Presunta pornografía infantil agrieta el gobierno de Merkel

Las pesquisas contra el legislador socialdemócrata Sebastian Edathy por presunta adquisición de imágenes de niños desnudos se han convertido en la primera gran prueba para el tripartito de Merkel, que podría ver a tres ministros procesados por obstrucción a la Justicia.
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dpa

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Presunta pornografía infantil agrieta el gobierno de Merkel(The Associated Press)

Presunta pornografía infantil agrieta el gobierno de Merkel | The Associated Press

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Presunta pornografía infantil agrieta el gobierno de Merkel | The Associated Press

Las inclinaciones sexuales de un diputado socialdemócrata alemán costaron el puesto a un ministro del nuevo gobierno de Angela Merkel, pero más cabezas podrían rodar en este escándalo que ha abierto una grieta entre los socios de la "gran coalición" tan solo dos meses después de iniciar la gestión.

Las pesquisas contra el legislador socialdemócrata Sebastian Edathy por presunta adquisición de imágenes de niños desnudos rayanas con la pornografía infantil se han convertido en la primera gran prueba para el tripartito de Merkel, que podría ver a tres ministros procesados por obstrucción a la Justicia y enfrentar penas de hasta cinco años de cárcel.

La primera víctima fue el viernes el socialcristiano Hans-Peter Friedrich, obligado a renunciar a su puesto de ministro de Agricultura después de que se conociese que durante las negociaciones de gobierno en octubre advirtió a los socialdemócratas que uno de sus prometedores políticos podría ser investigado por la Justicia.

Friedrich, de la CSU, pasó información confidencial al presidente de los socialdemócratas, el actual vicecanciller y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, en una medida "para fomentar confianza", según sus propias palabras, y para ahorrarles futuros problemas con alguien que sonaba para ministro o subsecretario.

Pero Gabriel no mantuvo la confidencialidad solicitada y compartió la información con dos de sus correligionarios, el actual titular de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y el jefe de la bancada socialdemócrata, Thomas Oppermann. La cadena de infidencias se prolongó, sospechan los medios alemanes y se preguntan si de esta forma llegó a oídos del propio Edathy.

El político, que entre tanto renunció a su banca, contrató a un abogado cuando en teoría no debía saber de las pesquisas. También el hecho de que la policía hallase en sus viviendas ordenadores vaciados y discos duros inutilizados dio pábulo a más sospechas en esa dirección.        En tanto, Edathy negó haber recibido un aviso de sus compañeros. En declaraciones que adelanta hoy el semanario "Der Spiegel", el ex diputado alegó que había reaccionado a informes de prensa de que una empresa en Canadá era sospechosa de haber divulgado material ilegal.

"Consulté a un abogado cuando recordé que había recibido material hace varios años de una empresa canadiense que yo consideraba absolutamente legal", cita la revista al político que está en el centro de la tormenta.

La dimisión de Friedrich desató la ira de sus correligionarios socialcristianos hacia los socialdemócratas. El presidente del partido, Horst Seehofer, los acusó hoy de "parlanchines" y les demandó que "esclarezcan sus contradicciones".

El socialcristiano Hans-Peter Uhl exigió a la cúpula del SPD declaraciones juradas sobre con quién hablaron sobre el caso de Edathy. "No puede ser que un diputado del SPD compre publicaciones de presunta pornografía infantil y que la única consecuencia de ello sea la renuncia de un ministro de la CSU", dijo al semanario "Focus".

Si las investigaciones arrojan que Gabriel o Steinmeier advirtieron a Edathy para protegerlo de la Justicia, esto significaría el fin de la carrera política de los líderes socialdemócratas y probablemente el de la coalición con Merkel.

Los socialcristianos están que trinan y exigen que rueden cabezas en el SPD, en primer lugar la de Oppermann, a quien reprochan haber hecho público el rol de Friedrich en el escándalo. El jefe del grupo parlamentario socialdemócrata está también en la mira por haber llamado en su momento al jefe de la policía criminal alemana, en un intento infructuoso de conseguir más datos sobre el caso.

El malestar también reina en las filas de los democristianos de Merkel. "La confianza y el clima se ha visto seriamente afectados. El SPD se esconde en el surco y espera que pase el vendaval", se quejó el diputado de la CDU Wolfgang Bosbach.

La canciller, como es su costumbre en estas situaciones, calla. Pero la prensa se pregunta cómo puede ser que ni su entonces ministro del Interior ni los actuales vicecanciller o ministro de Exteriores hayan considerado necesario informarla.

O que la canciller no se asombrase de que no hubiese hueco en el nuevo gobierno para Edathy, que se había hecho un nombre dirigiendo la comisión parlamentaria que investigó una serie de asesinatos de una célula neonazi a inmigrantes.

La oposición, que aglutina a tan sólo 20 por ciento del Parlamento, exige explicaciones. "El caso de Edathy se está convirtiendo en un escándalo de la gran coalición. Merkel tiene que esclarecer esto", demandó la jefa de la bancada de Los Verdes, Katrin Göring-Eckardt.

El Partido La Izquierda, pidió que se dilucide en el Parlamento el papel que jugaron Oppermann y Gabriel. "¿Cómo puede ser que un parlamentario llame al jefe de la policía para instigarlo a que viole un secreto de gobierno?", se preguntó en declaraciones al diario "Kölner Stadt-Anzeiger" la presidenta de La Izquierda, Katja Kipping.    El SPD, por su parte, trata de apaciguar los ánimos. Su presidente Gabriel aseguró que la relación de confianza con Merkel no se ha visto afectada y descartó dimisiones en su partido.

"Naturalmente que las descarto porque estoy absolutamente seguro de que ni yo ni el señor Steinmeier ni el señor Oppermann le pasamos información alguna al señor Edathy", dijo al diario "Bild".

Mientras tanto, aún no está nada claro si la fiscalía elevará acusación contra Edathy. El caso podría ser incluso archivado por no existir delito o por falta de pruebas.