La orden: despejarle el camino a Cristina

Kirchner quiere que Cristina asuma el 10 de diciembre sin grandes tormentas a la vista. La mayor preocupación es la economia, sobre todo la notoria caída del superávit fiscal.

La instrucción presidencial, amplia pero precisa, resuena en la Casa Rosada: hay que despejarle el camino a Cristina para que asuma el 10 de diciembre sin tormentas a la vista y con la tranquilidad suficiente como para asentarse en la cima del poder.

La orden del mandatario saliente, obviamente concertada con la primera dama, hace hincapié sobre todo en los aspectos económicos de la transición, puesto que en términos políticos el Gobierno se siente muy seguro y avalado luego de haber obtenido el 45 por ciento de los votos.

Dos hechos hicieron sonar la alarma, en este sentido, en el despacho presidencial: la notoria caída del superávit fiscal, explicada en buena medida por el aumento de los gastos en un año electoral; y la amenaza de los gremios de anticipar para lo que queda de este año los primeros arrestos de la puja salarial.

Se trata de dos cuestiones centrales para el esquema kirchnerista de gobierno, en los que se basa el funcionamiento presente y futuro de la economía. Porque a esta altura ya son pocos los que dudan de que el éxito de la gestión de Cristina dependerá de que se firme un buen Pacto Social.

Esto es lo que preocupa realmente a los Kirchner y no la conformación del próximo Gabinete, que -dicho sea de paso- ya estaría definido en un 90 por ciento aunque no será anunciado sino hasta los días previos al recambio formal del poder.

Números que importan

Tampoco pone nervioso al matrimonio gobernante la crisis con Uruguay por las papeleras -pese a que no le perdonan a Tabaré Vázquez la imagen de la chimenea humeante de Botnia- como tampoco les conmueve el crecimiento de la figura de Elisa Carrió, al menos por el momento.

Lo que realmente importa al Gobierno es mantener bajo su batuta el desarrollo de la economía, para lo cual necesita mantener las arcas bien llenas, engrosando el superávit: así se explica el aumento de las retenciones a las exportaciones agrícolas, pese a que se venía insinuando un acercamiento con el campo.

Pero los números mandan: con el aumento de las retenciones el Gobierno se garantizará un ingreso extra de más de cinco mil millones de pesos para 2008, el primer año de Cristina en la Casa Rosada.

El argumento político que esgrime el Gobierno para justificar la medida -el mantenimiento de los precios internos de productos como el maíz y la soja- es secundario, a la luz de los beneficios fiscales que generan las retenciones.

Habría que preguntarse, de todos modos, si la Argentina no está perdiendo una oportunidad histórica para utilizar semejante cantidad de recursos en la construcción de un proyecto, al menos, de mediano plazo.

Salarios, precios, pretendido equilibrio

Asegurada la recaudación, y ordenada una moderación del gasto ahora que pasó el tiempo electoral, la gran discusión que se viene es el Pacto Social que propuso la propia Cristina Kirchner y que por ahora tomaron con más entusiasmo los empresarios que los trabajadores.

Es que los gremios -tanto los afines al Gobierno como los que lo critican duramente- perciben que la intención de la próxima presidenta es ponerle un techo a los aumentos salariales que se negociarán en 2008.

En un principio se habló de ponerle un tope del 12 por ciento, aunque la realidad indica que esa será en rigor la base sobre la que se discutirán los futuros incrementos. Varios gremios amenazaron con anticipar la pelea y sonó la alarma en la Rosada.

Entonces los Kirchner apelaron a un emisario que se suponía caduco: le pidieron al ministro Julio De Vido que sondeara a Hugo Moyano y sus principales socios en la CGT y que les sugiriera que no lancen una ofensiva hasta el año que viene. Eso dará tiempo a Cristina para asentarse con más tranquilidad.

De Vido logró su cometido -gracias a la sólida relación que trabó con los sindicalistas en los últimos años- y entonces resurgieron las versiones sobre su continuidad en el Gobierno, pese al histórico desencuentro con el jefe de Gabinete y hombre fuerte de la gestión, Alberto Fernández.

La mesa chica, cada vez más chica

Tuvo consecuencias en el seno del Gobierno el encierro de los Kirchner en El Calafate, porque en los hechos planteó que la "mesa chica" del poder ya tiene sólo dos patas: Néstor y Cristina. Los demás están de palo, por lo menos a ese nivel.

No obstante, en el despacho del jefe de Gabinete está teniendo lugar un verdadero desfile de dirigentes que busca un lugar en la próxima administración. Ayer a la mañana pasó por allí el vicepresidente electo, Julio Cobos.

El gobernador tiene por cierto su espacio ganado con el aval de las urnas, pero también le interesa que el radicalismo K pueda tener lugar en el Gobierno nacional. Es difícil que pase a controlar ministerios, pero no que sus hombres sean designados en segundas líneas de la administración.

Cobos y compañía se aprestan a librar una dura batalla por el control del radicalismo. Esa pelea se asemeja, sin embargo, a la de dos boxeadores que ya no tienen fuerzas para volcar la pelea a su favor, fagocitados por el cansancio y socavados por los malos resultados.

Para colmo, el crecimiento de la figura de Elisa Carrió amenaza a la UCR -y a sus múltiples facciones- con terminarla de eclipsar ante la inapelable realidad: la Coalición Cívica se perfila como la oposición más articulada al kirchnerismo, pese a las críticas internas que genera la conducción de Carrió.

La mujer que fue votada por más de cuatro millones de argentinos el 28 de octubre también desplazó a mauricio Macri del centro de la escena. Al jefe de Gobierno electo le queda gobernar bien la Ciudad, lo mismo que a Daniel Scioli la provincia de Buenos Aires.

Pero eso quedará para más adelante. Las urgencias del Gobierno ponen la mira en los próximos días y no atraviesan la frontera del 10 de diciembre. Kirchner pidió llegar a ese día lo más tranquilo posible. Todo el andamiaje oficial trabaja en ese sentido.

Opiniones (1)
26 de mayo de 2018 | 16:49
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26 de mayo de 2018 | 16:49
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  1. "Cobos y compañía se aprestan a librar una dura batalla por el control del radicalismo". ¿Se cree TU SAM? ¿Cómo va a controlar al radicalismo SI LO ECHARON? ¿Es tan necio que sigue insistiendo en controlar al radicalismo. ¡¡¡URGENTE: UN PSIQUIATRA POR AQUÍ!!!
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