Botnia: una fábrica que divide dos países

La papelera Botnia empezará a funcionar y los cruces entre Uruguay y Argentina no cesan.  Te mostramos los antecedentes de Botnia en Finlandia.

Desde que Uruguay anunció la instalación de las plantas de celulosa Botnia y Ence en su territorio, no han parado las asambleas de vecinos de Gualeguaychú ni los roces entre el gobierno argentino y el uruguayo.

Ni siquiera la decisión de Ence de trasladarse surtió el efecto esperado.

La razón era obvia, Botnia es la más grande de las papeleras jamás anunciadas y por eso el temor de los miles de entrerrianos que hace meses que cortan todos los accesos a la república oriental.

La disyuntiva que se plantea es simple: Cuidar el ambiente vs. Dar trabajo.

La primera posición es la que defiende el gobierno argentino, la segunda es la punta de lanza de Tabaré Vázquez.

Pero, ¿hasta qué punto son ciertas las dos razones? Nadie puede negar que la razón argentina es legítima. De hecho, en Finlandia, lugar de donde proviene Botnia, la historia de contaminación de las plantas de celulosa es muy larga.

Las emanaciones de dióxido de azufre y de compuestos de sulfurosos olorosos es muy notoria en las tierras heladas de Finlandia. La situación llegó al punto tal que en el año 2005 se comprobó que la calidad del agua del lago Saimaa, uno de los más importantes de Finlandia, había mejorado. Sin embargo había una razón para dicha mejora: las pasteras se encontraban cerradas debido a un conflicto entre los dueños y los trabajadores.

No sólo por el agua las pasteras pueden contaminar, el aire se convierte en algo peligroso para la salud. Durante el proceso que las pasteras utilizan para operar emiten una serie de compuestos sulfurosos que provocan la presencia de algunos olores.

Estas emanaciones incrementan el riesgo de infecciones respiratorias agudas, problemas de la vista, cefaleas y problemas neuropsicológicos. Asma, alergias y problemas de piel se convierten en un enemigo común en donde se instalan estas fábricas.

Incluso hay estudios que afirman que estos compuestos ingresan a las viviendas de los habitantes locales, por lo que también están expuestos a los mismos dentro de sus casas.

La fábrica de Botnia en Finlandia se encuentra en una zona llamada Joutseno. Esta zona, antes de la instalación de la papelera presentaba una gran actividad pesquera y agrícola, sin embargo hoy su única actividad económica, la celulosa.

Incluso sus pobladores afirman que ni siquiera pueden nadar en el agua donde la pastera vierte sus fluidos.

El temor latente a que se produzca una contaminación a gran escala no es nuevo, en el 2003, más de 7 mil centímetros cúbicos de “licor negro” escaparon de la fábrica de celulosa de UPM en Lappeenrante y contaminaron gran parte de lado Saimaa causando una gran mortandad de peces y oscurecimiento del agua, de sus orillas y una erradicación de emergencia de toda la población que viviera en un radio de tres kilómetros alrededor de la planta.

En definitiva, el reclamo argentino es legítimo, lo que no es legítimo es la posición del gobierno contra las pasteras cuando al mismo tiempo defiende las que se encuentran en Argentina alegando que producen la mitad de lo que produciría Botnia.

Con respecto al reclamo uruguayo, igual que todos los países de Latinoamérica, Uruguay sufrió en carne propia políticas económicas que lo han llevado a tener un nivel de desocupación muy importante. Debido a esto, la posibilidad de trabajo disponible es muy tentadora.

Sin embargo, el gobierno uruguayo ha obviado que una vez que la planta entre en funcionamiento la cantidad de empleados se reducirá en menos de un año. La mayoría será personal especializado y no todos serán oriundos de la nación de José Gervasio Artigas.

La oposición argentina no ha pasado sólo por cortes de ruta y discursos de Néstor Kirchner. Con creatividad y humor se han diseñado páginas web que alertan sobre Botnia desde un tono más jocoso, algunos ejemplos son: www.botnia.com.ar y www.fuerabotnia.wordpress.com.

En una de ellas se afirma, “como presidente de Botnia, me enorgullece decir que el total de la pasta de celulosa fabricada en Botnia Fray Bentos jamás será utilizada en Latinoamérica, ya que será exportada a través de una zona franca (no pagaremos impuestos de ningún tipo), a países del primer mundo que elaboran el papel (la parte menos contaminante de esta industria)”.

Lo concreto es que el problema está, ambos gobiernos se pelean, uno acusa la decisión de autorizar el funcionamiento como algo “incomprensible”, otro afirma que están atacando su soberanía con tan férrea oposición y con los cortes de los puentes internacionales.

Encima, para agravar todo un ex presidente uruguayo (Julio María Sanguinetti) afirmó que bloquear la frontera es “una situación de guerra”.

El resentimiento llega incluso a recitales de rock, donde se chifla a bandas argentinas que hablan en contra de las papeleras en Uruguay, como fue el caso de Bersuit Vergarabat o al punto de que ciudadanos uruguayos pidan a los gritos de “tírenlos al agua”, cuando ven avanzar lanchas con asambleístas de Gualeguaychú.

Por ahora, lo único que queda en claro es que Botnia empezará a funcionar y que sólo el tiempo dirá si contamina o no, lamentablemente si lo hace ya no se podrá volver atrás y nuevamente el dinero será el ganador en una pelea en que el ambiente parece perder constantemente.

 

 

Opiniones (1)
21 de julio de 2018 | 19:47
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21 de julio de 2018 | 19:47
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  1. me parece que tendrian que explicar mas como son las posibilidades de trabajo ya que en la noa no explican muy bien por que enseguida ya sacan las conclusiones y no tiene muchos testimonios como para demostrar que ponen en deduccion. me gustaria que hagan lo quie pido, ya que yo lo necesito como material de trabajo y muchos mas como yo lo necesitaran en un futuro por favor háganme caso. muchas gracias. solii!!
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