Jesucristo nunca incitó a la independencia

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Raad Salam Naaman

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Jesucristo nunca incitó a la independencia

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Jesucristo nunca incitó a la independencia

 La cuestión catalana tiene un nuevo frente abierto: la Iglesia católica. Oficialmente la iglesia no se posiciona, pero a título individual curas y monjas de Cataluña están tomando partido, algunos a favor de la independencia o al menos de que se vote.

El obispo de Solsona, Xavier Novell, y más de 300 curas, diáconos de las diez diócesis catalanas y de congregaciones religiosas han emitido un comunicado a favor de la celebración del referéndum de autodeterminación convocado por el gobierno catalán y suspendido por el Tribunal Constitucional para este domingo. Muchos creyentes cristianos afirmamos que algo tan sagrado como la religión no debería mezclarse con la política: que la Iglesia y sus clérigos deben de permanecer neutrales.

La neutralidad se define como: "la posición de los que no se ponen del lado de ninguna de dos o más partes opuestas ni da su apoyo a ninguna de ellas".
En el primer siglo del cristianismo, tanto Jesús como sus discípulos, los primeros y verdaderos cristianos se esforzaron por mantener completamente neutrales en cuanto a los conflictos políticos.

¿Qué significa ser cristiano verdadero? Ser cristiano abarca más que solo leer la Biblia, orar, asistir una misa y entonar cánticos los domingos. Implica amar y operar tanto a favor de Dios como al prójimo. La Biblia dice en (1 Juan 3:18) "No amemos de palabra ni con la lengua, sino en hecho y verdad". Jesús se interesaba sinceramente por los demás, y los cristianos han de imitarlo y seguir sus pasos.

En el primer siglo los discípulos de Jesús liderados por Pedro siguieron, los pasos de su Maestro, predicando la verdad, a todas las naciones, es decir: "catolisis". La Iglesia católica adoptó ese nombre que es un adjetivo que corresponde al sustantivo "cristianos", o sea seguidores de Cristo.

Sin temor y temblor, poco antes de crucificarle, Jesucristo dijo a su interrogador, el gobernador romano Pilato (Juan 18:37-38): "Para eso he nacido, y para eso he venido al mundo, para decir la verdad". Jesús nunca dudó de que hubiera solo una verdad, la Palabra de Dios. La Biblia presenta las cosas tal como realmente son, revelando los atributos, propósitos y mandamientos de Dios.

El apóstol Pablo exhortó a sus hermanos en la fe, en su carta (1 Corintios 15:58) "a tener siempre mucho que hacer en la obra del Señor". Pero ¿cuál es la obra del Señor? ¿Debe la Iglesia introducir en la política? ¿Se dedicó Jesús a la política?

Aunque se le pidió que lo hiciera, Jesús se negó a intervenir o tomar partido en asuntos políticos. Jesús desde muy joven vivió bajo una potencia invasora severa romana, pero nunca incitó a la rebelión ni a la independencia.

Lo que sucedió precisamente cuando Jesús fue arrestado demostró que él no estaba agitando rebelión contra Roma, ni quería que sus discípulos hicieran eso. Soldados romanos, junto con judíos que llevaban espadas y garrotes, vinieron a apoderarse de Jesús. Viendo esto, el apóstol Pedro sacó una espada e hirió a uno de los hombres y le cortó la oreja derecha. Pero Jesús censuró a Pedro con esas palabras (Mateo 26:51-52) "Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada, perecerán por la espada".

La mañana siguiente, Jesús, estando ante Pilato, explicó la razón por la cual había actuado así, al decir en (Juan 18:36) "Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente".

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