Cómo evitar que las pesadillas afecten tu sueño y te provoquen insomnio

Cómo evitar que las pesadillas afecten tu sueño y te provoquen insomnio

Las pesadillas, al volverse recurrentes, pueden ser una de las principales causas del insomnio. Aprende de qué se trata este trastorno del sueño.

Napsix

Napsix

Las pesadillas no son solo cosas de chicos, aunque los adultos puedan manejar de mejor manera la angustia que les genera, muchas veces este provoca que no se pueda volver a conciliar el sueño. Si estos episodios se son recurrentes entonces será hora de no subestimarlo y consultar con un médico para hallar un tratamiento adecuado. 

Generalmente las pesadillas son más habituales en los niños y, a partir de los 10 años, comienzan a hacerse más esporádicas. Aunque son las mujeres jóvenes y adultas quienes pueden experimentarlas con mayor frecuencia.

Si son frecuentes, las pesadillas pueden considerarse un trastorno del sueño. Foto: AS

Cuando estos episodios se vuelven recurrentes se habla de un trastorno del sueño o parasomnia y necesitan de acompañamiento médico y un tratamiento a largo plazo para poder controlarse. Este tipo de padecimiento es relativamente extraño y solo se lo considera cuando provocan angustia, alteraciones en el sueño o insomnio.

A pesar de lo mucho que se ha investigado el tema de las pesadillas aún no hay un consenso sobre las causas principales que las provocan y por qué afecta en mayor o menor medida a las personas. Sin embargo, se ha establecido que existen factores físicos –como tener fiebre o dormir en una mala posición- y factores fisiológicos –estrés, medicamentos, ansiedad- que colaboran.

Consejos para evitar las pesadillas

Al tratarse de un tema que todavía se encuentra bajo un halo de misterio, muchas terapias buscan modificar los malos hábitos que pueden incentivar la aparición de estos episodios traumáticos durante el sueño.

Mantener algunos hábitos saludables disminuirá este padecimiento. Foto: Getty

Fijar una rutina: es muy importante que la hora de dormir se mantenga lo más estable posible. Además, establecer una suerte de rito antes de ir a la cama colaborará para que el organismo se ordene y comience a sentir somnolencia. Cambiar de ropa, lavarse los dientes, leer un libro, hacer ejercicios de relajación o tomar un baño son algunas de las prácticas más efectivas.

Ejercicios: ya que el estrés es uno de los factores que influyen, es necesario tener una rutina de actividad física que nos ayude a liberarlo.

Comidas: ingerir alimentos muy especiados, salados o grasos pueden favorecer los sentimientos de malestar cuando se está en la cama.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?