Infalible: qué debes hacer si tu gato te da mordiscos

Infalible: qué debes hacer si tu gato te da mordiscos

Los felinos en algunas ocasiones pueden presentar conductas agresivas para los humanos. Aprende a entender por qué lo hacen y cómo actuar cuando sucede.

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Si en tu hogar convives con mascotas como los gatos, es probable que, en algún momento, te hayan arañado o mordido, sin haber visto señales que indicaran que lo iba a hacer. A pesar de que pensemos que hicimos algo mal o que el gato está siendo agresivo, son muchos los factores que influyen para que el felino se comporte de esa forma. 

Los mordiscos, al igual que los ronroneos y maullidos, son parte de las conductas o métodos de expresión que tienen los gatos para dar pistas de su estado emocional. Las causas pueden ser muy variadas. Una de ellas puede ser una conducta exploratoria, ya que los gatos también pueden dar pequeños y sutiles mordiscos a plantas, cables y otros objetos que encuentran novedosos con el fin de investigarlos.

Otra causa por la que los gatos dan mordiscos puede ser al interpretarlo como un juego. Los felinos son cazadores por naturaleza, por lo que jugar a atrapar una presa puede verse cuando muerde. Por otro lado, los mordiscos también pueden ser un índice de que necesitan espacio y estar solos. Finalmente, este tipo de conductas también representa un método de defensa que tiene el felino ante algún motivo que lo haya molestado. 

Cómo actuar si mi gato me da mordisquitos

Según Experto Animal, si tu gato te muerde mientras lo acaricias, es probable que no le guste cómo lo estás haciendo o que, simplemente, quiere tener su espacio y alejarte. Para evitar esta reacción, procura no acariciarlo en zonas como la tripa o las patas. En cambio, se recomienda que realices movimientos suaves en el sentido del pelo y no lo fuerces a tener contacto físico si ves que no tiene ganas. Así, te ganarás su confianza y se acercará cuando tenga ganas de recibir caricias. 

Si tu gato te está lamiendo y de repente te da pequeñas mordidas, lo que está haciendo es una conducta afiliativa, mostrando el cariño que siente. En este caso, es recomendable que lo dejes hacerlo mientras no te llegue a dañar. Pero si te resulta molesto, sólo tienes que separar suavemente la mano o alejarte un poco del gato para que detenga la conducta, sin retarlo ni empujarlo. 

Si tu gato es muy brusco jugando, expertos recomiendan que, en vez de usar las manos al jugar con él, utilices plumeros, cuerdas, pelotas o cualquier otro objeto que puedan perseguir y capturar. 

Por último, pero no menos importante, si tu pequeño gatito muerde mucho, puede ser una intención defensiva por miedo, inseguridad o estrés. Para reconocer su agresión debes prestar atención a su lenguaje corporal que se caracteriza por tensión muscular, mirada fija, orejas hacia atrás, gruñidos y bufidos y movimientos rápidos de la cola, por ejemplo. En estos casos lo mejor es acudir al veterinario para descartar cualquier dolencia o patología.

 

 

 

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