Claves sobre el Mundial y la violencia "mais grande do mundo"

¿Cómo afrontará Rousseff una serie de acontecimientos justo en el año del Mundial de Fúrbol? Toda decisión se sobredimensiona. "Mundial de Mundiales"
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Gabriel Conte

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Claves sobre el Mundial y la violencia "mais grande do mundo"

Claves sobre el Mundial y la violencia "mais grande do mundo"

Claves sobre el Mundial y la violencia "mais grande do mundo"(Boston.com)

Claves sobre el Mundial y la violencia "mais grande do mundo" | Boston.com

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Claves sobre el Mundial y la violencia "mais grande do mundo" | Boston.com

En el país en donde toda acción, construcción o decisión es presentada como “o mais grande do mundo” (como decimos en portuñol a la expresión portuguesa correcta "maior do mundo"), Brasil, no será diferente la acción en un año en que los ojos del mundo aficionado al fútbol depositará sus ojos sobre él.

Así como la infraestructura desarrollada para avanzar con el Campeonato Mundial de Fútbol 2014 es faraónica, la reacción de los sectores que se oponen a los miles de millones de dólares invertidos en ella pretende equipararse en tamaño.

De ese modo, una chispa es fuego; un empujón es una batahola. Una protesta, una pared de miedo contra los cientos de miles de visitantes que espera recibir Brasil.

Al gobierno de Brasil lo tomó desprevenido el estallido del año pasado. Lo contamos en MDZ cuando informamos que el gobierno nacional, junto con el de Rio de Janeiro, la FIFA y organizaciones internacionales habían planeado para noviembre una jornada “por el fútbol en paz”. Debieron suspenderlo una semana antes ante la ola de protestas violentas. Nadie sabía de antemano que podía suceder. Nadie lo previó, calculó y ni siquiera sospechó.

Un aumento en las tarifas de transporte generó un movimiento de “indignados” a lo largo de todo el país que dejó un saldo de muertos y heridos.

La respuesta a la onda mundialista del gobierno que hablaba del “legado” que dejaría en Brasil el evento más importante del fútbol fue gigantesca: “No nos importa, no lo creemos, queremos ese dinero para transporte, salud y educación”.

En los últimos días se recrudeció la violencia. Dilma Rousseff se vio obligada a agigantar, también su capacidad de respuesta. ¿Cómo convencer a los reclamantes por el mal servicio para circular por las ciudades, trabajar y estudiar de forma tal de que comprendan que el gobierno está interesado en cambiar el estado de las cosas? Con un meganuncio: Dilma prometió una inversión de 60 mil millones de dólares para mejorar el transporte público.

Lo que la mandataria dejó entrever es que se multiplicarán por estados y municipios los sistemas de trenes urbanos, monorieles, tranvías y carriles especiales para micros. La extensión total también fue calculada: 3.500 kilómetros lineales de nuevas vías.

El anuncio se realizó este lunes, luego de que nuevas protestas, ya en el mismísimo año del Mundial, dejaran el saldo de un camarógrafo muerto tras ser golpeado por una bomba de estruendo de los manifestantes. Una tragedia. Hacia adentro y para afuera de Brasil, un mensaje desalentador.

Cambio de planes

La violencia hizo que se cambiara el enfoque del Mundial 2014 desde las usinas de comunicación del gobierno brasileño. Tras los incidentes del año pasado, Rousseff ordenó revisar el mensaje del Estado. Entonces se hablaba de “todo lo que el campeonato le dejaría a Brasil”. Pero a nadie le importó o, mejor dicho, nadie (o casi nadie, generalizando) lo creyó. Hoy el diario Folha de Sao Paulo sostiene que el mensaje cambió.

El discurso es otro y apela, en definitiva, al nacionalismo brasileño. Si son lo “mais grande do mundo”, este es, entonces, “el Mundial de los Mundiales”, el mejor de todo.

O dicho de otra forma: todos los mundiales de la historia pueden resumirse en la grandeza que podrá vivirse en el de este año, en 12 ciudades del gigante amazónico.

El diario afirma que "Mundial de los Mundiales" fue ideado por el especialista en marketing Nizan Guanaes en una reunión secreta que mantuvo con Rousseff en noviembre pasado. Y quedó en claro, a la hora de las definiciones, que la gente sospechaba, masivamente, que lo que el gobierno hacía con este evento era maquillar a un país con necesidades que permanecen sumergidas, a pesar de las mejoras. “Maquillaje”, fue la palabra que mejor le cupo a la descripción silenciosa, pero masiva de lo que se estaba gestando con el Mundial.

Lo que viene

Las claves del accionar del gobierno brasileño están cifradas en los medios de comunicación y la sociedad civil organizada como aliados para, sin impedir las protestas, empujarlas socialmente a que "sí o sí" sean pacíficas. No será fácil. Pero ya se movilizó la familia y los compañeros del camarógrafo que murió este fin de semana en tal sentido, con amplia repercusión.

La "malvenida" la dio la revista Veja, el semanario político más vendido en Latinoamérica con una imagen que chocó por las redes sociales. Grande son sus ventas, grande es el temor a que Brasil se desmadre durante la Copa 2014 y grandes fueron los recursos viasuales, además, con que la revista echó leña al fuego, según sus críticos.

"Civilización o barbarie" tituló, como si la obra de Domingo Faustino Sarmiento haya hecho mella en aquel país. La imagen: un joven atado del cuello a un poste y la bajada, de gran impacto: "El regreso de los delincuentes impunes, colapso en el transporte, caos en la aviación. ¿Dónde está el equilibrio de Brasil, rico en petróleo, educada y viable que sólo ve el Gobierno?".

Brasil apelará a "grandes repuestas" hasta los más pequeños problemas que surjan desde aquí hasta junio, mes clave:

- Toda la fuerza de la investigación judicial y policial para descubrir intenciones "no sociales" en las marchas. Podría llamarse también "inteligencia social", pero lo cierto es que se pretende -de acuerdo a lo que puede advertirse de un repaso por la prensa brasileña- es dar señales de "impunidad cero".

- Detección y prisión de todo aquel responsable de desmanes, a modo de hecho ejemplificador. Se podrá decir que "es lo que corresponde". Pero en los países latinoamericanos no siempre "lo que corresponde" es lo que se hace. Hay un gran temor en las fuerzas políticas de Brasil en los excesos que puedan cometer sus policías durante el control de manifestaciones "anti Mundial".

- Máxima apuesta al orgullo nacional: los estadios y la infraestructura, quedan en Brasil. Y aunque a la sociedad le importe poco, también será el Gobierno quien, en su discurso, destaque (y se apropie, de hecho) de los "buenos resultados" que da protestar en forma pacífica. De allí, la decisión tomada junto a alcaldes (intendentes) y gobernadores de responder con obras a cada reclamo. O por lo menos, con planes para esas obras.

La consigna podrá ser, oficialmente, "Mundial de Mundiales". Pero subyace una premisa central: que las protestas no se salgan de su cauce, que las ciudades no estallen, que los brasileños se "apoderen" de esta oportunidad. Y claro, hay una que no se discute en Brasil: deben salir campeones a cómo dé lugar.


 

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