Así fue el martes sangriento en Kiev

El aire del centro de Kiev está impregnado por el espeso y dañino humo negro de neumáticos ardiendo, mientras los habitantes sellan sus puertas.
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MDZ, Mundo

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Así fue el martes sangriento en Kiev

Las protestas contra el presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, que se mantenían desde hace días en una tensa calma, se tornaron violentas hoy causando la muerte de al menos nueve personas.

Tras expirarse un ultimátum, la policía arremetió en horas de la noche contra los manifestantes en la plaza de la independencia (Maidan), en el centro de la capital y epicentro del movimiento opositor.

Mientras la policía se acercaba con lanzaaguas y balas de goma, los manifestantes disparaban bombas incendiarias y dirigían fuertes punteros de láser contra los efectivos.

Previamente, el Ministerio del Interior había pedido a los cerca de 20.000 manifestantes antigubernamentales que abandonaran el lugar ya que, de lo contrario, seguiría un "operación contra el terror", dijo.

   Durante todo el día, en Kiev se vivieron escenas dignas de una guerra civil: los opositores al gobierno atacaron con bombas incendiarias, piedras y petardos a las fuerzas de la seguridad cerca del Parlamento y éstas respondieron con gas lacrimógeno y balas de goma. Las dos partes emplearon munición real y en Internet circulaban fotografías de supuestos manifestantes muertos a tiros. Y aunque la información no está confirmada oficialmente, en Kiev se corre la voz.

   Una oficina del gobernante Partido de las Regiones de Yanukovich fue atacada y presuntamente incendiada. Y en su interior destrozado las fuerzas de rescate hallaron un cadáver en lo que parece la víctima de un linchamiento.

   El aire del centro de Kiev está impregnado por el espeso y dañino humo negro de neumáticos ardiendo, mientras los habitantes sellan sus puertas y ventanas con cinta aislante.

   El ambiente festivo de miles de manifestantes en la plaza de la Independencia (Maidan) hace tiempo que se ha desvanecido: ahora la policía fuertemente armada volvió a avanzar contra las barricadas de los opositores y un reportero de la agencia de noticias Interfax descubrió un cuerpo sin vida en un muro protector.

   Las autoridades dieron un ultimátum a los opositores para que pongan fin a la violencia y si no lo hace, amenazaron con emplear "todos los medios que les permite la ley".

   "Tenemos que proteger al Estado, los manifestantes no tienen nada que ver con protestas pacíficas", decía un indignado teniente de las tropas nacionales a una emisora en Internet.

   Los frentes se han endurecido y el odio ha aumentado. Apenas parece posible encontrar una salida a la crisis. Ni siquiera cuando el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, anunció tras hablar por teléfono con su homólogo ucraniano Leonid Koshara: "Continuaremos nuestros esfuerzos en busca de una solución política".

   A primera vista, la violencia llegó de forma inesperada. Pero el lunes ya se palpaba la tensión en Kiev. La Justicia archivó las investigaciones contra opositores radicales y dejó en libertad a más de 240 detenidos. Los manifestantes desalojaron a cambio edificios que habían ocupado, entre ellos el del ayuntamiento de la capital ucraniana.

   Pero la ira de muchos manifestantes que llevan meses aguantando en el centro de la ciudad es muy fuerte. La ex jefa de gobierno Julia Timoshenko llama continuamente desde prisión a no llegar a acuerdos con la "banda" de Yanukovich.

   Sus seguidores hablan ahora de traición y derrota, pero también el gobernante Partido de las Regiones echa lecha al fuego, al negarse continuamente a debatir el regreso al orden constitucional parlamentario-presidencial de 2004, como exige la oposición.

   "Actualmente los líderes opositores son personalmente responsables de la nueva etapa de agudización del conflicto", acusa la ministra de Justicia ucraniana, Yelena Lukash, en referencia a Arseni Yazenyuk, del partido de Timoshenkko, y al ex campeón muncial del boxeo Vitali Klitschko, líder del partido Udar (Golpe).

   Según los analistas, ninguno de los dos ha conseguido contener a los violentos de la oposición que ven en la lucha la única salida a la crisis. Y los críticos los acusan de no tener planes propios para solucionar la crisis.

   Yazenyuk y Klitschko se reunieron el lunes en Berlín con la canciller alemana Angela Merkel y con Steinmeier para hablar de su destino personal. El presidente Yanukovich está desaparecido y no se pronuncia. Sólo su confidente Anna German habla en su nombre.

   El jefe de Estado sigue en el país, aseguró, y ha hablado con líderes de la oposición, aseguró, al tiempo que convocó un encuentro para mañana (miércoles) por la mañana con los mismos.

   Sin embargo, en la tarde (local) de Kiev todo apunta a que no habrá acuerdos y se limitará a la mera violencia.

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