Ante la histórica avalancha de migrantes, EEUU los libera más rápido

Ante la histórica avalancha de migrantes, EEUU los libera más rápido

El aumento en el número de familias migrantes que llegan a la frontera sur de EE.UU. ha obligado a la Administración Trump a extender una práctica que el mismo mandatario había criticado.&nbsp;<br>

Dada la saturación de los centros de detención y procesamiento de migrantes, el Gobierno estadounidense está llevando a esas personas a cientos de kilómetros al interior del país y las libera en estaciones de autobuses e iglesias de ciudades como Albuquerque, San Antonio y Phoenix, debido a que las comunidades cercanas a la frontera no se dan abasto para recibirlas, informa AP.

Las organizaciones de ayuda humanitaria de algunas de esas localidades reportan problemas para alimentar y albergar a los migrantes, y advierten que podría presentarse una crisis de salud pública.

En espera de llegar a la frontera de EE.UU., migrantes centroamericanos se congregan en el estado de Chiapas, México, el 28 de marzo de 2019.

"Le pedimos a los médicos y enfermeros voluntarios, y a los miembros de la comunidad, que den un paso al frente y hagan lo que debería estar haciendo el gobierno. Si esto fuera un huracán, la FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) ya estaría en tierra ayudando", dijo Jim Gannon, director general y ejecutivo de Caridades Católicas de Albuquerque, Nuevo México.

'Captura y libera' 

Durante muchos años, las familias que llegaban a la frontera solían ser liberadas inmediatamente y se les permitía quedarse en el país, con parientes o amigos, mientras sus casos se resolvían en un tribunal, un proceso que con frecuencia demora años.

Trump ha criticado esa práctica y en noviembre tuiteó que acabaría con ella: "'Captura y libera' es un término obsoleto. Ahora es 'captura y detén'. Los inmigrantes ilegales que intenten llegar a EE.UU., con frecuencia ondeando orgullosamente la bandera de su país mientras piden asilo en EE.UU., serán detenidos o regresados".

Al punto del colapso 

El caso es que en los últimos meses el número de familias que cruzan la frontera hacia EE.UU. ha subido a niveles históricos, llevando el sistema al punto del colapso. Como resultado, el Gobierno libera más rápido a las familias, en mayores cantidades y en puntos más alejados de la frontera.

Desde el 21 de diciembre, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha liberado a más de 125.000 personas que llegaron en familia a EE.UU. También la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) está saturada y, en lugar de detener a las familias hasta por 72 horas antes de entregarlas al ICE, comenzó a liberarlas directamente en territorio estadounidense.

Migrantes centroamericanos retenidos por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., en El Paso, Texas, el 29 de marzo de 2019. / Lucas Jackson / Reuters

El ICE ha estado liberando tan rápidamente a las familias que solicitan asilo que ni siquiera tiene tiempo para hacer con ellas planes de viaje. A las familias se les da una fecha para comparecer ante la corte, al jefe de familia a menudo se le impone portar una tobillera de localización y todos son dejados en albergues dirigidos por organizaciones de beneficiencia o en estaciones de autobús.

"Como animales" 

En El Paso, donde los albergues y las iglesias están llenos y los asientos disponibles en los autobuses que salen de la ciudad son cada vez más escasos, las autoridades recurrieron a detener brevemente a los migrantes en un corral hecho con alambre de púas, bajo la sombra de un puente que conecta a esa localidad con Ciudad Juárez, México. El fin de semana cerraron esa zona improvisada y llevaron a los migrantes a un lugar más adecuado.

"Pasamos cuatro días bajo el puente, durmiendo sobre las piedras", dijo Eliseo Santiago, un guatemalteco de 37 años. "Nos trataron como animales", apuntó Herling Jerlyn, una adolescente guatemalteca.

"Un desastre de salud pública" 

En los últimos tres meses, unos 22.000 inmigrantes han sido liberados en Arizona. En el área de Phoenix, las organizaciones sin fines de lucro e iglesias que los reciben sólo tienen cupo para 700 personas a la semana, dijo Connie Phillips, presidenta y directora general de los Servicios Sociales Luteranos en el Suroeste.

Eso significa que las autoridades migratorias tienen que dejar autobuses llenos de familias en lugares que no han sido acondicionados para recibirlas, como la estación de autobuses de Phoenix. La compañía autobusera ya no permite que personas sin boleto esperen en el interior de sus instalaciones, así que las familias inmigrantes, incluyendo niños pequeños, tienen que esperar afuera hasta que un voluntario los ponga en contacto con alguien más que esté dispuesto a comprarles un pasaje. Eso puede tomar horas.

"Esto será un desastre de salud pública. Estos son niños pequeños, son familias, son bebés, no podemos simplemente tener a la gente afuera y en el calor", agregó. 

RT

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