El Gobierno se muerde la lengua y vuelve a tomar plata del FMI

A pesar de las recurrentes críticas contra el organismo de financiamiento internacional, el Gobierno de Cristina Fernández volvió a tomar deuda del FMI. Boudou confirmó la decisión de aceptar el incremento de 2.500 millones de dólares en concepto de aumento de capital.

El tema pasó ciertamente inadvertido. Quizás muchos se quedaron con el “maquillaje” anunciado por el nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, para el INDEC. Otros también le dieron trascendencia a la iniciativa que está empezando a estudiar el flamante ministro en cuanto al nuevo canje de deuda, recoge el sitio especializado Parlamentario.com.

Pero en realidad lo que se produjo a principios de la última semana tiene una gran trascendencia e implica la decisión de la Argentina de tomar plata, nuevamente, del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Fue el propio Boudou quien confirmó la decisión del Gobierno de aceptar el incremento de 2.500 millones de dólares en concepto de aumento de capital que le corresponde a la Argentina por ser integrante de ese organismo. Boudou trató de relativizarlo. “Esto no significa mayor endeudamiento sino dinero que se le asigna al país simplemente por ser parte del organismo”, sostuvo.

“La asignación de DEG (unidad de cuenta utilizada por el Fondo) es una parte esencial de las medidas adoptadas por el FMI ante la crisis mundial, que brinda un apoyo significativo a sus miembros en estos tiempos difíciles”, señaló el director gerente del organismo, Dominique Strauss-Kahn.

En el caso del Gobierno argentino está claro que cambió mucho el panorama a partir de las elecciones. Lo que antes del 28 de junio era detestable para la actual gestión, ahora es aceptable. Y justamente uno de los aspectos “detestable” era la utilización del dinero proveniente del FMI.

Pero las elecciones del mes pasado marcaron un punto de inflexión y el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tiene “severos problemas de caja” en estos momentos.

Los números oficiales lo demuestran. En el mes de junio hubo nuevamente déficit financiero en las cuentas del Estado, en este caso, llegando a un monto de 1.640 millones de pesos.

Las cifras muestran que en el primer semestre el superávit primario alcanzó a 7.167 millones de pesos, pero en realidad lo que quedó en caja de Tesorería, es decir el balance financiero, fue un rojo en ese período de 1.740 millones. No obstante, Boudou intentó buscar un argumento distinto, al destacar que este superávit primario se da “en un contexto de crisis internacional, donde Estados Unidos triplicó su déficit, y España, luego de varios años, cerró con déficit”.

Es más, tratando de ser más convincente, concluyó que “la política que viene llevando el Gobierno, de mantener el superávit fiscal, al tiempo que lleva adelante políticas contracíclicas para mantener el empleo, la producción, y el superávit comercial”.
 
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23 de junio de 2018 | 03:34
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