Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial

Avatar del

Fernando Arancón

1/3
Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial(i1.wp.com)

Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial | i1.wp.com

Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial

Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial

Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial(i1.wp.com)

Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial | i1.wp.com

 Descargar artículo en formato PDF

Si leen estas líneas es que el editor me ha permitido empezar este artículo en primera persona. No tiene precedente en las varias decenas de artículos que he escrito en este medio y habrá varias decenas más hasta que vuelva a pasar. Sin embargo, creo que la historia que viene a continuación lo merece.

Cuando era pequeño, tenía una gran afición por los soldaditos de plástico, los pequeños. Aquellos más grandes me parecían algo monstruosos para lo que eran: una tosca pieza de plástico -con sus rebabas incluidas- de un solo color que erradicaba cualquier atisbo de originalidad en los masivos despliegues militares con los que me gustaba pasar las tardes después del colegio. Con el tiempo adquirí una colección bastante importante: cientos de soldados, tanques, aviones, barricadas, cuarteles y banderas con sus respectivas peanas para clavar la enseña. Todo de plástico, nada de lujos.

Además de una numerosa representación de tropas estadounidenses -en su correspondiente verde oscuro, color de honor del soldado de plástico-, tuve también alemanas, japonesas y un compendio de tono mostaza formado por británicos, australianos y neozelandeses a medio camino entre las playas de Galípoli y El Alamein. Vagamente recuerdo -lo que denota que no eran de mis conjuntos favoritos por aquel entonces- algún contingente polaco, quizá francés -las bolsas en las que se vendían aquellos regimientos venían con su respectiva bandera, lo que hacía relativamente sencilla la identificación- y nada, por ejemplo, de italianos. Tampoco íbamos a exigirle una exhaustividad total a la industria del soldadito de plástico. Sin embargo, mi memoria no alcanza a recordar, ni en mi poder ni en los estantes de alguna tienda, soldados soviéticos. Jamás. En aquellos años era un detalle que escapaba completamente de mi atención, pero hoy me resulta cuando menos llamativo por no considerarlo algo casual ni aislado.

Después, o incluso compartiendo cierto periodo transitorio con las tropas con peana, llegaron los videojuegos. Con el acrónimo MOHAA muchos sabrán ya de qué hablo. Aquel mítico Medal of Honor: Allied Assault del año 2002 consistía, básicamente, en ir desde Argelia a la línea Sigfrido con un proto-Rambo norteamericano desguazando medio ejército alemán. De nuevo, ni rastro del ejército soviético. Y de ahí pasé a otra leyenda de principios de siglo como fue Battlefield 1942, donde ya, en el extenso reparto de batallas que jalonan el juego, tres tenían lugar en la URSS y una cuarta en Berlín frente a las doce que protagonizaban los aliados tanto en el norte de África como en Europa y el Pacífico.

Por aquel entonces no era consciente de la gigantesca asimetría histórica a la que asistía. Para mí habían sido indudablemente los Estados Unidos quienes habían doblegado al nazismo, quizá con un honroso papel secundario de los británicos. Otros países participantes, como Francia, Canadá y la propia Unión Soviética, habían estado ahí sin pena ni gloria. El cine tampoco ayudaba, ya que por aquel entonces Salvar al soldado Ryan -película que ha tenido enorme influencia en el mundo del videojuego y en producciones audiovisuales posteriores- era un éxito y los clásicos de referencia basculaban entre Tora, Tora, Tora, Doce del patíbulo, La batalla de Midway, Los cañones de Navarone o Un puente lejano, entre otras. El frente oriental, en el cine, estaba completamente desaparecido.

Aunque todo esto sea un simple recuerdo personal, se enmarca en un proceso cultural y político que ha afectado a buena parte del mundo occidental distorsionando el tamaño de los distintos actores que participaron en un momento tan importante para la Historia como la caída del nazismo. Con un mínimo de rigor histórico, a nadie escapará que el papel de la Unión Soviética fue, como mínimo, tan importante como el del bando aliado. Sin embargo, la representación de este hecho en la cultura popular es prácticamente inexistente. Como es de esperar, motivos no faltan, desde una medida campaña publicitaria y propagandística proveniente de Estados Unidos por razones geopolíticas a la rentabilidad que todavía hoy suscitan los productos relacionados con la Segunda Guerra Mundial. No es un tema menor; a fin de cuentas se dilucidaba quién había ganado uno de los conflictos bélicos más importantes de la Historia.

Terminá de leer esta historia haciendo clic aquí o en la imagen abajo: