Guillermo Moreno será la bisagra en el Gabinete que prepara Cristina

La presidenta electa no haría grandes cambios de ministros y secretarios, y solo podría inclinarse por desplazar a algún funcionario que arrastre "connotaciones negativas" para la sociedad, como Moreno. Esa sería la señal de que está dispuesta a llevar adelante "el cambio dentro del cambio", tal como lo plantea el Gobierno.

La controversial figura de Guillermo Moreno podría convertirse en la clave que le permita a Cristina Kirchner resolver el dilema que le plantea la necesidad de emitir una señal de renovación política y al mismo tiempo no alterar el equilibrio interno del oficialismo cuando defina a su futuro Gabinete.

Es que para buena parte de la sociedad Moreno es la encarnación de una metodología vetusta de hacer política, expresada cabalmente en su cuestionada intervención sobre el INDEC, el organismo oficial estadístico que cayó en el descrédito a partir de la denunciada manipulación de los índices de precios.

Esa intervención de Moreno generó, justamente, el cortocircuito con el todavía ministro de Economía, Miguel Peirano, y llevó a la presidenta electa a anticipar el anuncio de su elenco de colaboradores, que podría concretarse entre jueves y viernes, antes de otro viaje de descanso proyectado a El Calafate.

Es que al Gobierno se le complicó la transición -que Néstor Kirchner había imaginado como un aterrizaje suave de su esposa en la cima del poder- con las versiones cruzadas que surgen desde distintos espacios del propio oficialismo ante la inminencia de determinaciones trascendentes.

En este escenario, algunas voces oficiales señalaban hoy que Cristina Kirchner meditaba sobre la magnitud del cambio que imprimirá al Gabinete, aunque dudaban de que los reemplazos de ministros y secretarios vayan a ser mayoritarios.

Admitían, en cambio, que la jefa de Estado electa podría inclinarse por desplazar a algún funcionario que arrastre "connotaciones negativas" para la sociedad, como podría ser Moreno, como señal de que está dispuesta a llevar adelante "el cambio dentro del cambio", tal como lo plantea el Gobierno.

La figura de Moreno es, incluso, más polémica que la de su jefe directo, el ministro Julio De Vido, sobre quien pesan denuncias de la oposición aunque ha sido un funcionario de suma utilidad para el presidente Kirchner, tanto por su manejo de la crisis energética como por su relación con sindicalistas e intendentes.

Moreno también es valorado por Kirchner como un funcionario que no plantea objeciones a la hora de hacer el "trabajo sucio", pero su figura genera por estas horas una verdadera disyuntiva a la presidenta electa.

Es que si lo desplaza de la Secretaría de Precios pero le ofrece refugio en otro cargo de menor exposición, como el directorio de Enarsa, la sociedad podría interpretar que no está realmente dispuesta a llevar adelante la recuperación de la calidad institucional que prometió durante la campaña.

Los otros cambios que medita Cristina no depararían sorpresas: saldrán los funcionarios obligados por las circunstancias, como aquellos que fueron elegidos legisladores (Daniel Filmus, Ginés González García) y se quedarán aquellos mejor conceptuados (Alberto Fernández, Jorge Taiana, Carlos Zannini).

Una hendija abrió la designación del gobernador de Jujuy y diputado electo Eduardo Fellner como candidato oficialista a la Presidencia de la Cámara de Diputados, puesto que ese cargo parecía reservado al mandatario bonaerense Felipe Solá, también electo legislador el último 28 de octubre.

Por eso no eran pocos los que se preguntaban esta noche si el gobernante bonaerense podría pasar a integrar el Gabinete de Cristina desde el 10 de diciembre o si, en cambio, le sería ofrecida alguna embajada de las consideradas estratégicas para la diplomacia argentina.
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14 de agosto de 2018 | 15:15
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