Admiten que el flamante voto electrónico necesita "ajustes”

Así lo indicó uno de los ingenieros que diseñó el proyecto. Actualmente el sistema no permite certificar aspectos fundamentales, como la presencia del legislador dentro del recinto y que es él quien emite el voto. Para revertir este problema, prometen instalar un infrarrojo que detectará el calor humano y habilitará los botones para votar.

Al voto electrónico aún “hay que hacerle ajustes”, según lo indicado por uno de los ingenieros de la UTN que diseñó el sistema. La nueva forma de votación con una tarjeta-chip que se ha implementado en la Legislatura tiene inconvenientes para asegurar el quórum. Por tal razón, se instalará un infrarrojo que detectará el calor humano.

Hoy debutó el voto electrónico en la Legislatura provincial. A pesar de las bondades del sistema, como agilizar la toma de decisiones, se detectó que tiene fallas, tal como nos hizo notar un lector: si el legislador deja puesta la tarjeta, queda registrado que está en la sala, aunque no se encuentre presente en la sesión. Este es un dato muy importante, ya que, en ese caso, aporta al quórum de la sesión sin estar en el recinto. Y lo que es peor: alguien puede apretar el botón y votar por él en el tratamiento de los proyectos.

Ante tal duda, uno de los ingenieros confirmó que puede suceder esta situación. Además, señaló: “el sistema que detecta si la persona está sentada aún no se ha instalado, pero a fin de esta semana ya habrá un infrarrojo que reconoce el calor humano”.

La nueva implementación permitirá que sólo si la persona está sentada –es decir que el sistema está detectando calor humano- se habilitarán los pulsadores que permiten votar. De lo contrario, si el legislador está ausente no habrá manera posible de votar. De esta forma, el sistema también garantizaría el quórum, requisito indispensable para sesionar.
Opiniones (1)
15 de julio de 2018 | 16:53
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15 de julio de 2018 | 16:53
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  1. ¿Qué motivó que se adoptara el voto electrónico en la Legislatura? La historia comienza el martes 2 de agosto de 2005. La sesión del Senado la dirigía Mauricio Suárez (candidato en primer término a la reelección en el Senado, por la UCR) . Luis Petri, candidato a diputado en las mismas elecciones de 2005 era el Secretario Legislativo y quien debía contar los votos. Como se estaba votando el proyecto de ley que declaraba la necesidad de la reforma de la Constitución, hacía falta el voto positivo de los 2/3 del TOTAL DE SENADORES de la Cámara. Según el reglamento, hacía falta 26 votos positivos. Sobre 30 personas sentadas al momento de la votación, hubo 4 votos negativos y una abstención. O sea, 25 votos positivos. Sin embargo, SIN CONTAR LOS VOTOS, Suárez dio por aprobado el proyecto de ley, sin contar las manos alzadas. Miró a derecha e izquierda y en menos de 5 segundos dijo APROBADO. Esto motivó un escándalo de proporciones, pedido de documentación al Senado por parte de un fiscal y una jueza de Instrucción ya fallecida. Fue tal el bochorno que en ese momento Jaliff decidió que había que cambiar el sistema. Hubo que tapar todo y contraatacar para salvar el pellejo de Suárez y Petri. Con la complicidad de los peronistas que luego fueron concertadores, pidieron el Jury de Enjuiciamiento a Alberto Camargo. Los senadores fueron jueces y parte: otro escándalo. Los periodistas tomaron partido por los senadores. Otro escándalo. Ninguno se atrevió a desmentir a Jaliff. Los empleados del Senado fueron amenazados con despidos si abrían la boca. Otro escándalo. Por eso esta votación electrónica. Pero OJO. Al dejar puesta la tarjeta, queda registrado el quórum aunque el legislador se retire. Es mentira que haya un censor que registre que el legislador está sentado. El martes a la mañana TODO SALIÓ MAL: legisladores sin tarjeta, se rompió la soga que sostenía una de las banderas. Faltaba el inefable dibujo del TARA-SERVICE. ALGUNOS PERIODISTAS SE GOLPEABAN LA FRENTE CON EL PUÑO CERRADO. Hasta Jaliff hizo un chiste sobre que había que llamar a una de las directoras presentes (que pedían que se establecieera el SEOS) para que impusiera orden, porque los legisladores se iban a tomar aire (sic), o sea, se escapaban de la sesión.
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