La CGT le mandó una señal a Cristina

Así interpretó la Casa Rosada la amenaza de realizar mañana un paro general del transporte en Buenos Aires. Hugo Moyano buscaría incidir en el armado del gabinete.

La amenaza de los gremios de paralizar el transporte público tras un enfrentamiento con la Policía en las puertas de la Legislatura porteña fue interpretada como un mensaje de fuerte contenido político de Hugo Moyano y sus
seguidores hacia la presidenta electa, Cristina Kirchner.


Esta interpretación, que se realizaba en la propia Casa Rosada, se sustentaba en la reacción desmedida de Moyano y sus aliados ante el tratamiento de un proyecto de ley en la Legislatura de la Ciudad, que supuestamente perjudicaría a colectiveros, taxistas y camioneros en el ámbito porteño.


Es cierto que los manifestantes fueron reprimidos por efectivos policiales y que varios de ellos terminaron con heridas, pero llamó la atención que en respuesta a esa situación los gremios liderados por Moyano amenazaran con paralizar totalmente el transporte público en la Capital y el Gran Buenos Aires.


Incluso hubieran adherido a esa medida gremios que no estaban implicados originalmente en la controversia, como los que nuclean a los trabajadores portuarios, los maquinistas de trenes y los conductores de subtes.


Pero, en rigor, esos gremios están contenidos en la llamada Confederación Argentina del Transporte, el nucleamiento sindical que otorga a Moyano un notable poderío económico y político, pensando sobre todo en su relación con la administración que encabezará Cristina Kirchner.

Es que la presidenta electa anticipó durante la campaña electoral que convocará a un Pacto Social para que gremialistas y empresarios discutan sobre precios y salarios, con la intermediación del Gobierno, para tratar de armonizar el desarrollo económico y desactivar la inflación.


En ese contexto, Moyano y sus aliados hicieron hoy un ensayo general de su poder de presión -anclado en la capacidad de paralizar el transporte público- y enviaron de esa manera un mensaje político a la presidenta electa, que seguramente tomó nota de este cuadro de situación.


Por si fuera poco, el líder de la CGT también juega sus fichas en la interna del Gobierno y apoya decididamente la continuidad del ministro de Planificación, Hugo De Vido. No tiene tanta
afinidad, por cierto, con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. El presidente Kirchner lo sabe, y Cristina también.
Opiniones (1)
23 de mayo de 2018 | 00:44
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23 de mayo de 2018 | 00:44
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  1. Los sindicalistas y en especial Moyano es un especie de presidente paralelo, debe tener hasta un pequeño ejercito paralelo, o al menos una buena banda armada. Son una mafia y representan solo sus intereses. Los sindicatos de la argentina deben las instituciones menos democráticas del pais. He tenido la suerte de conocer sindicatos de otros paises y los nuestros al margenm de estar manejados por burros, especialmente traidores a los intereses de la clase trabajadora.
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