesionales de reconocida trayectoria en el mundo de la hotelería, son pioneras de un nuevo concepto en consultoría denominado The WOW factor (el factor ¡gau! o factor sorpresa).

Si bien el término “Wow” fue acuñado en el ámbito de la arquitectura y es muy utilizado en marketing,  Mariana y Cecilia adoptan esta línea conceptual y le imprimen un nuevo enfoque.

Mariana Rapaport y Cecilia Nigro
“Consideramos que las experiencias generan sensaciones que, a su vez, se transforman en recuerdos imborrables, que despiertan el boca a boca que es gran parte del éxito de un emprendimiento. Nosotros trabajamos de una manera creativa, sin atarnos a recetas para que los emprendimientos generen estas sensaciones placenteras también a través de la ambientación.Creemos que la deco emocional colabora con generar esas sensaciones placenteras que tanto sostenemos desde nuestra política Wow.Como nos dedicamos a trabajar con proyectos y emprendimientos vinculados a la experiencia, nuestro foco está en lograr que cada uno de éstos pueda generar en sus clientes esa sensación de sorpresa y recuerdo imborrable. Wow  resume muchas cosas positivas; se usa mucho en el lenguaje cotidiano anglosajón y hace ya tiempo que la incorporamos. Es común decir wow cuando algo nos gusta, nos sorprende o nos llama mucho la atención. Y por eso creemos que es importante trabajar para que cada emprendimiento, en la medida de sus posibilidades, genere en quienes lo experimentan, un recuerdo placentero e imborrable”.

La tendencia en Mendoza
Laura Lacroix, interiorista mendocina, aporta su visión sobre este nuevo concepto en decoración.

 El  ‘estilo de decorar’ en nuestro país y sobre todo en Mendoza, se uniformó. Es decir, todos se lookean igual, eligen copiar al otro y no proponer, inclusive a la hora de equipar sus casas.

Intervención de la mendocina Laura Lacroix
“Como diseñadora de interiores apoyo completamente la tendencia WOW. El consumo y la vida vertiginosa cegaron nuestras miradas. El  ‘estilo de decorar’ en nuestro país y sobre todo en Mendoza, se uniformó. Es decir, todos se lookean igual, eligen copiar al otro y no proponer, inclusive a la hora de equipar sus casas. Siempre sostuve como persona y profesional la importancia de tener personalidad en todos los órdenes, esta debe ser propia y auténtica, nos debe corresponder e identificar. El lenguaje que proponen Mariana y Cecilia tiene que ver con esto. A la hora de diseñar un proyecto de interiorismo se deben aportar soluciones y alternativas, investigar los hábitos, costumbres y necesidades del cliente, saber interpretar lo que desea o pretende y tener una reseña en cuanto a sus gustos personales. Este último punto es el que hará la diferencia respecto de otros proyectos y la herramienta que originará un trabajo propio a la medida del cliente. En mis intervenciones, la apuesta es lograr que el lugar en donde uno vive tenga la suficiente libertad como para poder aislarse. Y como proponen las chicas de Wow los espacios tienen que tener su razón de ser.

Propuestas para crear un ambiente deco emocional
Si bien la tendencia no está atada estilos o convencionalismo, de la experiencia profesional surgen ciertos lineamientos que pueden facilitar la tarea de decorar un espacio que despierte las emociones.

- Aplicar el vintage pero de manera dosificada. Las piezas antiguas ofrecen sensación de mayor seguridad. Balancear los modelos viejos con lo contemporáneo.
- Formas curvas: Cuanto más voluptuosa sea la silueta del mueble (y más parecida al cuerpo humano), menor será la sensación de vulnerabilidad.
- Tapizar sillones, sillas y taburetes con Tweed y terciopelo, franela y corderoy, escoceses y lanas.
- Sumar pequeños espacios que permitan estar a solas. Recurrir a separadores como cortinas, bibliotecas o biombos.
- Elija piezas con respaldos altos, formas anchas y envolventes como el modelo Egg de los 60 o los bergères.
- Equilibrio en la paleta de colores: El blanco relaja y es la base ideal para sumar otros tonos más cálidos como el amarillo que da seguridad.
- La iluminación es clave: trabajarla por sectores puntuales y generales. Demasiada luz, inhibe mientras que poca, deprime.

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19 de agosto de 2018 | 05:04
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