Una vez más la culpa la tienen los periodistas

Amante de los zigzagueos evitando definiciones tajantes, Hermes Binner pronunció el pasado fin de semana en la ciudad de Santa Fe una de sus frases más contundentes de los últimos tiempos: "Creo que gana Cristina Fernández de Kirchner en primera vuelta".

La frase de Binner, publicada por el Diario El Litoral de la ciudad de Santa Fe, generó prontamente repercusiones en otros medios de comunicación. La expresión tomó vuelo y salió difundida este martes pasado en varios diarios de alcance nacional, publica hoy la agencia de noticias derf.com.ar.

Pero la principal repercusión la tuvo en el mismísimo Hermes Binner, quién horas más tarde en Radio Dos de la ciudad de Rosario dijo que "fue una especie de emboscada que tuve (…) no sabía que había un periodista del Litoral vestido de Carmelita descalza (…) habría que preguntarle a la Fundación Apertura por qué hicieron esa reunión, que no era una conferencia de prensa y por qué concurrió gente con intención de levantar una nota periodística".

Quizás sorprendido por la repercusión de sus declaraciones, el recientemente electo gobernador de Santa Fe recurrió a un verdadero "clásico" de la política: responsabilizar a los periodistas. Sólo le faltó acompañar su descargo con otra frase hecha: "me sacaron de contexto".

La inusual definición de Binner – poco afecto a realizarlas – sorprendió no sólo por su claridad sino por afectar de alguna manera a su compañero del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, candidato a vicepresidente por la Coalición Cívica que lidera Elisa Carrió. ¿Habrá sido el actual senador socialista quién pidió a Binner que saliese a aclarar los tantos? ¿Estamos en las proximidades de un nuevo round de la interna socialista? ¿O fue un mensaje por elevación a Elisa Carrió, quién visitará Rosario para cerrar su campaña en una caravana a la cuál Binner ya aclaró que no asistirá?

Más allá de las especulaciones que puedan realizarse, lo más preocupante es que, ante la primera definición de envergadura en los últimos tiempos, el próximo gobernador de Santa Fe haya tomado el camino de los políticos tradicionales: no hacerse cargo de sus dichos y echarle la culpa a la prensa.

Cuando en el 2005 le preguntaban a Binner qué posición iba a tomar respecto al gobierno nacional decía que "quería un país en celeste y blanco". Cuando en la contienda electoral reciente le preguntaban cómo visualizaba el futuro de la provincia se apegaba a la frase de campaña: "se vienen buenos tiempos". Estas expresiones, en tiempos donde hay una sobrevaloración social de los "grises", pueden ser funcionales para lograr éxitos electorales. Pero quizás sean poco eficaces cuando la acción de gobierno requiere "tomar partido" sobre aspectos concretos.

La heterogeneidad de la composición política que apoyó a Binner el pasado 2 de septiembre – muy claramente manifestada en los referenciamientos de cada uno de los diversos sectores del Frente Progresista a las candidaturas presidenciales - se presenta como una fortaleza a la hora de competir electoralmente pero como una gran debilidad a la hora de gobernar. Los candidatos "catch all" (que "toman todo", o sea que recogen adhesiones de sectores sociales y políticos muy diversos) son los que más sufren desgranamientos cuando las decisiones políticas van favoreciendo a unos en detrimento de otros.

En síntesis, este primer entredicho abre serios interrogantes a futuro. Se puede acceder al gobierno con frases hechas. Pero no se puede gobernar sin definiciones claras. El 10 de diciembre empieza a correr el reloj del desgaste y cada uno tendrá que hacerse cargo de lo que diga y haga. A no ser que, una vez más, la culpa la tengan los periodistas imprudentes que publican lo que no se debe.
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17 de febrero de 2018 | 17:12
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