Esquirlas de la batalla contra los abusos: ONU vs. Vaticano

Los especialistas en temas de la Iglesia, aún los no afiliados a la confesión católica, sostienen que debería haberse reconocido algún avance.
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MDZ, Mundo

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Luego de que el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas emitiera un duro informe crítico sobre la actuación del Vaticano ante los abusos cometidos por sus sacerdotes contra niños y adolescentes en todo el mundo, surgieron los análisis más despojados de pasión.

Acción

“El Vaticano infringe la Convención sobre los Derechos del Niño, porque no hizo todo lo que tendría que haber hecho para proteger a los menores”, declaró la presidenta del Comité, Kirsten Sandberg, al presentar ese informe.

“Y estas no son simples recomendaciones de buenas prácticas. Algunas son reales violaciones de la Convención, sobre todo cuando no se protege a los niños a pesar de que existe la posibilidad de hacerlo”, dijo.

Reacción

La reacción inmediata del Vaticana fue considerada por algunos como "cautelosa", aunque otros vieron "cierto apresuramiento" y sobre todo, sorpresa por los términos utiizados. 

La oficina de prensa de la Santa Sede respondió con un mensaje de cuatro párrafos, en los que aseguró que “toma nota” del informe, que será “sometido a un minucioso estudio y examen en el pleno respeto de la Convención (...), según el derecho y la práctica internacional”.

El Vaticano reiteró “su compromiso de defender y proteger los Derechos del Niño, en línea con los principios promovidos por la Convención y según los valores morales y religiosos ofrecidos por la doctrina católica”.

Pero al mismo tiempo, respondió que “lamenta ver en algunos puntos” del informe “un intento de interferir en las enseñanzas de la Iglesia católica sobre la dignidad de las personas y en el ejercicio de la libertad religiosa”, en relación a l pedido de la ONU de que la Iglesia modifique su enseñanza en materia de aborto, anticoncepción e identidad de género.

Asimismo el vocero de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, declaró en Madrid que el Vaticano afronta los casos de pederastia en la Iglesia con una “exigencia de transparencia”, y prueba de ello es que en los próximos “días o semanas” explicará el funcionamiento de la comisión creada para prevenirlos.

El secretario de Estado del Vaticano fue quien puso paños fríos al naciente enfrentamiento. "Este informe necesita ser estudiado. La Santa Sede se reserva el derecho a responder tras haber tomado conciencia y haber profundizado en las observaciones que (Naciones Unidas) nos ha hecho", dijo Pietro Parolin.

El balance

Riotta.
Gianni Riotta, columnista del Vatican Insider, escribió que "lo que no convence en el texto de las Naciones Unidas no es la condena de las culpas de los pederastas en la Iglesia, desde hace tiempo conocida. Más bien el tono superficial de revista de modas con el que cuestiones controvertidas como el aborto, la anticoncepción y la identidad sexual son situadas en el mismo ámbito de la pederastia. Como si un pequeño párroco de provincia (imagínense a un sacerdote como el de la vieja novela ´Diario de un cura rural´ de Bernanos) que desde el púlpito condena la interrupción del embarazo y recomiende prudencia con los métodos anticonceptivos, fuera por este motivo un posible sospechoso de pederastia al que se debe negar la cercanía con los escolares".

Vidal.
A su turno, José Manuel Vidal, director de Religión Digital y siempre receptivo a los requerimientos de MDZ, escribió un artículo que denominó "Íconos de la autoridad moral, frente a frente". Sostuvo que "duele tanto en el Vaticano la acusación de la ONU sobre las 'manzanas podridas del clero' que la primera reacción de los altos eclesiásticos católicos es justificarse". Vidal afirma que "Creen en el Vaticano que el informe de Naciones Unidas sobre los abusos del clero es una carga de profundidad contra la Iglesia. Y no tanto por las denuncias del encubrimiento de los abusos (algo asumido en la propia Iglesia) cuanto por el cuestionamiento que hace de las leyes eclesiásticas y de sus principios doctrinales innegociables e, incluso, del secreto de confesión.  Un pulso ante el que la Iglesia no cederá. Ni en los principios ni ante el intento de la ONU de quitarle el cetro de la autoridad moral mundial".

Riotta evaluó que "hay, entre miles de verdades, un exceso de jacobismo moralista que debilita el informe de la ONU". Agrega que "la ONU, con la lentitud ética que a menudo la aleja de muchos, parecería no percibir el nuevo clima en la Iglesia después de la elección de papa Francisco, así como tampoco el trabajo que se había hecho antes de su llegada para curar la plaga de la pederastia, de los abusos sexuales y del sistema que los pretegía y perpetuaba".

Las explicaciones

Parsi.
Una interpretación del informe de la ONU fue otorgada por la psicóloga María Rita Parsi, presidenta de la Fundación por los Niños, de Italia, e integrante de la Comisión que entregó el duro documento contra el Vaticano.

En diálogo con el diario La Stampa, de Roma, dijo que "cada palabra fue evaluada, pesada, estudiada" a la hora de elaborarlo.

¿La Comisión pretende dar lecciones a la Iglesia?

- No, ninguna lección. La Iglesia debe, simplemente, verse por dentro para analizar la pederastia, las violencias, los abusos, y no voltearse hacia otro lado. En el fondo, damos fuerza a valores que son parte de la tradición cultural cristiana y del Evangelio.

La psicóloga italiana también habló con La Repubblica. Allí le respondió al obispo Silvano Tomasi, quien afirmó que el informe de las Naciones Unidas sostenía una actitud "ideológica" y que el juicio era "demasiado duro". "No -respondió Parsi- nuestro informe es más que una invitación, porque la Santa Sede adhiere plenamente a los 54 artículos de la Convención para la Protección de los Derechos de los Niños, NIñas y Adolescentes y debe cumplirlo".

En los análisis del dictamen, una nota editorial del diario mexicano La Jornada defiende el rol del papa Francisco. Lo curioso es que tal respaldo proviene del diario que peor lo trató en su portada cuando fue elegido, vinculándolo con la última dictadura argentina, algo que luego el tiempo se encargó de aclarar, más temprano que tarde. Dice hoy La Jornada al analizar el informe de la ONU: "Más allá del valor intrínseco del documento, no puede soslayarse que éste se inscribe en el contexto del papado que encabeza Jorge Mario Bergoglio, cuyo primer tramo ha estado manifiestamente orientado a la renovación de la Iglesia católica y ha arrancado con una clara actitud de denuncia de algunos de los lastres y vicios más palpables de la jerarquía vaticana, como ha quedado de manifiesto con las críticas formuladas por Francisco en contra de la curia romana".

Pero aclara que "si bien es posible que los señalamientos de la ONU graviten favorablemente en el avance de la renovación y modernización que el catolicismo requiere con urgencia, parece inevitable que, en lo inmediato, contribuyan a intensificar la disputa por el poder entre el pontífice y la mafia clerical que controla la Santa Sede, y por recrudecer las posiciones retardatarias, opacas y medievales de los segundos".

Tomasi.
Mencionamos antes a Silvano Tomasi. Su reacción fue "de sorpresa". Pero luego embistió con fuerza: "Parecería que el informe fue preparado antes del encuentro con la delegación de la Santa Sede, que entregó respuestas detalladas y precisas sobre diferentes puntos", dijo. Su rol no es menor: es el observador permanente del Vaticano ante el ente de las Naciones Unidas en Ginebra.

El periodista especializado Andrea Tornielli ofreció su impresión, también: "La Santa Sede parece desorientada ante los argumentos esgrimidos en el duro informe final del Comité de la Onu para los Derechos de los Niños", observó tras hablar con varios protagonistas de esta noticia.

Por su parte, Pablo Ordaz, periodista del diario español El País acreditado en el Vaticano, tras escribir su crónica de lo sucedido con el informe de la ONU, emitió su interpretación. Recordó entonces: Durante el vuelo de regreso de Río de Janeiro, cuando le preguntaron por monseñor Nunzio Scarano, el alto cargo del Vaticano acusado de blanquear grandes cantidades de dinero sucio a través del IOR –el Instituto para las Obras de Religión (IOR)--, el papa Francisco dijo: “No lo han detenido por ser la beata Imelda”. Jorge Mario Bergoglio mostraba así su desprecio público por quien, aprovechándose de los privilegios del Vaticano, se enriquecía y enriquecía a sus poderosos amigos –empresarios, políticos, tal vez mafiosos— bajo el manto protector de la Iglesia. Aquellas palabras, seguidas de una disposición jamás antes vista a colaborar con la justicia italiana –de hecho, Scarano sigue en la cárcel--, fueron saludadas por quienes están convencidos de que Bergoglio irá más allá de las frases de impacto.

Por ello, sostiene que Francisco, el papa argentino, "ahora tiene la oportunidad de demostrarlo". Dice Ordaz en su artículo que "el pozo negro de la Iglesia católica no es el banco del Vaticano con su historia de crímenes y sus cuentas aún ocultas, ni las peleas de poder entre cardenales que amargaron el pontificado a Joseph Ratzinger. El pecado mortal del Vaticano, ese que, según la ONU, se sigue cometiendo cada día, sin señales de arrepentimiento verdadero ni de propósito de enmienda, es el de los abusos a menores. Por tanto, la pederastia en el seno de la Iglesia, ese delito infame que ha arruinado la vida a millones de personas desde hace décadas, está llamada a ser la piedra de toque del pontificado de Francisco. Lo que ha denunciado ahora la Convención sobre los Derechos del Niño no es, desgraciadamente, ninguna novedad".

En definitiva, el paso de los días comienza a generar reflexiones más profundas. Y probablemente, en algún momento, los que hoy aparecen como contrincantes, podrán mostrarse como perseguidores de un mismo objetivo.

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