El dólar a buen precio, a seguir líquido

Según altas fuentes del ministerio de economía estaría muy avanzado el canje de títulos públicos en pesos en el mercado local. El apuro esta centrado por razones fiscales y financieras.

El gobierno necesita sacar del mercado la mayor cantidad de títulos públicos ajustados por CER ya que, de mediar una negociación con el FMI, el ajuste inflacionario podría ser muy alto y esto complicar el flujo de fondos del gobierno en los últimos dos años de mandato.

En principio se buscaría sacar del mercado a los bonos en pesos que ajusten por CER, que vencen entre los años 2010 y 2015. El canje se realizaría por un título un año más largo que el que se retira. No tendría amortizaciones parciales, y se pasaría la amortización al vencimiento del título. La tasa de interés que se pagaría sería Badlar, más dos puntos adicionales (aproximadamente) y el pago de renta serían trimestral. Recordamos que la tasa Badlar se fija de acuerdo al promedio de tasa pagada en el mercado para colocaciones por más de un millón de pesos.

Estas colocaciones las realiza mayoritariamente la Anses por manejar un caudal de fondos muy importantes, por ende quienes canjeen estos títulos quedaran a merced de las decisiones de este organismo.

El éxito del canje tendrá directa relación con la presión que ejerza el ministerio de economía sobre los tenedores institucionales como es el caso de las compañías aseguradoras y bancos, para luego sumar al resto del público.

Los inversores no ven con agrado salir de un título que ajusta por inflación, para pasar a uno que ajusta sólo por tasa de interés y que el pago de la amortización en pesos pasa para el final del período, cuando el riesgo devaluatorio se incrementa a largo plazo.

El mercado comenzará a arbitrar bonos ajustados por CER de corto plazo por bonos ajustados por CER de largo plazo, siendo el más beneficiado el Bogar 2018 que vence en dicho año y ajusta por inflación pagando una renta del 2% anual.

Este canje luce cuanto menos desprolijo, pero lo que muestra es la falta de dinero del gobierno para enfrentar vencimientos de capital en los años venideros hasta que finalice el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Mercados muy complejos en el exterior
Así como una semana atrás los datos de empleo eran positivos, hoy la deflación anunciada del 2,1% anual preocupa a la mayoría de los operadores y hace que las bolsas del mundo vuelvan a retroceder con efecto manada. En igual período la inflación subyacente (que detrae los precios de energía y alimento) fue positiva en 1,5% anual. Esto denota que el consumo lejos está de recomponerse, tal como lo indica una nueva baja en el índice de confianza del consumidor.

En este escenario se revalúa el dólar y mantiene su cotización el oro, mientras que el resto de los activos y materias primas ajustan a la baja. Wall Street venía mostrando una suba muy importante, pero choco con los datos de la realidad y nuevamente volvemos a una corrección, que no implica un escenario bajista para los mercados.

Argentina con problemas
Nuestro país tiene profundos problemas financieros que se pretenden solucionar con el canje. Sin embargo el dólar sigue pedido en 3,85, la tasa de interés para colocaciones a plazo fijo se ubica en el 13% anual, las acciones están próximas a una toma de ganancias por magros resultados y poco volumen. Los bonos están lejos de despertar optimismo, aunque podría darse una mayor demanda de bonos largo en pesos ajustados por inflación.

La acción de la semana pasada fue Telecom, que sigue trepando en precios en el marco de un probable cambio de mano en el paquete mayoritario de la compañía.

El índice Merval en lo que va del año lleva una suba del 58%, sin embargo en el último rally alcista, las dos empresas que potencian la suba del índice Merval no superaron máximos anteriores, estamos hablando de Tenaris y Petrobras Brasil con gráficos que preanuncian tomas de ganancias. Telecom supera máximos pero no tiene peso para mover por si sola al resto del mercado. Los bancos habían dado un paso adelante cuando parecía creíble que se reestructuraba el Indec, la suba de tarifas beneficiaba a algunas empresas pero todo se echo para atrás. No hay razones desde los fundamentos para que la suba se extienda, salvo que desde el exterior lluevan dólares y por un efecto externo el mercado continúe a la suba, algo de lo cual no somos optimistas en la coyuntura.

Conclusión: A seguir líquido, el dólar a 3,85 se encuentra a buen precio. El gobierno sigue falseando la inflación, por ende tanto bonos como acciones no tiene espacio para recuperarse.
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16 de agosto de 2018 | 21:06
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