Donantes, un gesto de generosidad que trasciende en la vida de otra persona

Testimonio del primer caso de trasplante aislado de páncreas en Mendoza, ya que este tipo de intervención habitualmente se realiza en conjunto con el riñón.
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Donantes, un gesto de generosidad que trasciende en la vida de otra persona

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Donantes, un gesto de generosidad que trasciende en la vida de otra persona

Daira Segura es una chica de 20 años, oriunda de Rio Negro, que en diciembrerecibió un trasplante aislado de páncreas, en el Hospital Español de Mendoza. Su vida cambió por completo luego de la cirugía y nos cuenta su experiencia para animar a quienes se encuentran en esta situación a perderle el miedo a este método terapéutico.

¿Cómo fue tu vida previa al trasplante?

Al mes de cumplir 12 años me internaron por una aparente gastroenteritis. Como estaba deshidratada, el médico pidió análisis completos y salió que tenía más de 700 de glucemia, así que me pasaron a Terapia Intensiva con insulina.

¿Eso es un nivel alto?

Si, es muy alto. Ademásmi peso siempre fue de 50 kilos pero en ese momento había adelgazado demasiado, estaba en 38 kilos. De un momento a otro me dijeron "tenés diabetes y vas a vivir toda tu vida con esto". No entendía nada, para mí era como tener un resfrío. Nunca me explicaron qué iba a pasar, qué iba a tener que empezar a hacer. El médico me dijo que no me iba a dar cuenta que tenía la enfermedad, solo que al principio me iba a pinchar todos los días, con el tiempo una vez al día, después una vez por semana y así quizás terminara pinchándome una vez al mes.Pero estuve internada casi veinte días en Terapia Intensiva y mis niveles nunca se normalizaron, me dieron el alta con 320 de glucemia.

 "Pasaba el tiempo y mi glucemia nunca estaba equilibrada. Llegaba a tener picos de 800 que bajaban a 20 en solo media hora"

A los 15 años empecé a estar internada al menos tres días por mes, con el paso del tiempo eso se convirtió en permanente. Me daban el alta,pero estaba dos días en mi casa y volvía a caer con acidosis. Consumía dos "lapiceras" de insulina a diario.

En 2015 ya no podía irme a mi casa, porque tomando solamente agua mis niveles de glucemia eran de 800. Estaba todo el día tirada en la cama o en el piso porque me sentía mal. Fue cuando mi médico decidió derivarme al Hospital de Clínicas en Buenos Aires. Allí estuve un mes hasta que me colocaron un micro infusor, eso me permitió estar estable por 8 meses y volver a mi casa, en Cipolletti.

 Los cirujanos Christian Bertona y Diego Cutropia esperando la llegada del órgano para Daira 

En 2016 estuve casi todo el año internada y me volvieron a derivar a Buenos Aires, allá me pusieron insulina con heparina.

¿Cómo afectó esto a tu vida cotidiana?

Para mí no estaba enferma, sino que era una condición de vida que iba a tener hasta que me muera.

En buenos aires me ofrecieron la opción del trasplante, pero me negué, pensando que era lo que tenía que vivir.

¿Por qué no querías el trasplante?

Porque pensaba que los padres de alguien más iban a estar sufriendo mientras yo estaba viva. Además en Cipolletti no hay muchos trasplantados y sentía que iba a estar marcada primero como la chica diabética y después como la chica del trasplante.

Los médicos seguían insistiendo para que pensara en la cirugía, y todo apuntaba al mismo especialista: el doctor Diego Cutropia del Hospital Español de Mendoza, ya que uno de los médicos que me atendía conocía su trabajo.Pero yo me seguía negando. Entonces mi familia empezó a negociar conmigo, si me operaba me dejaban ir a estudiar a la UBA, que era donde quería ir y empecé a verlo como una posible opción.

 Daira Segura, totalmente recuperada, junto a Bertona y Cutropia. 

En 2017 decidieron hacerme internación domiciliaria. Me colocaron catéteres semipermanentes que debían durar entre nueve meses y un año, pero empezaron durándome una semana y terminaron durando 3 días. Tenía fiebre e infecciones por lo que debía volver al hospital con frecuencia. En agosto me colocaron el último catéter, pero me dolía más de lo normal y me di cuenta de que no estaba bien colocado. En septiembre me lo cambiaron por un catéter central, pero a la semana no podía respirar, estaba edematizada. Fui al hospital, me dijeron que tenía neumonía. De inmediato me derivaron al Policlínico Modelo, (Cipolletti) y me internaron en Terapia Intensiva, donde estuve en coma inducido durante 20 días, por una infección que se fue a los pulmones y a una arteria del corazón.

¿Ese fue el momento en que tomaste conciencia?

Cuando me desperté me dijeron que estaba viva de milagro y que si me daba otra infección no iba a sobrevivir. Cuando me sacaron el tubo se me volvió a cerrar el pecho, me tuvieron que hacer traqueotomía, tuve que aprender a caminar de nuevo, a hablar, a moverme. Y pasar todo eso me hizo pensar que tal vez el trasplante no era algo tan malo. Yo hago muchas cosas, música, canto... y quería volver a mis actividades. Pero sobre todo estudiar para poder ayudar de alguna manera.

Entonces vinimos a Mendoza.

¿Cómo fue el post operatorio?

Me acuerdo desde el momento en que salí del quirófano, porque salí despierta. Pensé que me iba a doler mucho pero no fue así. Los cirujanos que me operaron fueron Diego Cutropia y Christian Bertona. Medijeron que iba a estar 20 días internada, pero estuve uno y medio en Terapia Intensiva y a los ocho días me dieron el alta.

La primera prueba fue comer un alfajor. El doctor Cutropia me dijo que lo hiciera y al llegar a mi casa solo comí medio, porque me daba miedo. Me medí el azúcar y estaba en 93 (antes hubiera subido a 800). Empezaron a pasar los días y me fui recuperando de a poco, con mucha ayuda del doctor Ricardo Sardi, clínico a cargo del seguimiento luego del alta. Ya no tengo comidas prohibidas y ni siquiera me mido la glucemia.

¿Qué otra cosa te permitió darte cuenta de que estabas mejor?

Antes no viajaba, y si lo hacía era con bolso enorme lleno de jeringas, guantes, agujas, insulina. Puedo ir al colegio, antes casi no podía y si iba terminaba deshidratada, cuando me sentía mal me desmayaba. Ahora he vuelto a todas mis actividades, al coro, a tocar la flauta, puedo hacer deportes aunque no me gusta (risas).

¿Qué consejo le darías a alguien que espera un órgano?

Les hablaría del miedo, porque el quirófano asusta y porque hay muchos mitos. Pero la recuperación es genial y te empezás a sentir mejor.

¿Qué le dirías a la comunidad respecto a la donación?

Donar es dar vida, porque hay un pedacito del que dona que sigue viviendo en el que recibe y éste pone todo su cuerpo para darle vida a esa parte del que fue donante.

DESTACADO

~ El operativo duró 12 horas aproximadamente de las cuales fueron 5 de cirugía.

~ Tuvo buena evolución post operatorio con alta hospitalaria al octavo día.

Equipo interviniente estuvo compuesto cirujanos de trasplante, anestesista, nefrólogos, terapistas, diagnóstico por imágenes y enfermeros.