El trastorno de lateralidad: los zurdos y los derechos

¿Qué es la lateralidad? ¿Puede alterarse? Enterate, te lo contamos. 

cecilia ortiz

[MISSING]binding.image.description

“Los zurdos son mejores para patear en el futbol”, “los diestros tienen mayor facilidad de lenguaje”, son varios de las creencias que vamos escuchando cuando hablamos de lateralización.

¿Y qué es eso de la lateralización? Es el predominio motor de una parte de nuestro cuerpo sobre la otra en la realización de una actividad. Esto hace que las personas seamos zurdas o diestras.

Nuestro cerebro está formado por dos mitades (hemisferios, para hablar con propiedad), unidas por un haz de fibras nerviosas llamado cuerpo calloso, que oficia de medio de comunicación entre ambos. Cada hemisferio tiene una especialización sutil para tareas determinadas. En las personas diestras existe predominio del hemisferio izquierdo y en las zurdas del derecho. La lateralidad queda definida alrededor de los 5 años.

Investigaciones sostienen que, por lo menos en tareas simples (como agarrar un objeto y pasarlo), la preferencia podría ser indiscriminada. Sin embargo, cuando se trata de tareas especializadas (como escribir, hacer un dibujo, etc.), se busca la intervención de la mano o pie preferidos.

La lateralización hace que cada hemisferio se especialice en determinadas funciones, provocando que la organización de la actividad neuronal adquiera una arquitectura determinada. Así, por ejemplo, en cuanto a la atención, el hemisferio derecho (HD) interviene más en la vigilancia y alerta, mientras que el izquierdo se dedica a evaluar y analizar los estímulos, posibilitando el mantenimiento de la atención.

La especialización hemisférica no es unilateral, sino complementaria. Para garantizar nuestra adaptación al medio, el cerebro trabaja “en equipo”, integrando las fortalezas de cada una de sus partes para que el resultado sea el mejor posible.

Sin embargo, cuando, debido a alteraciones genéticas, no se establece la dominancia, y, entonces, la prevalencia derecha/izquierda no queda bien definida, hablamos de trastorno de la lateralidad.

En esta alteración, puede afectarse el aprendizaje del lenguaje, de las matemáticas, la atención y concentración, la percepción del espacio y hasta el equilibrio. En los niños y adolescentes, dificulta la evolución escolar, en los adultos, el desempeño laboral.

En cualquier caso, el paciente siente impacto emocional: tristeza, angustia, desmotivación y desgano, irritabilidad, dificultad para integrarse a grupos, etc.

El trastorno de lateralidad es de reciente descubrimiento (hace sólo 40 años), por lo que es común encontrar familias que han realizado un largo peregrinaje por diferentes especialistas sin lograr respuestas satisfactorias.

Es importante aclarar que un diagnóstico correcto y una terapia adecuada, garantizan el éxito del tratamiento, sin recaídas.

¿Cuáles son los síntomas a tener en cuenta?

- Deficiencias motoras. Indefinición a la hora de usar un segmento corporal para llevar a cabo una acción.

- Dificultad en el lenguaje oral: problemas para leer, para comprender textos, para expresarse adecuadamente.

- Dificultad para la comprensión matemática.

- Hipotonía, apatía, lentitud.

- Inseguridad.

- Inestabilidad.

- Ansiedad y angustia

- Irritabilidad.

- Depresión.

¿Cómo se diagnostica?

A través de una evaluación neurológica que tenga en cuenta los estudios complementarios necesarios. Luego, se lleva a cabo el test de lateralidad para determinar las áreas afectadas.

El tratamiento consiste en la realización repetitiva y adecuada de ejercicios específicos.

Lic. Cecilia Ortiz / Neuropsicóloga / licceciortizm@gmail.com

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?