Profundas divisiones en la conferencia de paz sobre Siria

La primera jornada internacional en Suiza solo dejó al descubierto las posiciones enfrentadas de partidarios y opositores del régimen de al Assad.
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dpa

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Profundas divisiones en la conferencia de paz sobre Siria

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Profundas divisiones en la conferencia de paz sobre Siria

La primera jornada de la conferencia de paz para Siria, celebrada hoy en la localidad suiza de Montreux, logró poco más que dejar al descubierto las profundas divisiones existentes entre el régimen sirio de Bashar al Assad y la oposición.

El presidente de la Coalición Nacional Siria, Ahmed Al Yarba, reiteró en Montreux la principal exigencia de la oposición: la marcha del presidente Al Assad como condición previa para seguir avanzando en las conversaciones, algo a lo que el mandatario se niega.

"Apoyamos plenamente Ginebra 1", aseguró Al Yarba, que encabeza la delegación de la oposición siria. "Ese documento deja claro que Al Assad tiene que renunciar y delegar el poder. No podemos y no debatiremos una solución política hasta que eso se haya abordado".

"El pueblo sirio espera que logremos resultados", afirmó Al Yarba. Fuentes de la Coalición Nacional Siria afirmaron que una parte del grupo se "retiraría" de las conversaciones hasta que figurase en la agenda la salida de Al Assad.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, mostró su apoyo firme a la oposición en su intervención, asegurando que no hay espacio alguno para Al Assad y su familia.

"Es impensable que un hombre que ha liderado una brutal respuesta sobre su propia gente pueda recuperar la legitimidad para gobernar", afirmó Kerry. No sólo se trata de abordar cuestiones humanitarias y acordar ceses de hostilidades puntuales, sino de lograr una paz amplia para Siria, añadió.

También Arabia Saudí, defensor de los rebeldes sunitas, se mostró en contra de que Al Assad forme parte de un futuro gobierno sirio. "En la transición siria no puede haber lugar para Al Assad y aquellos cuyas manos se han manchado con sangre", afirmó el ministro de Exteriores saudí, Saud al Faisal.

Sin embargo, Al Assad, que no participa físicamente en la conferencia, ha rechazado hasta la fecha cualquier exigencia de dimisión.

Su máximo representante en la conferencia, el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid al Muallem, protagonizó al inicio de al reunión una disputa al no respetar el tiempo adjudicado para su intervención, pese a la advertencia del moderador, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

"Tras tres años de sufrimiento, tengo derecho", replicó, y acabó hablando más de 20 minutos en lugar de los 10 previstos.

 Al Muallem descalificó a los rebeldes de la oposición tachándolos de mercenarios y terroristas del entorno de Al Qaeda. Y agregó: "Esta conferencia no puede tener éxito porque la política y el terrorismo no pueden ir de la mano".

"Algunos de los países presentes tienen sus manos manchadas de sangre", agregó una desafiante Al Muallem, quien también increpó a la oposición. "La delegación (del gobierno) de Siria está aquí para representar al pueblo, el Ejército y al presidente (Bashar) Al Assad", dijo. Seguidamente cuestionó la legitimidad de la oposición para representar a Siria. "¿Qué han hecho ustedes por Siria? ¿Dónde está su visión para el país? ¿Cuáles son sus ideas? Estoy bastante seguro que no tienen nada".

En su última intervención del día, Al Muallem respetó el tiempo concedido para hablar y se mostró crítico con quienes durante la reunión culparon principalmente a su gobierno de las matanzas en Siria. "No merecen que les responda uno por uno", afirmó.

En las conversaciones de hoy participaron representantes del gobierno y la oposición siria y diplomáticos extranjeros, pero las verdaderas negociaciones sobre un alto el fuego y la formación de un gobierno de transición comenzarán el viernes en la sede de la ONU en Ginebra.

Desde 2011 la guerra civil en Siria ha costado la vida a más de 130.000 personas. La conferencia, esperada y preparada durante meses, busca dar una señal de esperanza par hallar una solución política al conflicto. Sin embargo, como quedó patente hoy, las diferencias entre partes implicadas y los países que los apoyan son profundas, especialmente en lo que respecta al presidente Bashar al Assad.

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, pidió que Siria siga siento un "Estado soberano, secular" y pidió que los "actores externos" no predeterminen los resultados finales de las conversaciones. Rusia, uno de los aliados del régimen de Al Assad, no secunda las peticiones de que éste deje el poder.

El otro gran aliado de Al Assad, el presidente de Irán, Hasan Rohani, se mostró poco optimista sobre las posibilidades de éxito de la conferencia, en la que no participa.

"Por supuesto que estaríamos contentos si la conferencia llevase la paz a Siria, pero tal como se perfila, hay pocas esperanzas", señaló el presidente de la república islámica antes de partir hacia Davos, donde mañana jueves hablará ante el Foro Económico Mundial.

En menos de 24 horas, Irán fue convocado y desconvocado a participar en la conferencia. Teherán, que había aceptado primero la invitación oficial, lamentó después que se diera marcha atrás y se mostró decepcionado con Ban, que fue quien cursó la invitación.

Por su parte, Turquía, que también apoya a los rebeldes, mostró su preocupación por los crecientes efectos colaterales de la guerra civil siria. "Si este conflicto continúa, toda la región estará en peligro", advirtió el ministro de Exteriores turco, Ahmed Davutoglu. En la misma dirección advirtió el jefe de la diplomacia iraquí, Hosyar Zebari.

Las divisiones se vivieron también fuera de las salas de la conferencia: ante la puerta trasera del hotel se formó esta mañana una manifestación de seguidores de Al Assad, mientras en el centro de prensa varios periodistas críticos con el régimen sirio fueron atacados durante una intervención del ministro de Información sirio, Omran al Soabi.