En nuestro país se crea una empresa de taxi aéreo por mes

Las paradojas del mercado argentino hace que en el último año se inscriban empresas que ofrecen estos servicios a pesar de que no llegan a funcionar.
Hasta el momento, son más de 70 las compañías aéras que operan en Argentina.
La tarifa oscila entre 3 y 10 dólares el kilómetro.

Para los jugadores tradicionales del mercado, el fenómeno puede parecerse al de una burbuja. Se crean en la Inspección General de Justicia (IGJ) y no todas salen luego a volar. Empiezan a ponerse nombres parecidos y muchas son impulsadas por el estímulo impositivo de la exención al IVA para comprar un avión que se usa para transporte 

En estos momentos, son alrededor de 73 empresas las que operan en esta modalidad en Argentina, con base en el país o en otros.

Y así, el mercado aerocomercial argentino ofrece una paradoja: la oferta es menor a la demanda, pero cada vez aparecen más nombres de aerolíneas regulares en formación y, lo más curioso, todos los meses se crea una firma de taxi aéreo nueva en la Inspección General de Justicia (IGJ).

Hace sólo dos días, se publicó la conformación de la última firma, Patagonia Aviation. Nombre a su vez un tanto parecido al de Antartic Aviation, cuya constitución se publicó en el Boletín Oficial el 25 de septiembre. Más similar aún al de Aviación Patagonia, constituida el 23 de agosto.

Un mes antes, nació formalmente American Jet Net. Pero un recurso administrativo presentado por su par –y más tradicional en el mercado– American Jet, la obligó a rebautizarse Jet Net que, de todas formas, tiene una homónima, la gigante norteamericana Jetnet.

Y hay más nombres: Bonaerense de Aviación (BASA) recibió un permiso para explotar el servicio por parte de la Secretaría de Transporte en agosto, luego de una tradicional carrera como taller y escuela de vuelo. Silver Sky –que aspira también a convertirse en aerolínea regular– obtuvo igual autorización de la cartera conducida por Ricardo Jaime en septiembre. Alba Jet, propiedad de una eléctrica nacional, lo logró en octubre (actualmente utiliza el hangar de Macair Jet, de Macri). One Líneas Aéreas también se constituyó formalmente con su publicación en el Boletín Oficial en agosto, mes prolífico, en el que también se creó oficialmente Limavictor, de Cristiano Rattazzi. Y los casos siguen.

Muchas de ellas se formaron como sociedades, pero aún no vuela y, para los jugadores tradicionales del mercado, el fenómeno se parece bastante a una burbuja. Carlos Colunga, gerente General de Macair Jet, recuerda que la inversión mínima para que funcionen es de u$s 100.000; la promedio, de u$s 1 millón; al tiempo que para crear una firma con volumen y proyección, el desembolso puede ascender a u$s 70 millones.

Los precios de los traslados por avión también son salados. “El más barato sale u$s 3 el kilómetro, mientras que, el más caro, u$s 10. Así, ir a Córdoba ida y vuelta puede llegar a u$s 14.000”, ilustra. Ushuaia es tanto más oneroso: puede llegar a u$s 17.000 sólo ida.

Para Jorge Rodríguez, presidente de American Jet, devela que hay un factor que puede distorsionar el análisis del mercado. “Hay un tema impositivo de por medio, si uno compra un avión puede deducir el IVA si lo inscribe como taxi aéreo, aunque nunca opere como tal”, afirma. Sin embargo, también cree que los problemas en el mercado aerocomercial argentino pudo haber atraído a nuevos jugadores que ven una oportunidad en el río revuelto.

Para Hugo Di Risio, especialista del sector y titular de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad (DNA), los taxis aéreos no parecen ser la solución. “Hay una crisis del transporte aéreo a nivel internacional. Por eso la creación de grandes consorcios y las fusiones, pero los taxis tienen muy pequeño porte y su incidencia es muy poca en el servicio público de pasajeros”, explica.
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20 de abril de 2018 | 03:41
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