En medio de un virtual empate, Perú elige a su presidente y definen los indecisos

En medio de un virtual empate, Perú elige a su presidente y definen los indecisos

En el marco de un reñido balotaje, los peruanos eligen este domingo a su presidente para los próximos 5 años. Keiko Fujimori, de 46 años, y Pedro Castillo, de 51, llegan a la definición en medio de un virtual empate y la elección la definirán los indecisos.

MDZ Mundo

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En medio de un reñido balotaje, los peruanos eligen este domingo a su presidente para los próximos 5 años. Keiko Fujimori, de 46 años, y Pedro Castillo, de 51, llegan a la definición en medio de un virtual empate y la elección la definirán los indecisos.

Fujimori es la hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado y detenido por corrupción, y representa al partido de derecha Fuerza Popular. En tanto Castillo compite con el partido de izquierda Perú Libre.

En la primera vuelta, celebrada el 11 de abril pasado y en la que se presentaron 18 candidatos, Castillo obtuvo el 19,09% de los sufragios, seguido de Fujimori con el 13,3%, lo que evidenció una fuerte atomización del voto que favoreció a dos de las opciones más radicalizadas hacia uno y otro lado del arco ideológico.

Fujimori viene creciendo mucho en las últimas semanas acusando a su rival de comunista y vaticinando la expropiación y nacionalización de empresas si Castillo es electo presidente. El temor generado le ha permitido acortar diferencias y algunos de los últimos sondeos incluso la ubican por encima de Castillo en la intención de voto.

En Perú se habla de un virtual empate en torno al 40% de los votos entre ambos candidatos, con cerca de un 11% de indecisos que serán quienes definan la elección.

Keiko Fujimori cimentó su carrera política como congresista. En 2006 fue electa en el Parlamento con la mayor cantidad de votos en la historia del país para una aspirante al Congreso unicameral.

Hoy, 15 años después de su irrupción en la política, genera los mismos amores y odios que su padre, que cumple una pena de 25 años de cárcel por corrupción y por su responsabilidad en el asesinato de 25 personas a manos de un "grupo de la muerte" financiado por su gobierno. Este es el tercer intento de Keiko de llegar a la presidencia, tras el fracaso de las dos últimas elecciones.

Su bastión electoral se recuesta en el viejo “fujimorismo” y en quienes rechazan la llegada al poder de la izquierda radical, pero su férreo estilo conservador produce un fuerte rechazo en los sectores moderados de la sociedad peruana.

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