Salvini, el líder de la extrema derecha que crece en Italia

Se ha manifestado a favor de postulados fascistas. "El fascismo hizo cosas buenas", asegura.
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Salvini, el líder de la extrema derecha que crece en Italia

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Salvini, el líder de la extrema derecha que crece en Italia

 El derechista italiano Matteo Salvini, que afirmó que el fascismo "hizo cosas buenas" y propone prohibir la construcción de nuevas mezquitas en el país, confía en que un impulso final de su Liga del Norte le permita tener al menos un voto más que Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi, aliados en la coalición que lidera todas las encuestas, para consagrarse primer ministro.

Admirador confeso de Vladimir Putin, Salvini (Milán, 1973) se enfrenta a los 44 años a su primera elección con aspiraciones posibles para llegar al Ejecutivo italiano, tras más de una década como diputado, primero a nivel europeo y luego en el plano nacional.

Adicto a las declaraciones de alto voltaje, Salvini forma parte de la Liga Norte desde los 17 años, y atravesó todas las estructuras partidarias, siempre con polémicas, hasta convertirse en 2013 en el responsable nacional del partido que ocupa, en soledad, la derecha del arco político en el país.

Ya en 1999 fue arrestado 30 días por tirarle huevos al entonces premier Massimo D'Alema, y sus apariciones públicas empezaron en el siglo pasado a teñirse de polémica y convulsión en los medios y redes sociales.

De apariciones constantes en las revistas del corazón por su relación con la modelo Elisa Isoardi, Salvini se ha mostrado contrario a temas tan variados que van desde la inmigración al matrimonio entre parejas del mismo sexo; de la construcción de nuevas mezquitas a las sanciones de la Unión Europa a Rusia y la entrada italiana en el euro.

Acostumbrado a usar la tercera persona para referirse a su propia candidatura, Salvini prometió en campaña que en caso de llegar al gobierno formará un equipo paralelo de economistas para que estudien un plan de salida de la moneda común europea en caso de "derrumbe" del euro.

Pero los números no aparecen ventajosos para el hincha fanático del Milán: el arreglo con el resto de sus aliados en la alianza de centroderecha que encabeza todas las encuestas marca que la fuerza que obtenga más votos será la que designe al premier, y ese casillero se ha consolidado en los últimos días a favor de la Fuerza Italia de Silvio Berlusconi, que prefiere para ese puesto al presidente del Parlamento Europeo Antonio Tajani.

Salvini podría de todas formas recalar como ministro del Interior, donde tendría injerencia directa en dos de los temas que más ha tratado en la campaña: su rechazo a la llegada de más migrantes "que promueven el tráfico de drogas y los delitos" y más controles sobre el islam, que según definió a inicios de febrero "está en duda que sea compatible con la Constitución italiana".

"El matrimonio y la adopción de los gays no son un derecho humano. Los niños deben nacer y crecer como decidió Dios", planteó en 2015, en pleno debate sobre la unión de personas del mismo sexo.

Sin embargo, sus posturas ultraconservadoras no lo han acercado a una Iglesia que, en tiempos de Francisco como Papa, ha puesto en el centro del debate tópicos en los que las posiciones con el candidato de la Liga son antagónicas.

Ese rechazo a Jorge Bergoglio se evidenció en septiembre de 2016, cuando en un acto público usó una remera con la cara de Benedicto XVI y la leyenda: "Este es mi papa". "Los que invitan a los imanes a la Iglesia no me gustan", sentenció luego.

Sus posturas cambiantes, en medio de una carrera política que incluyó cantos públicos contra los italianos del sur, especialmente napolitanos, durante una actividad de campaña en 2009, incluyen considerar a Putin como "uno de los mejores hombres del mundo".

"Si tuviéramos un Putin en Italia estaríamos todavía mejor, y esto lo digo porque estoy convencido y no porque me paguen", respondió a fines de 2017 a las acusaciones de apoyo a su campaña por parte de hackers rusos, en versiones jamás comprobadas.

Las elecciones del domingo próximo encuentran al admirador de Marine Le Pen en alianza con Berlusconi, los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y los independientes de Cuarto Polo buscando llegar al Ejecutivo italiano con la idea siempre latente de abandonar la Unión Europea apenas se abra la primera ventana.

"Entrar al euro fue un experimento fallido", volvió a insistir la semana pasada, ratificando que aunque su aliado Berlusconi lo haya hecho moderar el euro-escepticismo, la modificación de la relación con Europa continúa al tope de sus prioridades en términos internacionales.