Celso Jaque y César Biffi y el mejor y el peor día de sus vidas

¿Qué gana el que gana y qué pierde el que pierde? Un repaso por las apuestas de dos hombres que jugaron a marcar los destinos de Mendoza y terminaron marcados por sus propias decisiones. El día después de la política mendocina dejó un ámbito de análisis abierto.

En ronda de editores en MDZ, antes de tener resultados ciertos sobre las elecciones, nos preguntábamos ¿y qué pasa si gana Celso Jaque? La pregunta quería aparecer como genuina, como nunca hecha antes. Era como si la victoria de Biffi en Mendoza fuera un asunto sin discusión. Nosotros, que estamos en el periodismo, habíamos visto encuestas de hace un par de meses en las que el César le sacaba más de veinte puntos a Jaque y, claro, cierto aire de comodidad que se respiraba en el oficialismo, que se daba el lujo de tratar como rival a Roberto Iglesias (que no llegó ni al 10% de los votos), al tiempo que descuidaba el afanoso peregrinar de Jaque. Ahora que perdió, el cobismo si deberá vérselas con el iglesismo, que de tanto perder viene curtido y se hizo fuerte en su desgracia.

¿Y qué pasa si gana Celso Jaque? Las respuestas fueron varias. En principio, hay que decir que el radicalismo “K” cosechó una de esas derrotas que para las que existe una palabra justa: inesperada. La inesperada derrota deja a luz que el proyecto Kirchner nunca tuvo a la UCR como socia, sino a Cobos. Como en pelea de gallos, Jaque y Cobos se sacaron las plumas y la taquilla del show, completa, se fue para Buenos Aires, haciendo pelota al proyecto concertador cordillerano.

Un análisis de la pequeña historia de este proceso electoral daría para un buen tratado de Ciencia Política. Habría que empezar hablando con los punteros barriales: ellos saben cómo vino la posta. Ellos seguramente se dieron cuenta de entrada de que, por ejemplo, Biffi la hacía cara fea al rejunte con los peronistas. Y en los barrios no hay “militantes con afán concertador”: hay peronistas, hay radicales y hay intereses. Los conspicuos radicales, menguados, no llegaron ni a los dos dígitos con su sello; los peronistas de Perón no votaron a un radical. ¿Y qué queda, entonces? Queda Jaque, ahí, ganador, incluso sin multitud, como Los Pumas en el Stade de France, lleno de gloria, pero rodeado de un poderoso silencio haciendo remolinos de nockeado en la noche mendocina.

Sufre herida con esta derrota un proyecto hegemónico. Pagan los que están más a mano, los que pueden recibir un cachetón por tanto discurso de negaciones (Indec, inflación, coparticipación, reajustes salariales). Llegó un punto, no hace muchos meses, en el que el mendocino común comenzó a exigir mayor determinación a nivel nacional de Julio Cobos. Y no la tuvieron.

Mientras eso ocurría, Jaque caminaba la provincia, volaba a Buenos Aires y conducía hasta San Juan. De pronto, el malargüino encontró un filón para bajar otro discurso a las bases y también para pedir millones en escritorios de distinta madera. En el barrio, era el Celso. Para los jóvenes y la clase media alta jugaba a ser un peronista distinto, una especie de Chico Harvard al alcance de la mano. A los reaccionarios, les daba un “mapa del delito”. A los populares, les daba Cristina. A los empresarios, posibilidades de negocio. A los intimistas, les daba un pueblito casi de realismo mágico llamado Malargüe. Y a todos, les daba televisión.

Así, día a día, para cada quien, Celso Jaque tenía algo que decir. Al fin, una buena campaña política es como una política de turismo: el arte de vender una ilusión a los hambrientos de ilusiones. La política, cuando hace campaña, es el arte de la simulación y siempre salen mejor parados aquellos que no tienen simplemente un buen disfraz, sino que poseen un vestidor de disfraces. Y si no es así, revisen los roperos de Biffi o de Iglesias: allí no hay nada; ellos son hermanos en armas en la escuela de mostrarse tal como uno es. Y en política esto no alcanza: hay que vivir tantas vidas como sea posible, para, de este modo, tal vez dar con el ADN de esa majestuosa entelequia llamada pueblo.
 
Del otro lado, el árbol caído, César Biffi, enfundado en traje de noche y con un clavel marchito en el ojal. Si uno se embarcó en el arte de la simulación, el César optó por el arte de la negación, viendo en ello una forma de la valentía: yo puedo solo. Y por eso digo no a dos de los pilares fundamentales de la Concertación: Cristina (lo popular) y Thomas (lo peronista). A último momento, debió salir Cobos a poner la carompa y no alcanzó y debió salir Cornejo a putear y tampoco. Biffi quiso mostrarse como un concertador por encima de lo concertado y se vino a pique y, con él, miles y miles, decenas de miles por aquí y allá, que, paradójicamente, están solos de tan multitud que se asumieron.

La campaña de comunicación de Biffi deberá ser recordada por lo incoherente y lo inconsistente. Por un lado radical, por otro concertador, por otro independiente; por un lado sin Cristina, por otro con Cobos, por otro solita mi alma. Lo dijimos en una perlita de MDZ: en el desvelo de César Biffi, en el ser o no ser, cabía una sola condición: “Si gano, gano yo. Si pierdo, perdemos todos”. Y ahí están todos, atrás del alambrado, en la platea descubierta del estadio, mirándolo gacho y silencioso, enfundado en traje de noche y con un clavel marchito en el ojal.

Acerca de qué ocurrirá en el futuro mediato, habremos de esperar. Biffi es un radical de aquellos de Franja Morada, medio hippies, rockeritos, futboleros de asadito, jeanes y mocasines guinda y pulóver al cuello y ausencia de metáfora. Hizo una muy buena intendencia en Godoy Cruz y ha demostrado ser un buen gestor. Quién te dice, mirá si Jaque… Cambiemos de tema.

Miramos por la ventana: en los árboles ya se adivina un amanecer impar. Mejor dicho: un día peronista. Jaque duerme en un hotel con una sonrisa de niño tatuada en la cara. El mejor día de su vida, acaba de ser vivido. Biffi duerme en su casa con el ceño fruncido como corsé de princesa. El peor día de su vida acaba de ser vivido.

Mañana los dos se levantarán y, al mirarse al espejo, descubrirán a un hombre nuevo. Y empezarán a desvanecerse los pesos de las victorias y los fracasos. Ganar y perder, en política, son estaciones insobornables. Para el resto de los mortales, menguada la pasión, todo queda reducido a una sentencia: de ahora en más y hasta nuevo aviso, sólo se trata de parar la olla, esa es la historia.

Lo demás, todo lo demás, es política.
Opiniones (17)
21 de julio de 2018 | 19:10
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21 de julio de 2018 | 19:10
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  1. Tenés razón. Ojalá mi hijo jamás viva la adolescencia que yo viví, con dictadura. Gracias a vos por participar. Ulises
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  2. Agradezco que no me hayan censurado y trato de ser sincero. Asumí estas elecciones como nunca en mi vida (ya he votado más de 15 veces). Como no soy afiliado a ningún partido, me ofrecí voluntariamente para ser presidente de mesa. Me convocaron. Participé. Fue una elección IMPECABLE, por lo menos en Capital, donde yo estuve. El corte de boletas llegó casi al 50% de los votos. Los peronistas no se tragaron el SAPO de la concertación, que sólo era un ACUERDO DE CÚPULAS y votaron a Jaque. Los radicales, MUCHOS, no votaron a la REINA CRISTINA ni a Cobos, obvio, ya que iban en la misma boleta. Lo hicieron por Carrió o por Lavagna. No hubo insultos, no hubo papel higiénico; no estuvieron San Martín, Belgrano, Güemes o Clemente. Estuvimos contando votos hasta las 23.50 y eso que fuimos muy rápido. Pero el corte era INFERNAL. El único voto que no se pudo cortar fue el de Ricardo López Murphy, UNO SOLO, sin el resto de las categorías. Cada voto era un collage. Casi 5 horas ordenando y contando votos. NI UNO IMPUGNADO O RECURRIDO. Para finalizar, y como nadie lo ha hecho: a 24 años del regreso a la democracia: FELIZ DEMOCRACIA. y QUE LA TENGAMOS POR MUCHOS SIGLOS. Y que tengamos salud para disfrutarla. Gracias nuevamente por cedernos este espacio.
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  3. Gracias, estimado, por el mensaje. Tendré que afinar el lápiz, ¡¡¡¿me estaré convirtiendo en oficialista?!!! Después de viejo, oficialista, sería la sentencia... No, por favor. Tendría que replantearme toda una vida... Lo más seguro es que yo haya cometido el error de no encontrar las palabras adecuadas para pintar una situación: la de toda una fiesta que se venía armando para que luego el festejo fuera en otro sitio y con otros protagonistas. Si usted supiera las encuestas que nos hacían llegar desde uno y otro lugar... Sin embargo, hicimos nuestras evaluaciones y, lejos, fuimos el primer medio en poner el nombre de Celso Jaque al frente del escrutinio. Y así nos mantuvimos. Personalmente, celebro los cambios. Siempre es bueno cambiar y, sin dudas, así lo esperamos, será bueno para la provincia que asuma otro color político y que se renueven los nombres de aquellos que nos conducen. En fin, espero que no se le caiga un ídolo y le agradezco sinceramente sus consideraciones. Ulises
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  4. El artículo 151 es de la constitución PROVINCIAL. Mil disculpas por el error.
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  5. sinceramene es lo que creo, es una pena que no hayamos captado la idea de la concertación, yo no soy radical ni peronista, ni milito tampoco, pero creo que ese espacio tenía mucho de novedoso al lado del justicialismo que siempre llegó al poder de la misma forma, vendiendo papelitos de colores, despues estaremos diciendo, dentro de cuatro años, yo no lo voté. Siento pena por los mendocinos porque votaron al justicialismo de siempre, ése que si no sos peronista te liquida, ése que entrega lo que sea para lograr lo que sea, ése que negrea en los barrios, ése que se disfraza, como dice Ulises, de lo que sea para convencer. Yo voté a la concertación porque me animé a votar al político que se mostró tal cual es, lo hice pensando en ello, y no como dicen, desconociendo que estaba haciendo mal las cosas, nooo!!!, yo creo que hizo bien su campaña, pero los argentinos queremos que nos mientan, eso nos parece más seguro que la franqueza.
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  6. HACE RATO QUE ESTOY ESPERANDO QUE SUBAN LA NOTA MÍA. SI ME CENSURAN, VAN A SER MÁS TRUCHOS QUE RICARDO LÓPEZ MURPHY
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  7. No comparto las opiniones vertidas por usted en esta nota, pero admiro desde hace muchos años su capacidad intelectual. Sé que es uno de los mejores periodistas de Mendoza, al igual que Andrés Gabrielli, Pepe Toso y Manuel De Paz. También, el querido lujanense Braceli. Pero esa nota, reconózcalo, la ha escrito con bronca. Tiene una faceta cobista parecida a la de Cornejo. Se nota un tufillo "antiperonista" marcado. Yo le quiero acercar mi opinión de por qué perdió Biffi. Toda la culpa fue de Cornejo y de Cobos. Se pelearon contra la Iglesia Católica, nada menos que con el "buenísimo" de Arancibia, que de tan bueno parece muy tibio; se pelearon con el partido que los llevó a donde todavía están; traicionaron al radicalismo de la manera más perversa; escondieron, con grandes simulaciones, el manejo de los VALE MÁS; fraguaron la reforma del art. 151 de la Constitución Nacional: les faltó un voto en el Senado, que disimuló Mauricio Suárez al NO CONTAR LOS VOTOS. Él era el primer candidato a senador y su cómplice, Petri, era el primer candidato a diputado. Tenían que hacer algo rápido. Asumieron, el resto de los legisladores, una actitud corporativa; también se peleó con el Poder Judicial. Construyó más casinos que escuelas; el puente del nudo vial NO SIRVE PARA NADA. Tapó al señor Alonso, del casino, que fue huntado por los dueños de los tragamonedas; amparó a diversos delincuentes como Pinto; hizo venir a un legislador de Europa para salvar el pellejo de Pinto; le hizo pinchar el teléfono a Nanclares a través del ex ministro de Justicia y Seguridad, asesor de empresas de seguridad privada, (ASIFAR), Roberto GRILLO SOLANILLA; entregaron leche en mal estado a los colegios; no ha publicado la Ley 7.262, adhiriendo al Programa Jefes y Jefas de Hogar. ¿Sabe por qué? Porque si la publica debería dar participación a las iglesias de todos los credos, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, etc. Por eso no la quieren publicar a pesar de que es de 2004. Y manejan más de 7 millones de pesos al año PERO SIN UNA LEY QUE LO RESPALDE. ¿Todavía le parece buen gobierno el de Cobos? Trate de ser más objetivo. Si no, voy a tener que decir como tantas veces: SE ME CAYÓ UN ÍDOLO.
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  8. Los límites entre información y comunicación son cada vez más imprecisos. Pero esas son las reglas de juego, es verdad.Pienso que exíste una bajísima tolerancia a la critica, al disenso. Si no se opína de una u otra forma, ya nos tildan y nos ponen etiqueta. Esto me recuerda a fragmentos de un interesante líbro de Ryszard Kapuscinski "Los cínicos no sirven para este oficio". Vale la pena. Un saludo
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  9. Como autor de la nota, opino lo mismo que él último par de mensajes acerca de los razonamientos. Es muy saludable para nosotros, los periodistas, que se abran estos espacios de análisis e intercambio con nuestros lectores. Y más aún si los ejercemos con altura. Estos son espacios genuinos que vuelan por encima de, por ejemplo, las informaciones que nos llegan a diario desde la cocina política, donde hay intereses varios, avivados, operadores, mentirosos, etc... El tema encuestas fue uno de ellos. Sólo una encuesta que pasó por nuestras manos se acercaba al resultado final. Ante la novedad, hicimos una nota y muchos, desde ese momento, nos tildaron de "jaquistas", mientras otros nos ponían al lado de otros candidatos, a veces con asociaciones insólitas y divertidas para nosotros. Así son las reglas del juego, siempre hay alguien siempre dispuesto a tildarte y no son así las cosas, por suerte. Agradezco profundamente todas las opiniones enviadas y espero que podamos construir un espacio donde comunicarnos y poder decir lo que pensamos con franqueza y libertad. Ulises Naranjo
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  10. No soy politóloga ni analísta. Pero debo reconocer que cuando comencé a leer el texto de Gabriel, me atrapó el título : Los simuladores. Me pareció acertado, y pienso que resume lo que muchos pensamos del tema. La delgada línea que exíste entre leer y saber interpretar una nota a veces confunde los conceptos. Tenemos este espacio donde podemos opinar , debatír, pero inteligentemente, como en este caso. Gracias.
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