Un nuevo escándalo rodea a De Vido

Se confirmó que junto con el venezolano que traía 800.000 dólares no declarados llegaron tres funcionarios cercanos a De Vido. El avión había sido alquilado por el Estado Nacional.

La Justicia reveló ayer que tres funcionarios que responden al ministro Julio De Vido viajaban en el mismo avión en el que el sábado ingresó en el país un empresario venezolano con 790.000 dólares no declarados.

Según publica La Nación en su edición de hoy, son Claudio Uberti, un funcionario de máxima confianza de De Vido y con muy buena relación con el presidente Hugo Chávez, que dirige el ente de control de las concesiones viales; Victoria Bereziuk, una joven empleada del mismo organismo, y Exequiel Espinosa, presidente de Enarsa, la empresa estatal de petróleo. Esa dependencia pagó el alquiler del avión.

La fiscal María Luz Rivas Diez, que investiga un posible caso de contrabando, reveló también la identidad del pasajero al que se le secuestró el dinero: se llama Guido Alejandro Antonini Wilson y es un empresario de 46 años, con negocios en Miami, donde está radicado.

El Gobierno, que había mantenido la información en secreto durante cuatro días, dio una explicación pasadas las 19, varias horas después de desatado el escándalo. Lo hizo por medio de un comunicado de prensa de Enarsa.

Allí se informó que los funcionarios estaban volviendo de la ciudad de Caracas junto con cuatro ejecutivos de Pdvsa, la empresa petrolera del Estado venezolano. Dijeron que habían ido a firmar un acuerdo energético. También reveló el organismo oficial que el avión había sido alquilado por el Estado Nacional.

Según la versión oficial, el empresario Antonini abordó el avión como acompañante de Daniel Uzcateguy Speech, hijo del vicepresidente de Pdvsa. Ninguno de los funcionarios argentinos lo conocía, se desprende del comunicado.

Silencio y nerviosismo

En la Casa Rosada, todo fue silencio y nerviosismo. El presidente Néstor Kirchner, que evitó hablar del tema durante un acto en el que anunció la creación de un parque nacional en Chubut, recibió en dos oportunidades a Uberti. El tampoco dijo nada.

A todo esto, el empresario venezolano ya había abandonado el país. Partió anteayer, a las 6.11, en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, con rumbo a Montevideo. El mismo viaje hizo Chávez unas horas más tarde.

Antonini se fue sin el dinero, que la Aduana depositó el lunes en una cuenta del Banco Nación. El Código Aduanero establece que hay que declarar el ingreso de todo monto superior a 10.000 dólares y, para casos como éste, prevé el pago de una multa de la mitad del dinero no declarado.

Había llegado el sábado a las 2.30 de la madrugada al Aeroparque Jorge Newbery, proveniente del aeropuerto internacional de Maiquetía, Caracas. Llegó a bordo de un avión Cessna 750 X, de la empresa argentina de taxis aéreos Royalclass. Uno de los accionistas de esa compañía es Pablo Yabrán, hijo del fallecido empresario postal Alfredo Yabrán.

En el mismo avión llegaron Uberti; Bereziuk, Espinosa, Uzcateguy (todos ellos con pasaporte oficial), Ruth Berhrrenes, funcionaria de Pdvsa en Uruguay; Nelly Cardoso, asesora jurídica de Pdvsa, y Wilfredo Avila, funcionario de protocolo de Pdvsa.

De acuerdo con la información que figura en el sumario que confeccionó la Aduana, el hallazgo se produjo luego de que el personal de esa dependencia pidió revisar una de las valijas del grupo. Enseguida, Antonini dijo que era suya.

Cuando abrieron la valija, encontraron los 790.000 dólares, prolijamente acomodados. Entonces, informaron al empresario que debían retener el dinero. Según le informó la Aduana a la fiscal Rivas, el resto del grupo salió del aeropuerto luego de que revisaran su equipaje.

Con excepción de Uzcateguy, que se quedó a esperar a Antonini. Los dos se quedaron varias horas, hasta que los agentes de la Aduana terminaron el sumario por infracción. También participaron del trámite efectivos Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

La versión que figura en el acta indica que Antonini nunca intentó ocultar lo que llevaba en el maletín. Por tal razón, la Aduana consideró que estaba frente a una "infracción de equipaje" y no a un delito.

Pero existe una versión desmiente el relato oficial. Es la del dirigente peronista Juan Ricardo Mussa, que presentó una denuncia en la Justicia en la que aseguró que había presenciado el episodio en el Aeroparque de casualidad y en la que acusó a Uberti de amenazar a los agentes para que no revisaran la valija de Antonini.

Las primeras medidas

Para esclarecer el hecho, la fiscal ayer tomó declaración a dos funcionarios de la Dirección General de Aduanas, Jorge Lamastra y María Gallini, y a dos de la PSA, Daniel Ingrosso y María del Luján Telpuk.

La fiscal, del fuero en lo penal económico, mantuvo ayer máxima reserva sobre esos cuatro testimonios. Informó que intentaría determinar qué relación existía entre los ocupantes del avión, pero se esmeró en aclarar que el único investigado era Antonini.

En caso de encontrar indicios de la posible comisión de un delito, la fiscal hará la denuncia ante la Justicia.

La de Rivas no es la única investigación abierta. La unidad de Investigación Financiera (UIF), un organismo del Ministerio de Justicia que persigue el lavado de dinero, inició un expediente con información que le remitió la Aduana. Ayer, esa dependencia, que dirige Rosa Falduto, no dio información.

La jueza María Novatti, del fuero en lo penal económico, también abrió una causa, pero ese expediente aún no registra avances. Novatti y Falduto fueron de las primeras en enterarse del episodio.

El domingo, a las 12.30, el director de la DGA, Ricardo Echegaray, informó sobre el caso a Novatti, que decidió no abrir una causa e indicó que el caso debía tramitarse como una infracción aduanera. El lunes, la Aduana dio intervención a la UIF y le comunicó que Novatti ya estaba informada del tema.

La identidad de los pasajeros era, hasta ayer, el secreto mejor guardado.
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19 de julio de 2018 | 00:43
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