Kirchner-Chávez, un matrimonio por conveniencia que se renueva

Néstor Kirchner y Hugo Chávez sellarán la semana próxima la renovación de una sociedad política que, por imperio de la necesidad mutua, seguramente se mantendrá a partir de diciembre en el probable gobierno de Cristina Fernández.

Néstor Kirchner y Hugo Chávez sellarán la semana próxima la renovación de una sociedad política que, por imperio de la necesidad mutua, seguramente se mantendrá a partir de diciembre en el probable gobierno de Cristina Fernández, según señala un cable de la agencia Noticias Argentinas.

Chávez llegará al país el lunes y permanecerá sólo unas horas antes de partir a Bolivia. Será su segunda visita del año, luego de haber declarado en marzo pasado "cadáver político" a George W. Bush durante un acto en el estadio de Ferro.

La agenda del bolivariano tiene pocas líneas: contempla una reunión con Néstor y Cristina para sellar la compra de bonos argentinos por mil millones de dólares y el anuncio de la puesta en marcha de la construcción de una planta "regasificadora" para la comercialización de GNL (gas natural licuado).
Esto no es ni más ni menos lo que necesitan Kirchner y su posible sucesora a corto y también a mediano plazo para mitigar un temblor financiero y tratar de sobrellevar los cada vez más evidentes cuellos de botella en materia energética.

Con esta nueva operación, Venezuela le habrá prestado a la  administración de Néstor Kirchner unos 5.200 millones de dólares. Su participación en la colocación de deuda argentina fue vital para la decisión del gobierno desligarse del FMI.

Pero además, el intercambio comercial con el país petrolero creció geométricamente en los últimos años y la balanza es muy beneficiosa para la Argentina. Sólo en los primeros cinco meses de 2007 el intercambio se incrementó casi 50 por ciento respecto de igual período de 2006, según un informe de la Cámara de Comercio Argentino-Venezolana.

En ese lapso, las exportaciones pasaron de 282,5 millones a 427,8 millones, comparando con igual período de 2006, mientras que las importaciones fueron de sólo 9,5 millones de dólares y cayeron 4,5 por ciento con relación al año pasado.

A Kirchner durante gran parte del último lustro se le ha reconocido su pragmatismo. Y la alianza con el titular del palacio Miraflores tiene su cuota, más allá de que Venezuela ha hecho negocios con esos papeles y no filantropía.

Por contraste, la alianza con Chávez es uno de los puntos de la política exterior argentina que mayor recelo despierta en el mundo desarrollado, principalmente en Estados Unidos. Pero estos reagrupamientos en plena transición demuestran que si, como se espera, el eventual gobierno de la primera dama tiende a acercarse al primer mundo no necesariamente romperá con Chávez, su prestamista de última instancia.

Esta nueva visita del mandatario venezolano -el único presidente que tocó suelo argentino más de una vez en al año- se da en medio de una saga de concesiones entre ambos gobiernos. Quedó completamente superada la traumática salida del ex embajador venezolano en la Argentina Roger Capella, en diciembre pasado, por su apoyo a Irán en la causa AMIA.

Y por estos días el matrimonio Kirchner parece el mejor canciller de Chávez, que busca apoyo desesperado fronteras afuera para su renovada puja ideológica contra "el imperio".

La incertidumbre de Caracas sobre el rumbo que tomarán las relaciones internacionales de la Argentina con Cristina en la cúspide del poder quedaron despejadas luego de que la primera dama pidiera recientemente en España no temerle a Hugo Chávez.

Lo hizo después de que Kirchner instara a Lula Da Silva a que le allanara el camino a Venezuela para su ingreso al Mercosur, y antes de que intercediera ante el mexicano Felipe Calderón para que esa nación y Venezuela reanuden las relaciones diplomáticas.

Esta última gestión contribuirá -en verdad los gobiernos ya habían declarado un armisticio- a que Venezuela y México restablezcan el vínculo luego de que un fuerte cruce entre Chávez y el ex presidente Vicente Fox derivase en el retiro de los respectivos embajadores de Caracas y Ciudad de México.

En cuanto al Mercosur, la incertidumbre todavía continúa. Chávez había dado plazo hasta setiembre para que los parlamentos de Paraguay y Brasil aprobaran su adhesión plena como hicieron la  Argentina y Uruguay, pero esto aún no se ha cumplido.

En el medio los parlamentarios argentinos interrumpieron una sesión del Parlasur en la que venezolanos -participan pese a no contar con la membresía- y brasileños se iban a tirar con todo por la decisión de Chávez de no renovar la licencia a una cadena de TV opositora. Oficialmente dijeron que perdían el vuelo a Buenos Aires desde Montevideo, donde sesiona el cuerpo.

"Ojalá podamos ingresar a Mercosur, forma parte de una estrategia anunciada por nosotros desde 1998. Entonces no se pudo, nos cerraron las puertas, después nos las abrieron", indicó esta semana el mandatario venezolano, quien faltó a la última cumbre de Asunción en represalia por el diferendo.
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