¿Cuál es la mejor época del año para tomar decisiones cruciales en la vida?

Cuando queremos tomar una decisión importante, muchos de nosotros pensamos (a veces en exceso) en la decisión en sí misma. ¿Es realmente enero la mejor época para empezar desde cero? Depende del lugar del mundo en el que te encuentres...

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BBC Mundo

¿Cuál es la mejor época del año para tomar decisiones cruciales en la vida?

¿Cuál es la mejor época del año para tomar decisiones cruciales en la vida?

Si somos muy analíticos, puede que examinemos el proceso de decisión: ¿deberíamos escribir una lista de pros y contras o hacer una hoja de cálculo? ¿Investigar en profundidad... o no acumular tantos datos?

Pero, además de pensar en cómo tomar la decisión, es posible que también queramos meditar sobre cuándo vamos a hacerlo.

Ya sea un cambio profesional o la compra de una casa, enero siempre parece ser una buena época para empezar desde cero. O, al menos, para decidir hacerlo.

Muchos de nosotros volvemos de las vacaciones, cuando el tiempo libre y las conversaciones con los seres queridos pueden habernos hecho reflexionar sobre nuestras decisiones vitales.

Pero, ¿es realmente enero la mejor época para tomar una decisión de peso?

La respuesta depende de tu estado de ánimo. 

Cerca del 10% de la gente en el hemisferio norte sufre de trastorno afectivo estacional (TAE).

"Depresión de invierno"

Muchos nos sentimos un poco más decaídos en invierno.

Para algunas personas, esa sensación puede llegar a ser extrema. El trastorno afectivo estacional (TAE) -también conocido por "SAD", por sus siglas en inglés- consiste en episodios depresivos durante los meses de invierno y es especialmente habitual en países nórdicos.

Un estudio encontró que cerca del 10% de la gente que vive en zonas del norte, incluida América del Norte, están afectadas por este trastorno. Y otro estudio más reciente en Suiza, que monitoreó a participantes por más de 20 años, reveló que el 7,5% de la población lo experimenta.

Los síntomas pueden durar más de lo esperado. Otra investigación encontró que en Estados Unidos, aquellos afectados por el trastorno los sufren durante el 40% del año.

Pero incluso muchos que no cumplen con los criterios de diagnóstico del TAE también sienten que su estado de ánimo es más bajo en invierno.

A finales de la década de 1980, una encuesta telefónica a residentes de Maryland, EE.UU., reveló que el 92% de la gente experimenta cambios de humor estacionales de distinto tipo, que fundamentalmente consisten en que se sienten más deprimidos en invierno.

Tu estado de ánimo no solo afecta a cómo te sientes. Puede tener repercusiones sobre tu capacidad para tomar decisiones.

Pero es aún mas complejo que eso. Y es que sentirse decaído no siempre se traduce en tomar las peores decisiones.

No es extraño tener cambios de humor vinculados a las estaciones del año.

Riesgo-recompensa

Cuando nos sentimos deprimidos somos más reacios al riesgo.

Algunos científicos sostienen que eso puede deberse a que se reduce nuestra capacidad de experimentar placer, lo cual significa que una persona deprimida no tiene la misma respuesta emocional potente (y optimista) hacia una ganancia o una recompensa que la que experimenta una persona que no está triste.

Cuando se les asignó una tarea arriesgada durante un juego de cartas a participantes deprimidos, les costó más recordar qué opciones eran mejores para obtener buenas recompensas, convirtiéndose en peores jugadores que los no deprimidos.

Los participantes con síntomas depresivos también eran más conservadores en cuanto a la toma de riesgos que los no deprimidos, eligiendo siempre opciones seguras con pocas opciones de recompensa en lugar de estrategias más arriesgadas con beneficios potencialmente mayores.

Esos son estudios de laboratorio, pero también hay pruebas en el mundo real. La gente con TAE suele ser más conservadora con decisiones financieras durante el invierno que la gente que no lo sufre, por ejemplo.

Y en lo que respecta a la toma de decisiones, tener miedo al riesgo no siempre es algo malo.

"Realismo depresivo"

Sin embargo, la mayoría de la gente tiene el problema opuesto: un "sesgo optimista".

La mayoría de nosotros creemos que es menos probable experimentar un evento negativo (como padecer cáncer o sufrir un accidente automovilístico) que lo que dicen las estadísticas.

Pensamos que nuestro futuro será más rosa (ya sea en términos de obtener más ofertas de trabajo o tener más vacaciones) que lo que realmente es.

También solemos pensar que tenemos más control sobre las situaciones que el que realmente poseemos, sobre todo si estamos implicados en algo que nos ha ocurrido.

Tal y como se podría esperar, la gente deprimida, que tiene una visión del mundo más pesimista, no cae en esa trampa. Ese "realismo depresivo" significa que son mejores que los optimistas a la hora de evaluar con precisión los intervalos de tiempo y predecir cómo las decisiones de otros les afectarán.

Aunque no significa que acierten con los resultados. Por ejemplo, los deprimidos suelen ser peores en la predicción de resultados futbolísticos.

La fuerza del optimismo

Además, puede que los optimistas vean el futuro de color de rosa, pero suelen ser mejores a la hora de hacerlo realidad.

El optimismo está asociado con el éxito laboral, relaciones sanas y buena salud. Varios estudios han revelado que los efectos van más allá de la correlación ("soy optimista porque tengo buena salud) y tal vez que la causalidad ("mi optimismo me ayuda a tener buena salud").

Un estudio publicado en la revista científica Circulation examinó a 97.000 mujeres que no tenían cáncer o enfermedades cardiovasculares al comienzo de la investigación. Ocho años más tarde, las optimistas resultaron ser menos propensas que las pesimistas a haber desarrollado una enfermedad coronaria o haber muerto por cualquier causa.

Y si estás teniendo dificultades a la hora de tomar una decisión vital, también puede valer la pena esperar hasta que los días mejoren tu estado de ánimo. 

Los días más largos y soleados hacen más efectiva nuestra toma de decisiones.

Los síntomas depresivos pueden interferir en tu proceso de toma de decisiones de manera tal que te resulte más duro tomar cualquier decisión. La gente con depresión suele ser más indecisa que la gente que no está deprimida.

Por lo tanto, la relación entre el estado de ánimo y la toma de decisiones no es simple.

Eso significa que si estás considerando tomar una decisión importante, debes pensar de qué tipo se trata. ¿Implica una pérdida catastrófica, algo que requiera ser más cauto y realista? Invierno podría ser mejor.

¿Es una decisión en la que todo está en juego y en la que puedes aceptar cierto grado de incertidumbre? Entonces tal vez deberías aprovecharte de tu estado de humor más alegre durante el verano.

Y si te sientes incapaz de tomar una decisión, espera a que regrese el sol. Quién sabe, tal vez ayude a aclarar no solo tu estado de ánimo, sino también tu indecisión.

BBC 

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