Gargano dice que lo sacaron de contexto y acusa a los periodistas.

El canciller uruguayo aclaró que nunca dijo que se había acabado la “buena voluntad” y que sus palabras fueron manipuladas por “periodistas con intención política”.

El canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, afirmó este martes que sus palabras respecto de que en el diferendo por la pastera Botnia se había acabado toda la "buena voluntad" con Argentina, fueron sacadas de contexto por "periodistas" que tienen "intención política".

"Hay gente en los medios de comunicación que no informan sino que hacen política y sintetizan en cuatro líneas una entrevista de cuatro horas. A eso no me voy a prestar más", dijo el funcionario en una entrevista concedida este martes a Radio Belgrano.

Aclaró que lo que dijo el lunes fue en realidad que "Uruguay ha puesto la mejor buena voluntad" en el diálogo con Argentina y no que "se acabó toda la buena voluntad" con su vecino.

"Lo que yo dije es que había culminado una etapa, en la cual habíamos puesto toda la buena voluntad posible", consignó el canciller oriental. Gargano también se refirió a los "buenos oficios" de la corona española, aunque aclaró que su país "era consciente" de las "dificultades" que encontrarían, también en este contexto.

"Argentina, a través de su Presidente, pidió al Rey de España que hiciera de facilitador del diálogo con Uruguay, en una actitud de búsqueda de un ambiente común en el cual poder hablar y buscar una solución", dijo el canciller.

Añadió que su país "era consciente de las dificultades" porque habían tenido "un grupo de alto nivel trabajando y no se había conseguido ningún acuerdo" y dijo que, aún sabiendo eso, aceptaron y decidieron "contribuir" en "todo" lo que pudieran.

Gargano se refirió después a la puesta en marcha de la pastera finlandesa Botnia y señaló que "cuando se terminó el trámite para poner en funcionamiento la planta, y dado que había cumplido todos los requisitos exigidos por la ley medioambiental uruguaya, culminada esa etapa, se firmó la autorización".

Explicó enseguida que la autorización se postergó tras un llamado del canciller español Miguel Angel Moratinos que, a pedido del Rey Juan Carlos y del titular del gobierno ibérico, José Luis Rodríguez Zapatero, solicitó que se esperara hasta la culminación de la Cumbre Iberoamericana que tendría lugar en Chile.

Según Gargano, esta decisión fue una demostración de "la buena voluntad" que siempre tuvo el presidente uruguayo Tabaré Vázquez.

El permiso final del gobierno Uruguay fue dado el jueves por la noche, al mismo tiempo que Tabaré Vázquez pronunciaba un discurso conciliador, dirigido al presidente Néstor Kirchner, en la Cumbre Iberoamericana, y que fue seguido de un afectuoso saludo a su par argentino.

La resolución del mandatario uruguayo provocó el envío de una carta de queja oficial por parte del gobierno argentino y ubicó a la relación bilateral en un punto de tensión.
 
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16 de agosto de 2018 | 05:12
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