¿Es este el edificio más sustentable del mundo?

Se trata del edificio New Logic III, desarrollado por la empresa DOKVAST para Rhenus Contract Logistics, una multimillonaria firma de servicios de logística que tiene 660 edificios y 31.000 empleados en todo el mundo.

Redacción MDZ

El New Logic III ha sido apodado "El Tubo" y es fácil adivinar por qué.

Timo Reisiger/ Dokvast

Al salir al techo por las ventanas de triple vidrio de una enorme estructura que sirve de bodega de logística en la ciudad holandesa de Tilburg, a unos 105 kilómetros al sur de Amsterdam, se encuentra uno con un mar de paneles solares: más de 13.000 para ser exactos.

Los paneles complementan un sistema integral que no solo produce suficiente energía para cubrir su propio consumo, sino que también alimenta el tendido eléctrico del país, generando energía para aproximadamente 750 hogares al año.

En cada extremo, enormes ventanas de vidrio permiten la generosa entrada de luz hacia el interior, creando un ambiente agradable de trabajo que fomenta la productividad y el bienestar.

A su vez, el edificio está sellado, lo que le permite mantener una temperatura estable y regulada por un sistema de bombas que admiten aire frío o caliente, según la necesidad.

Se trata del edificio New Logic III, desarrollado por la empresa DOKVAST para Rhenus Contract Logistics, una multimillonaria firma de servicios de logística que tiene 660 edificios y 31.000 empleados en todo el mundo.

¿Es el edificio industrial más sustentable del mundo?

Esa parece ser la conclusión de BREEAM, el método más antiguo y respetado del mundo para evaluar, calificar y certificar la sostenibilidad de planes maestros para proyectos, infraestructuras y edificios.

BREEAM ha analizado el diseño y concepto de más de 500.000 edificios en más de 70 países para calificar sus "credenciales verdes".

El techo del New Logic III tiene más de 13.000 paneles solares.

El método reconoce el valor de las propiedades de alto rendimiento a lo largo de todo el ciclo de vida de la estructura, desde su construcción hasta su uso y remodelación.

Siguiendo estos parámetros, el New Logic III -que ha sido apodado The Tube (El Tubo)- recibió en mayo la clasificación más alta jamás otorgada a un edificio industrial: "Excepcional", con un puntaje de 98,48%.

Las nueve categorías de sostenibilidad que evalúa BREAM:

  • Gestión: Trata de la adopción de prácticas relacionadas al diseño, construcción, comisión, entrega y cuidado del edificio.
  • Salud: Motiva mejoras en comodidad, salud y seguridad para los ocupantes y visitantes del edificio y otros en su entorno.
  • Energía: Fomenta el diseño y aplicación de sistemas de energía eficientes para la operación de la estructura.
  • Transporte: Fomenta maneras de transporte sustentables para los usuarios con un énfasis en accesibilidad y transporte público.
  • Agua: Atañe el ahorro de agua potable y el control de escapes durante toda la vida operacional del edificio.
  • Materiales: Fomenta medidas para reducir el impacto ambiental de los materiales usados en el diseño, construcción, mantenimiento y reparaciones.
  • Desperdicio: Tiene la meta de buscar la reducción de desperdicios durante la construcción y operación del edificio, mirando también al futuro.
  • Uso de suelo y ecología: Considera la protección del hábitat y la biodiversidad del sitio de construcción y su entorno.
  • Contaminación: Aborda el impacto de contaminación por agua, tierra, aire, luz y ruido sobre las comunidades vecinas.

¿Qué hace al New Logic III tan especial?

La principal estructura de apoyo del New Logic III consiste de un marco de acero reciclable.

Todos los materiales adicionales, desde el concreto hasta la fachada de aluminio, los vidrios de las ventanas y la madera vienen de proveedores que han sido certificados por su bajo impacto sobre el medio ambiente en sus métodos de producción y distribución.

El diseño pretende mejorar el bienestar y la productividad de los empleados al producir un entorno agradable.

El uso de energía del edificio está basado en tres principios: limitación del consumo, generación de energía sustentable y, si se requiere, el uso mínimo de combustibles fósiles.

Para cumplir con esos requisitos están los más de 13.000 paneles solares en el techo.

"El Tubo" es neutral tanto en su consumo de energía como en su huella de CO2. Es más, el exceso de energía que produce alimenta aproximadamente a 750 hogares al año, según Alphons van Erven, vicepresidente de la empresa.

El techo también tiene instaladas dos grandes bombas que extraen el calor exterior y lo utilizan para mantener el interior del edificio caliente. Se trata de calentadores eléctricos para días excepcionalmente fríos y la compañía estima que sólo se utilizan diez días al año.

A lado y lado, en cada extremo, existen enormes ventanas de triple vidrio que no solo permiten la entrada generosa de luz hacia el interior, sino que ofrecen un mejor aislamiento acústico.

Se cree que ese ambiente no solo mejora el bienestar y la productividad de los empleados al producir un entorno agradable, sino que hace que se use un 70% menos de electricidad al no tener que iluminar las instalaciones.

Alphons van Erven, el vicepresidente de Rhenus dice que el dinero ahorrado por las medidas ecológicas hace que la inversión se pague por sí sola.

Los empleados son animados a moverse en bicicleta gracias a una ciclovía instalada en las inmediaciones, varias casetas cubiertas para estacionar y asegurar las bicicletas, además de duchas, vestidores y compartimentos.

También se estimula el uso de autos eléctricos, poniendo a disposición de los trabajadores varios puntos de recarga en los estacionamientos.

Las medidas de sostenibilidad se extienden hasta los baños, que utilizan en la evacuación de inodoros el agua de lluvia que se recoge en el techo.

Van Evren afirma que está "muy convencido" de que las compañías que todavía no estén aplicando ese tipo de medidas deberían ser obligadas a hacerlo por sus respectivos gobiernos.

"Aquí en Holanda hay una discusión sobre si las empresas con una huella de carbón grande deberán pagar una penalidad por la cantidad de CO2 que expulsan al aire", declaró.

"Nosotros tenemos una ventaja porque ya no producimos contaminación de CO2, así que en el futuro la inversión se pagará por sí sola".

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