Casamiento de verano y una fiesta inolvidable

Diego Ponce y Celeste Salcedo decidieron cerrar con un "broche de oro" su noviazgo, y eligieron la reconocida disco mendocina, Optimo, para celebrar esta ocasión única. Un delicioso menú, tragos espectaculares y especiales sorpresas fueron parte de una noche para recordar. Mirá las fotos.

Diego y Celeste no vivieron los primeros días del 2010 como el comienzo de un año más en sus vidas. Hace tiempo habían decidido sorprender a familiares y amigos anunciando su próximo matrimonio. Es así que, como si fuera una necesidad de rotundo cambio para recibir la nueva década del siglo XXI, prácticamente obligaron a todos los invitados a aplazar sus vacaciones veraniegas, pues eligieron enero para concretar su promesa.

La premisa principal de la pareja era brindar a todos los asistentes al acontecimiento una fiesta memorable, en donde la conjunción de cualidades como la originalidad, emoción y diversión matizadas con excelente gastronomía y mucha música con onda, la transformaran en la receta perfecta para una noche óptima.

Esta última palabra fue justamente la que los hizo dar en el "blanco": recordando muchos momentos de alegría, romanticismo y furioso dancing vividos durante el noviazgo en Optimo Resto Bar, y luego de una charla con Luciano Franchetti (amigo de ambos), decidieron dejar de lado a los tradicionales salones mendocinos para celebrar su “noche especial” en este espacio.

La fiesta

Los invitados llegaron a Optimo y fueron recibidos en la planta alta del lugar con una entrada elaborada con abundantes tablas de quesos y fiambres ahumados, islas de sushi y bruschetas de diferentes y variados ingredientes a la parilla. La degustación de estas delicias fue interrumpida por la emotiva llegada de la oficial de justicia y los novios, que celebraron el casamiento civil entre "¡hurras!", gritos de aliento y aplausos de amigos.  

Luego del acto formal que los convirtió en marido y mujer todos descendieron a la planta baja, la que en tiempo record fue ataviada con elegantes mesas repletas de manjares.

La tiara carioca de la novia causó sensación. ¡Todas quisieron usarla!

Creatividad + buena música

El baile tuvo una particularidad especial: fue concebido con dos pistas en las que sonaban diferentes estilos musicales, de acuerdo a las edades de los invitados.

Pasadas las dos de la mañana y luego del vals comenzaron las sorpresas: la irrupción de una odalisca que bailó para los novios marcó el inicio de la fiesta. Espectaculares fuegos artificiales actuaron como el semáforo que dio luz verde a la diversión y el jolgorio.

Un excelente cotillón, bengalas y la banda sonora atiborrada de hits del rock & roll nacional completaron la fórmula para que cada uno de los presentes volviera a su casa con la certeza de que esa sería una noche difícil de olvidar.

Todos los invitados tuvieron su sombrero distintivo.